Y rugió “El Puma”
| June 29, 2009 | 13 Comentarios
“Conferencia de prensa: José Luis Rodríguez: “El Puma”. Cuando esa invitación llegó a mi correo electrónico supe que tendría que ir. Sin ningún tipo de vergüenza le pregunté a Juan Carlos si yo podía hacerme cargo de esa comisión y él, sin ningún tipo de reparo me dijo “Valeria, esa comisión es en la tarde y está fuera de tu turno, le toca a Maricé y Maricé irá”. Insistí varias horas sin éxito y quedé resignada a seguir escuchando sus canciones por alguna radio romántica.
Llegado el día mi cuadro de comisiones estaba completamente lleno de lo de siempre: perseguir a algún famoso para que hable de algún tema coyuntural, la conferencia de algún otro figuretti con ganas de cámaras y nada más, “siempre igual, los días se repiten siempre igual”. Del Puma nada. Bueno, como él mismo diría “una golondrina no hace el verano”, así que salí resignada a lo de siempre. Leer más
Valgan verdades
| June 22, 2009 | 4 Comentarios
Cuando era chiquita y mi mamá me pedía que contestara el teléfono y dijera que no estaba yo repetía “dice mi mamá que no está”. Cuando faltaba a clases por quedarme dormida y en mi libro de asistencias justificaban mi falta indicando que estaba “mal de salud”, yo me estresaba y le decía a la profesora “bueno pues, me quedé dormida”.
No es que fuera una niña tonta, simplemente no sabia mentir, de hecho, con el paso de los años, en vez de haber perfeccionado el arte de ocultar la verdad, he perfeccionado la técnica para decirla, aún cuando es mejor callarla. Leer más
Menuda fan
| June 10, 2009 | 12 Comentarios
Cada vez que llegaba a la casa de mi abuela corría al cuarto de mi prima. Andrea, me lleva siete años y en ese entonces era mi modelo a seguir, Me encantaba pasar tiempo con ella en su cuarto y a pesar de la diferencia de edades siempre ingeniaba juegos para divertirnos.

Pero no solo compartimos los juegos infantiles, las telenovelas mexicanas y el gusto por las Pringles y otros bocaditos importados que solo a ella le compraban, sino también que con ella aprendí por primera vez lo que es ser fan de alguien y tuve mi primer amor platónico, que a los siete años, es realmente importante.
En una de esas visitas encontré su cuarto empapelado con las caras de unos chicos rubios y de ojos azules: Los New Kids on the block. Ella tenia ya catorce y yo siete. Tras indicarme cuales eran sus nombres (los cuales ahora la verdad ni recuerdo) elegí a mi favorito (claro que no sin antes recibir la advertencia de mi prima, su favorito no podía ser el mío porque era solo de ella, de nadie más).
Apróximamente un mes después, al regresar a su habitación me di cuenta de que aquellos apuestos chicos rubios habían sido remplazados sin piedad por otros caballeros que no se les parecían en nada: Locomía. Leer más
Mis cinco minutos de fama
| June 2, 2009 | 11 Comentarios
A los catorce años decidí que ya había llegado el momento de que el mundo, o alguna pequeña masa de gente, me escuchara cantar. Llegar a un concurso de corte internacional tal como lo hicieron Sandra Muente o Nicolle Pilman era aspirar a mucho, así que la decisión fue más..digamos. local (Gracias a Dios).
Me inscribí en el concurso de canto de un conocido club limeño. En realidad este no tenía pretensiones artísticas puesto que el premio no era ser famosa ni grabar un disco. Solo se trataba de una actividad cultural con fines recreativos por lo que lo que me anoté en la lista sin problemas y me olvidé del asunto.
Un mes después me llamaron a preguntarme con qué canción saldría a concursar. Yo había olvidado mi osadía y no tuve reparos en decirlo, pero el organizador me convenció de elegir algo aunque fuera a última hora. Sin saber a qué se metía, él mismo se encargó de conseguirme la pista- requisito indispensable para salir al ruedo- y luego me la entregó para que ensayara en casa.
Llegada la fecha indicada me asomé por el escenario donde se desarrollarían los hechos y tuve el primer, y único, ensayo de “Buscando un poco de amor” de Shakira. Solo puedo resumirlo diciendo que, si ella me hubiera escuchado, me botaba de escena a puño limpio.
Bailar pegados… no es bailar
| May 6, 2009 | 18 Comentarios
El sábado asistí a un cumpleaños. No había bailado en toda la noche, pero de pronto un ritmo sonó en el equipo de música y no pude evitar pararme y mover los pies. Obviamente no iba a bailar sola, así que conminé a un amigo a que me acompañara. Él accedió rápidamente a pesar de que no le hacía mucha gracia bailar. Y supongo que aceptó porque no sabía de qué canción se trataba.
