Martín Romaña y los poetas malditos
| August 4, 2009 |
El viernes pasado caminaba yo de lo más aburrido por San Isidro hasta que vi en una librería un cartelito que anunciaba un recital de poetas jóvenes peruanos y decidí entrar. El evento distaba mucho de ser multitudinario, pero se respiraba en el ambiente la promesa de una aventura o por lo menos de una sucesión de eventos exagerados.
Sentado en un sofá y con aires de diva, el joven poeta peruano Eliseo Pachas (a quien luego apodaría para mis adentros como “el cosmopolita”), declamaba un poema titulado “Lima-París-New York”. Lo escuchaba una variopinta fauna bohemia ataviada con bufandas, boinas, peinados rasta, chullos y sacos de tweed.
El poema terminó así: “los gallinazos sobrevuelan el Ground Cero y desde el hueco más negro del Imperio dos chicanos cantan la Marsellesa en náhuatl”. Aplausos distraídos o envidiosos. El cosmopolita agradeció con una venia y la presentadora, una mujer delgada y pálida que parecía que había fallecido hacía mucho tiempo, presentó al último poeta de la noche: Felipe Morel, con su poema “Kalashnikov”.
Yo creo que Lima es un pañuelo porque no sólo está llena de dobleces, sino porque en cada pliegue uno puede encontrarse con más de una sorpresa. Fue una sorpresa realmente impactante ver ahí, como vate, a Felipe Morel “el indignado”. Yo le conocía la veta revolucionaria, pero no tenía idea que era poeta. Como era de esperarse, recitó un poema revolucionario y rojísimo. Si hubiese declamado ese poema años atrás, es probable que el SIN lo hubiera metido al sótano más oscuro del Pentagonito hasta quitarle la última gota de poesía de las venas.
El poema era de terror. El llamamiento a la revuelta popular fue tan explícito que la concurrencia, que era de lo más progre, se quedó muda y boquiabierta. Cuando acabó me acerqué a saludarlo. “¡Martín Romaña! ¡No pensaba encontrarte en este antro poético!” me dijo, y me presentó a sus amigos: al cosmopolita y a su mortecina novia Zoila Vilca Alata (la poeta que fungía de presentadora) y a Rodolfo Sabogal, un poeta gordo, tartamudo, moreno, gigantesco y muy parecido al Gran Java, salvo porque éste tiene cola y el aquel no. Me tuvo que repetir cinco veces su apellido y fue de lo más angustiante porque me decía: “Ro-ro-ro dolfo Sabo-bo-bo gal” y yo no le entendía nada. Conversamos un momento y cometí la estupidez de preguntarle a Zoila si también era poetisa.
―Se dice poeta, no poetisa.
―Uy, perdón, no sabía que hubiese alguna diferencia.
―Ese es el problema de los machistas, no ven las diferencias cuando les conviene.
Me deshice en disculpas e intenté convencerla de que yo no era machista, pero ella cambió de tema y comenzó a hablar de su propio nombre como si lo hiciera con algún espíritu que rondaba por la librería.
―Me suelo presentar con mi nombre completo porque en sí mismo es un nombre poético… ¿No lo notas?
Confesé que no llegaba a ver por qué razón lo era.
―A ver dilo rápido… ves, suena a: “soy la vil calata” y eso es lo que somos las mujeres para los hombres… ¿Notas ahora que he nacido con un propósito?
Supe que había ingresado a un mundo cuyas reglas básicas ignoraba, lo que no entendí es porqué un nombre de esa naturaleza podía determinar un destino vital. El poeta tartamudo también parecía estar observando al mismo fantasma que la poetisa, perdón, que la poeta.
La cosa es que decidieron celebrar el éxito del recital (que yo nunca llegué a saber en qué consistió) y me invitaron a tomar unos tragos a la casa del cosmopolita, que quedaba por allí. Aburrido como andaba, no me hice de rogar. Llegamos caminando al sótano de un edificio donde el cosmopolita y su novia tenían su nidito de amor. No sé si era de amor, porque no parecían llevarse de maravilla, pero sí era nidito porque era diminuto y cochinísimo. El indignado y yo nos sentamos en las únicas dos sillas del lugar y los dueños de casa y el poeta tartamudo se sentaron en la cama.
