Fui adolescente a los… seis años.
Cuando tenía seis años, mi única prima Andrea ya tenía catorce. Ella era una adolescente y yo, aunque no lo era, quería serlo. Las largas horas que pasábamos juntas me hacían crecer a su ritmo y contagiarme de costumbres o cosas que probablemente a esa edad todavía no terminaba de entender por completo.