Conforme pasaban los minutos, los demás asistentes lograron engancharse con la música y hasta se animaron a seguirnos con las palmas. Sin embargo, la cara de mi acompañante poco a poco iba cambiando, sobre todo desde que le aclaré que nos encontrábamos bailando el “cha-cha-cha” de “La pequeña compañía”, una cancioncita con una extensión aproximada de 15 minutos. Leer más
Fui adolescente a los… seis años.
| March 18, 2009 | 20 Comentarios
Cuando tenía seis años, mi única prima Andrea ya tenía catorce. Ella era una adolescente y yo, aunque no lo era, quería serlo. Las largas horas que pasábamos juntas me hacían crecer a su ritmo y contagiarme de costumbres o cosas que probablemente a esa edad todavía no terminaba de entender por completo. Leer más
¡Mami, quiero ser dalina!
| March 5, 2009 | 28 Comentarios
Con mucho cuidado y emoción me puse la chompa roja con el antiguo logo de Nubeluz. Mamá tuvo la delicadeza (y gracioso detalle) de comprar dos prendas igualitas: una roja para mí y una negrita para mi hermano. Y así, uniformaditos cual soldaditos de plomo llegamos al Coliseo Amauta con los ojos medio cerrados por habernos despertado temprano. Nos perdimos en el mar de niños y disfrutamos, o al menos yo lo hice, de cada uno de los segundos del programa. Leer más
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Me gusta Pandora. ¡¿Y qué?!
| February 19, 2009 | 57 Comentarios
Mientras escuchaba José Luis Rodríguez, “El Puma” buscaba el tema de mi siguiente post y decidí preguntarle a un amigo sobre qué le gustaría leer. El me respondió: “Escribe sobre el por qué si tienes 23 años te gusta escuchar música tan antigua”. Cuando escuché su respuesta un sin fin de episodios y personas que me han cuestionado lo mismo a lo largo de mi vida llegaron a mi cabeza como una lluvia de ideas que hoy trataré de ordenar. Leer más
¿Vamos al karaoke?
| February 12, 2009 | 37 Comentarios

- Foto: Stefan
Si te gusta cantar y crees que lo haces mal, solo es necesario ir a un karaoke y descubrir que siempre hay alguien que lo hará peor que tú. Por eso me gustan, porque me levantan la moral, me hacen sonreír y porque puedo cantar cualquier canción sin que me vean como anticuada.
A lo largo de mi corta vida karaokera he descubierto que uno de estos locales puede despertar las pasiones más desbordadas o los odios más arraigados. Hay quienes se pasarían horas de horas cantando, siempre están dispuestos a ir aunque sea sin compañía y cada vez que el micro llega a su mesa lo toman como trofeo de guerra y por el otro lado del cuadrilátero están quienes no pisarían uno de estos centros de entretenimiento ni aunque se lo pidiera alguna conquista.
Particularmente siempre he creído que los karaokes son un centro de expresión por naturaleza. Ahí puedes ser tú, equivocarte y volver a comenzar sin más que decir. Puedes atreverte a cantar la canción que sabes que nunca te saldrá bien pero que siempre que la escuchas te provoca tararear, como en mi caso, que alguna vez tuve la osadía de cantar “Bohemian Rapsodhy” de Queen y que, a pesar de que me salio bastante mal, recibí aplausos por el simple atrevimiento de hacerlo. Leer más
¿Por qué canto?
| February 5, 2009 | 23 Comentarios
Cuando tenía cinco años, mi juego favorito era disfrazarme de la artista de moda y, una vez ataviada con la ropa de mi madre, cantar la canción más sonada en el centro de la sala esperando los aplausos de mi familia. Aún en ese entonces, ellos creían que tenía dotes artísticas y me auguraban un futuro en el mundo musical, que nunca sucedió.
En el fondo eso era lo que yo quería al inicio. Sentir que durante los tres minutos que duraba la canción podía obtener la atención de un pequeño auditorio para mí sola y que además festejarían mi osadía por más ridícula que me viera.
Mis cantos con fines artísticos continuaron durante mi etapa escolar en el coro del colegio, ahí coseché mis primeros -y únicos- éxitos, ganando los primeros puestos de diversos concursos, que el colegio retribuía con una cajita feliz como premio, pero claro, yo era una más de varias docenas de niños. Leer más







