Llegó el martes anhelado (o el descontento VI)

| October 7, 2009 |

- Hola.

- Hola. Se me hizo larga la espera. Quería seguir conversando desde la sesión pasada.

- Sí me di cuenta. Espero comprendas que la cosa no puede ser tan violenta. Hay ciertos tiempos que tenemos que ir respetando. A veces uno se emociona, pero no podemos romper nuestra rutina. Como recién estamos comenzando, es mejor acostumbrarnos primero a conversar con cierta frecuencia más o menos estable. Luego, de ser necesario, podemos hacer alguna movida. ¿Estás cómodo con eso?

- No sé. Sí. Tú eres el especialista. Me suena sensato lo que me dices. De hecho me hubiera gustado conversar ahí mismo. Pero también podemos conversar ahora. De hecho he pensado y sentido más las cosas desde esa sesión a hoy y como que también tiene su sentido esperar.

- ¿Qué has pensado?- Mira, creo que voy a buscar a mi padre.

- ¿Cómo te has sentido con eso?

- La verdad que bien. Como que al darle vueltas y vueltas al asunto durante esos días, al seguir escribiendo mi biografía, al seguir en mi cuarto el fin de semana, al pensar eso se calmó mi alma. Como que venía a toda velocidad, sintiendo harta rabia, pena, ansiedad, miedo… y luego, al pensar “Bueno, lo buscaré entonces”, como que todo se calmó. Claro que aún no hago nada. Prefería conversar contigo a ver qué pensabas al respecto.

- ¿Por qué necesitas saber qué pienso? ¿No te es suficiente con que tú hayas experimentado esa sensación de tranquilidad?

- Sí. Es suficiente. Pero igual me gustaría saber tu opinión.

- ¿Por qué?

- Porque te has vuelto una referencia para mí. Y sé que enfrentar las cosas me va a ayudar de todas maneras, me sienta como me sienta. Pero me gustaría saber si crees que estoy preparado, si te parece que esto tenga algún beneficio, si crees también que es el momento.

- Por lo que dices, parece que sí es el momento. Como que esta “velocidad” que venías sintiendo en tus emociones y pensamientos era un aviso de que algo estaba pendiente, y al enfocarlo pareciera que regresas al ritmo “normal”. Me parece que si la necesidad nace de ti y la solución también y te sientes bien con eso y estás dispuesto a enfrentarlo y sabes que es necesario, debes estar preparado. No necesitas una confirmación de mi parte. Pareciera que tu ser te lo pide porque está listo. Y creo que tienes que confiar un poco más en ti mismo. Pero si quieres mi opinión: adelante.

- Ya me rayaste con eso del ser. ¿Cómo que mi ser me lo pide? ¿Hay algo dentro de mí que no soy yo que habita en mí y me dirige? Eso me suena a posesión diabólica o a esquizofrenia. Me estoy preocupando.

- No. Nada de eso. Lo que sucede es que solemos vivir para las necesidades de fuera y dejamos de escuchar las de dentro. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo al día te dedicas a pensar en dinero o en casas para comprar o en ropa o carros o en cualquier otra necesidad creada por el mercado para que consumas?

- La mayor parte del día.

- ¿Y cuánto le dedicas a pensar en cosas como las que conversamos aquí o a conversar sobre ellas?

- Bueno, una hora a la semana… los 45 minutos que estoy aquí, más los ratos que escribo mi autobiografía… no sé…

- ¿Cuál de las dos es más importante?

- La segunda, obvio.

- ¿A cuál le dedicas más tiempo?

- A la primera…

- Esa es la idea. Hay algo dentro de nosotros que está como olvidado, que pasa a ser escuchado muy poco. Pero es algo que es auténticamente nuestro, que es quienes somos y quien nadie más puede ser. Ese es el ser, a eso me refiero.

- Ahhhh… ya entiendo. O sea, como dirían en los retiros de confirmación, vivimos para las máscaras, pero hay algo dentro que nos hace únicos e irrepetibles.

- Sí. Aunque yo lo leí en Rogers y no en los retiros de confirmación. No vengo de una familia ni colegio creyente.

- Yo sí. Bastante creyente. Yo creo mucho en Dios, pero no en la Iglesia.

- Bueno, yo no creo ni en Dios ni en la Iglesia. Pero sí reconozco que las creencias en algo trascendente le hacen mucho bien a las personas. Aunque prefiero no tenerlas.

- ¿Por qué?

- Creo que nos estamos desviando del tema. Estábamos hablando de ti, no de mí.

- Tienes razón. Pero… ¿algún día podremos conversar algo de ti? Como que hablar sólo de mí mismo en un espacio como este y con la confianza que te voy teniendo me hace sentir que no es justo para ti. Escuchas y escuchas a la gente y quizás a veces quieres hablar… ¿no? ¿Alguien te pregunta por ti?

- Si. Y tengo mis instancias también para conversar.

- ¿Y te podrías hacer amigo de un paciente?

- Podría. Pero tendríamos que ser amigos en adelante y ya no más terapeuta y paciente.

- Pero podrías darle consejos como amigo y con la experiencia y los estudios del terapeuta… ¡mejor todavía! ¿No sería mejor ser amigo tuyo entonces? Así estamos en igualdad de condiciones, conversamos, nos acompañamos y, además, me ayudas y, quizás, yo te pueda ayudar con tus paltas.