El comienzo de la conversación fue de lo más agradable. Todos criticaron al cosmopolita por googlearse a sí mismo compulsivamente y al poeta tartamudo por sus aventuras nocturnas, pero en ese momento, no entendí a qué aventuras aludían. Para mi gran preocupación, el indignado comenzó a beber vodka con agua del caño en una latita de café Kirma, porque sólo había cuatro vasos hechos de pomos de mermelada y los estábamos ocupando los demás. A la media hora, el cosmopolita comenzó a despacharse sobre las últimas tendencias poéticas en los países nórdicos y el indignado comenzó a refutarle todo a gritos como si acabase de llegar de Oslo. Apenas se hizo un hueco en la discusión, la poeta declamó con mucho sentimiento “Idilio muerto” de Vallejo. Cuando terminó, todos guardamos silencio cual deudos del poeta que regresan de su funeral. Por alguna razón, el poema me conmovió hasta lo más hondo y ese sótano me pareció el mejor lugar del mundo para recitar a Vallejo.
El poeta tartamudo no decía palabra y apuraba vaso tras vaso de vodka puro como si fuese agua San Luis. Al cabo de un rato pidió, misteriosamente ya sin tartamudear, que lo acompañásemos a su casa para cambiarse para salir. La poeta pálida decidió que se quedaba en casa porque tenía que hacer un artículo para una revista y los demás caminamos seis cuadras hasta alcanzar la casa del poeta gordo y tartamudo, y lo esperamos afuera por espacio de media hora. Mientras, el indignado quería asesinar al cosmopolita porque decía que Pablo Neruda era un poeta menor, precisamente por haberse politizado. De pronto, de la casa del poeta tartamudo salió una drag queen. A mí me pareció muy raro que un poeta tan tranquilo y huraño viviese con una drag queen, pero pronto me di cuenta que el poeta se había estado transformando durante esa media hora en la drag queen. Se unió al grupo y comenzamos a caminar por la calle como si no hubiese pasado nada extraño. Rodolfo Sabogal, el tímido poeta gordo y moreno era ahora una Drag Queen vestida de latex, cuero negro y parada sobre unos zapatos rojos con plataformas de por lo menos 20 centímetros, que la hacían ver como un gigante capaz de destruir el planeta. La transformación me chocó, pero me chocó más que los cuatro nos pusiésemos a caminar por la calle como si el poeta únicamente se hubiese echado una bufanda sobre los hombros. A los pocos minutos de caminata, me enteré de que el nombre artístico del poeta-drag queen era Lady Gomorra.
Me dijeron para ir a un bar en Lince y tomamos un micro para llegar allí. Apenas nos sentamos, ingresó al vehículo público un sujeto que se paró adelante y sacó de su bolsillo dos enormes clavos de construcción. Los golpeó contra los tubos metálicos como quien pide silencio para iniciar un brindis y comenzó a decir: “Nos les quiero quitar su tiempo al respetable público, pero soy un joven que acaba de salir de Lurigancho y no los quiero asaltar, no los quiero robar, sólo es mi deseo llevarles un espectáculo para ganarme la vida como artista”. Dicho esto se introdujo (no me pregunten cómo) los dos clavos de metal por las fosas nasales hasta el fondo. Luego, comenzó a avanzar entre los asientos recolectando las donaciones de todos nosotros, que estábamos aterrados de que de pronto se fuera de bruces y se perforase el cerebro o de que estornudase y perforase a algún pasajero. “Ponte una mano en el pecho y otra en el bolsillo derecho y colabórame pe varón”. Todos colaboramos con alguna moneda, salvo Lady Gomorra que le dio un billete de diez soles y le guiñó el ojo con una de sus kilométricas pestañas postizas.
Llegamos a un bar que no tenía nombre visible y que nuevamente era un sótano. Todos entramos detrás de lady Gomorra, quien parecía ser muy respetada en el local. Pese a que yo también había bebido una gran cantidad de vodka, estaba aterrado con la situación. Lady Gomorra hizo que nos sirvieran unos tragos en la barra y se fue a saludar con besos y abrazos a los sujetos más extraños que he visto en esta ciudad. El cosmopolita y el indignado se aburrieron de discutir y se pusieron a decir que querían irse a algún lugar a levantar chicas. A mí me sorprendió el dato porque, para empezar, el cosmopolita parecía estar comprometido con la poeta pálida y porque el lugar estaba repleto de chicas. En realidad, habría cinco féminas por cada varón y todas estaban vestidas con mucha más piel que tela. Les comenté esto y me dijeron que no sea cojudo, que estábamos en un bar en el que se paga por todo y que debíamos ir a un sitio más caleta porque la novia del cosmopolita únicamente lo dejaba ir a ese sitio porque sabía que no tenía plata para levantarse a ninguna. Estuve de acuerdo con abandonar el local porque me dan una pena infinita las chicas que tienen que hacer de su intimidad un negocio y porque no me gustan los ampays de ningún tipo.
