Más sabe el diablo por viejo que por…

| September 15, 2009 |

Más sabe el diablo por viejo que por …dejo, y el infierno está lleno de buenas intenciones, son dos frases que al menos una decena de veces se me viene a la cabeza a diario.
Ando “preparando” la casa para la llegada de Bob, me hace mucha ilusión que la encuentre bonita, después de todo, hace 8 meses que no la ve, pero bueno, ¡si con las intenciones bastara!
El jardín  irónicamente fue lo que primero me gusto al momento de ver la casa para comprarla, una hectárea, que bendición para Noah, poder disfrutar de su gran jardín durante su niñez. Y bueno, cuando Bob está en casa, él es quien se encarga de él, y antes era Danny su hijo, pero Dan se mudo hace ya cuatro meses y yo me dije: que me importa, jugaré a que son Jane y Noah mi hijo con Tarzán y viviremos en una jungla. Hasta que un día, mi vecinito de 8 años me pregunto si quería que me podara el jardín, y yo dije: ¡POR SUPUESTO! y así lo hizo por cosa de un mes y alguito, hasta que decidió renunciar sin avisar, ante ello, me puse seriecita y dije para mí: si un niño de ocho años lo hace, ¿porqué yo no puedo?Chape la podadora, que por cierto no es la del carrito hermoso, de sueño americano, sino una de empujar (pequeños sacrificios para grandes ganancias, ¿recuerdan?), que por más que la rueda avance sola ¡hay que empujarla!, pero bueno, antes de esa experiencia, vino la de ¡encenderla!, ¿uno acaso tiene que nacer sabiendo? Me pase un buen rato jale y jale la bendita pitita y ¡nada! hasta que…
¡Oh! Mira, ¿si aprieto esta palanca que pasara?, que enciende como niñita con juguete nuevo pero ¡caramba! ¡Como pesa! y ¡qué difícil empujarla! Entonces ¿porqué cachos dicen que es automática?, y ¿qué pasa si jalo de esta otra palanca? ¡Oh! ¡Avanza sola!
Superados esos primeros impases y después de una hora descubrí otra dificultad. Las rayas estaban chuecas, eso lo resolví ya con experiencia y fraccionando. Pero, ¡que calor! si en este pueblo solo hace calor dos semanas al año, ¿por qué cachos se me ocurrió comenzar a podar esos días? ¡Pero nada! lo tengo que hacer, solo me quedan tres podadas más, hasta que Bob llegue, y ya no hace tanto calor. Además ya me demoro menos de 4 horas, ¡lo trágico es que eso no cuenta como ejercicio!, sudor en vano, pero vale la pena. Además, tengo que hacer mención que mi mamá está decidida a dejar el jardín sin mala hierbas y para ello saca las plantas que sirven de vivienda para las abejas y dejarlo bonito para que Bob lo encuentre así. ¡Nooooo! para que Bob lo MANTENGA así (más sabe el diablo por viejo.), ¡que así es como le gusta!
Esa parte de mi tarea podía llegar a ser normal, sino fuera tan inspirada además, el infierno esta lleno buenas intenciones. Estaba feliz (¡qué feliz, renegando como loca!) podando y de repente, ¡PUF PUF! se apaga la maquina,  ¡lógico! le falta gasolina, así que voy en busca de gasolina y de repente se me cruza por la vista y la mente: ¡Aceite! sería bueno echarle aceite, pero ¿cuánto llevara?, lo lógico, hasta arriba o hasta que se acabe la botella y nada, que le echo la botella entera, enciendo la maquina y TA TAAAAAAAAAAAN. Empieza a salir una cantidad de humo que casi llegan los bomberos y la maquina que se para. Jamás pude encenderla de nuevo. Ya iba por las galletas de soda y el café con leche para cortarme las venas y se me ocurrió escribir en el Facebook mi dilema y siempre hay gente maravillosa dispuesta a ayudar, amigos que no veo hace años, pero que gracias a la maravilla de la tecnología, virtualmente están cerca, ¡ellos me dieron luces para solucionar el problema!, que si le eche mucho aceite (de echo), que si es filtro esta sucio (también!), así que si el problema era la cantidad de aceite, ¡qué tanto escándalo en la diferencia de dos onzas con dos vasos! así que a sacar el aceite, terminamos sacándolo con la cosa esa que sirve para humedecer el pavo, y por cierto, ¡tengo que comprar otra! Para variar  mi vecina, quien me pidió que le tradujera lo que escribí, me mandó gentilmente a su esposo, y él, UNA VEZ MÁS, revisó, echó la cantidad indicada de aceite, sacó el filtro, reviso el arrancador, ¿lo bueno de lo malo? que ahora tengo un filtro y un arrancador de repuesto, ¡y ya se colocarlos!
Había comprado hace unos meses unas repisas (lindas) para el cuarto de Noah, para que sus libros estén ordenados y ya dándole forma que le dure hasta la adolescencia y que él lo empiece  a “decorar” a su gusto, pero, ¿cómo las coloco? (porque claro, son en forma de V -que van a ser normales!-) así que “descubrí” que con velcro se pueden pegar cuadros y cosas en la pared, ¡que maravilla! La búsqueda de eso: un drama, fijándonos en el peso que soportaba, que tantos libros que tan larga la tira…hasta que los pusimos, ¡que lindo quedó!, colocamos los libros y se veía precioso, nos damos la vuelta (el plural es que somos mi madre y yo)  y ¡pum! ¡pum! ¡pum!, una por una fue cayendo al piso, así que después de romperme la cabeza, mañana voy por los clavos y desde junio están las repisas en el suelo de su cuarto.
He puesto una puerta de seguridad en el pasadizo para que Noah no camine por toda la casa mientras estemos durmiendo, por supuesto que de las 20 piezas para colocarla me sobraron más de 5 y yo me pregunto, ¿por qué siempre ponen pernos y cosas de más? Pues no, no son de más, pero como no las use, ya las perdí y el niño a punta de trepadas y zamaqueadas la había soltado, hasta que hoy decidimos “recolocarla”. ¡Venga taladro! y a poner cara de profesional y hay que poner tarugos, hoy sabiamente llegue a la conclusión que no puedes ser tarugo para poner un tarugo y ¡yo soy muy taruga! La pared quedo como si en ella se practicara tiro de la cantidad de huecos que tiene, estoy encaletándolos con masilla teñida de marrón, y luego de el ataque de histeria respectivo, la frustración del carro, terminé poniéndola, y ha quedado (espero) bien.
Ojala y le guste a Bob la casa, aunque la curiosidad me mata, ¿cuánto tiempo pasará antes que se de cuenta de los huecos?, se aceptan apuestas.
Continuará… (no porque haya una segunda parte, sino porque esto es una historia sin fin)