- Suena bien… ¿por qué te interesa tanto esto de la amistad?

- Y, además… ¡gratis! Sería perfecto… ¿no?

- ¿Por qué te interesa tanto esto de la amistad?

- Porque creo que la terapia puede ser como una amistad… ¿o no?

- Sí. Pero es distinta.

- Sí. Lo sé. Pero es un tipo de amistad. ¿Acaso confiar en otro lo suficiente como para hablarle de tus problemas y pedirle ayuda y contarle como te sientes no es parte de la amistad?

- Sí. Pero no es lo único.

- Bueno, debería ser. Yo no tengo amigos con quién hacer esto. Salvo con mi amigo que vive fuera, el que no veo hace diez años y con quien no me atrevo a comunicarme.

- Siempre hay alguien que a uno lo escucha.

- En mi caso, escuchan, pero no escuchan…

- Bueno, se nos ha acabado el tiempo. ¿Continuamos la otra semana? ¿Te parece?

- ¿No íbamos a ver si aumentábamos las sesiones?

- ¿Crees que lo necesitas?

- ¿Qué me dices tú?

- Tú decides.

- Déjame pensarlo. Supongo que sí. Pero déjame pensarlo y te cuento qué decidí la otra semana.

- Listo. Nos vemos.

- Gracias. Adiós.

- Adiós.

Si quieren leer el episodio anterior, lo pueden encontrar en: http://aldeaw.rpp.com.pe/divanaciones/2009/06/13/y-la-quinta-al-toque%e2%80%a6/

Comentarios

2 Comentarios para “Llegó el martes anhelado (o el descontento VI)”

  1. Perseo
    October 8th, 2009 @ 9:42

    Hola Gonzalo, me encontre con tu blog y me he leido los post sobre el descontento, con el cual me senti muy identificado en muchos aspectos, a diferencia de el, yo tuve un padre muy violento y alcoholico. A pesar de mi triunfo profesional, el personal fue de juergas, alcohol, mucho sexo, etc., aunque la verdad creia que todo funcionaba perfecto…hasta “que te das cuenta” o “algo te ocurre” de que la vida no es como la imaginas (descontentos, un mes en la clinica con mutiples fracturas y vivo de milagro por manejar borracho, 2da conviencia fallida por aburrimiento sexual, infidelidad, etc.,)…y descubres que andas mal, ese creo es el primer paso, darse cuenta que uno esta mal, y que uno solo no puede resolver el asunto, busque ayuda psicologica pero ninguno de los psicologos podian ayudarme, eran tan logicas sus respuestas, que sinceramente pense que estaba perdiendo mi tiempo y mi dinero. Hasta que por cuenta propia descubrí un metodo que si podía ayudarme, el cual fue “concretizar” el porque de mis acciones, se lo plantee al ultimo piscologo que aun visito de vez en cuando. En resumen para mi las juergas desenfrenadas y el sexo animal, eran escapes del eterno sufrimiento y resentimiento de lo vivido en la infancia y adolescencia, las varias sesiones de terapia con este metodo me ayudaron muchisimo a tal punto que a la fecha estoy enamorado y soy monogamo, no trasnocho, no bebo casi nada….o sea vivo en paz, no es perfecto, nada lo es, pero esto tranquilo conmigo mismo y el descontento no se va ir nunca pero ya no me afecta.
    Creo los profesionales en psicología….hay muchos malos, deberían ser mas preparados y buscar algo adecuado y efectivo para cada paciente, lamentablemente nuestra sociedad tiene muchos “enfermos” que necesitan ayuda, pero no reconocen lo mal que estan y los psicologos son tan evidentes y logicos que uno cree que puede dedicarse a la psicología o que lo estan asaltando. Saludos.
    Te agradezco por compartir algo de tu historia en este blog y te felicito por salir adelante. Sigue así. No te preocupes, a veces uno está descontento a pesar de estar bien. Es cuestión de tiempo cuando uno ha vivido a merced de los placeres más intensos comenzar a vivir contento con los placeres “normales”, pero sucede. Hay que ser paciente. Mis felicitaciones nuevamente.

  2. Felipe
    October 15th, 2009 @ 16:00

    Hubieron tantos momentos en los que mientras leía, yo me hubiera quedado pensando o no hubiera respondido a la pregunta.

    Pero después de leer y pensar… creo que cambiaría uno o dos de esos momentos… algo paso ahí… algo interesante y recontra genuino que abrió puertas.

    Difícil esto de la terapia G. Bueno el post.
    Así se van abriendo las puertas… un abrazo.

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  • Gonzalo Cano

  • Sobre mí

    Este es un "no tan breve" lugar de conversación "a puerta abierta", con toda la libertad del mundo para entrar y salir, con ganas de aclarar. No soy un "recopilador de citas de otros", ni un barroco críptico de esos que parece que hablan sólo para su ego y unos cuantos m´s que llegan a esas alturas del conocimiento. Soy psicólogo desde hace unos años. Llegué a esta carrera rebotando de otros lados: quise ser abogado, escritor, filósofo, cura y educador. En fin, creo que la psicología combina un poco de todas. Este espacio es el del escritor, psicólogo y educador. Es el espacio, también, de muchos personajes que vienen de visita, algunos divertidos, otros no tanto; es el espacio de algunos textitos de reflexión psicológica y de algo de educación también. Soy el que conversa como cuando sale a la calle, pero eso sí, yo soy el que pone el tema.
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