Comentarios

5 Comentarios para “Más sabe el diablo por viejo que por…”

  1. Jaquelyn
    September 15th, 2009 @ 13:06

    ola Ana María, es la primera vez q leo tu blog pero me encanta y no solo lei esta entrada si no las demas y me maté de la risa muy buenos muy buenos, ah por cierto io tambien soy de ica cuidate saludos y suerte!!

    Muchas gracias! son solo gajes del oficio…

  2. Gio
    September 15th, 2009 @ 16:54

    Por fin una nueva entrada!!! Todos los días estuve viendo si escribías algo. me gusta mucho cómo escribes….Cuándo viene Bob?

    Gio,
    muchas gracias, las quejas por favor a Carlos Andres que le mande el post hace dos semanas!
    Bob llega el jueves!!! que emocion!!!

  3. Soleil
    September 16th, 2009 @ 13:33

    chevere! que buena bienvenida =D siemrpe me encantan tus “cronicas de muertes anunciadas” XD son muy divertidas y si es hora de decir la verdad diria que hasta encuentro demasiadas similitudes en los “plop!”

    cuidate!

    Que te puedo decir! pasa en las mejores familias!!!

  4. Ana Pereyra
    September 17th, 2009 @ 11:15

    como quedo tu casa!!! Bob se sorprendió??:o

    Le encantó!!! aunque yo creo que ni se fijó!!!

  5. Gio
    September 17th, 2009 @ 16:08

    Ana María, tengo una duda, Bob no habla español? Cómo hacen? Porque muchas veces así se hable el mismo idioma hay muchos malentendidos….
    Y ahora que Bob llegó, cuándo volverás a publicar algo??

    Entre mañana y pasado, me siento a escribir, espero!
    NO, Bob no habla español y no es tanto una desventaja sino al contrario… cuando despotrico lo hago en mi idioma y asi mis palabras no lo hieren… y cuando se me escapa algo “no apropiado” lo machaco a mi falta de perfeccion en el inglés!!!

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  • Ana Maria Baker

  • Sobre mí

    Siempre fui Ana Maria Tolmos, pero desde hace 4 años me llaman Ana María, Ann Marie o Anna Baker; el Tolmos lo escribo ahora en tinta invisible pues cuando me casé el Baker me convirtió en un “ama de casa (des)perfecta”. Cambió mi vida matizada con tonos tragi-cómicos a un reto diario apuntando a esa “perfección”, que jamás,¡ JAMÁS! me interesará aspirar. Lo que me pasa, aunque parezca ficción, es real. Pero, ¿quién -admitiéndolo o no- no hace desastres en su vida diaria? Y como la vida está para disfrutarla, qué mejor que reírse de uno mismo, ¿no?.
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