Dejamos Lady Gomorra en su hábitat y nos fuimos en taxi rumbo al Sargento, en Barranco. Apenas llegamos, el indignado y el cosmopolita se pusieron a desarrollar estrategias para abordar a las chicas. El cosmopolita empezó por las turistas. Habló con dos italianas, una norteamericana y una francesa, demostrando una gran facilidad para los idiomas y un escaso éxito como galán, para no hablar del italiano que casi le saca la mugre por mandarse con su novia.
Al borde de tirar la toalla, nos dirigimos hacia una mesa donde conversaban tres mexicanas guapísimas. Parece que con el castellano, al fin y al cabo, le iba mejor al cosmopolita, porque terminamos los seis en la mesa departiendo como grandes amigos. En un momento, el cosmopolita les preguntó sus apellidos y una de ellas dijo apellidarse Franklin. “¡No puede ser!”, exclamó el cosmopolita, y explicó que durante su maestría en París había conocido a un mexicano llamado Roberto Franklin.
Ella dijo que su hermano se llamaba así. El cosmopolita le pidió que lo llamase, para que lo confirmara. Para mi sorpresa, la mexicana cogió su celular y marcó. Todos estábamos de lo más contentos porque era evidente que las chicas nos estaban dando bola y porque de verdad estaban guapísimas. La mexicana puso el aparato en speaker y todos pudimos escuchar la siguiente conversación:
― ¿Bueno?
― Hola hermanito, ¿quiubo?
―Pos aquí, muy bien guerita… ¿Qué pasó? ¿Por qué llamas a estas horas desde tan lejos, has tenido algún problema o qué?
―No, pos sólo llamaba para hacerte una preguntita rey. Estoy acá conversando con un cuate peruano que dice que te conoce de la maestría en París.
―A ver, ¿pos cómo se llama?
―Se llama Eliseo Pachas
―…
― ¿Lo conoces o qué?
― Lo conozco, sí… ¡huye de ese pinche cabrón!
Lo siguiente que escuchamos fueron los tacones de las tres mexicanas guapísimas abandonando el área a toda velocidad. Nos quedamos los tres, chela en mano, mirándonos las caras sin saber si culpar al cosmopolita o al destino hasta que vimos que la cara del cosmopolita se ponía pálida y luego roja. Le preguntamos que qué le pasaba y por toda respuesta señaló hacia un lado del bar con un dedo tembloroso. En una esquina del Sargento, estaba su pálida novia besuqueándose con un limeño disfrazado de jamaiquino. El indignado se paró de un salto a matar al amante y el cosmopolita se paró muy despacito para asesinar a su novia. Yo me levanté como mejor pude, me di la vuelta y caminé hasta mi casa sin ver para atrás. Cuando me tumbé en mi cama tuve la sensación de que en vez de empezar a dormirme, comenzaba a despertar de un sueño.
Comentarios
37 Comentarios para “Martín Romaña y los poetas malditos”
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August 4th, 2009 @ 14:18
Y al año siguiente……
Y es que, el que espera desespera, no?. Que historia tan alucinante darling. Bueno, menos mal que saliste bien librado del ex-Luri, que si estornudaba te dejaba como cama de fakir. Tienes una facilidad para encontrarte con cada personaje… Por ratos se me paraban los pelos.
Saludos
RESPUESTA: Gracias Urpi por la paciencia y por el comentario. Sí, a mí también se me paran los pelos de punta, pero no puedo hacer nada al respecto.
August 4th, 2009 @ 15:51
No jodas psss Martín … a lo mejor si a la vil calata le decías “poetiSa” (con ese y no con zeta) no te hacía roche … buen blog por cierto!
RESPUESTA: Gracias por el dato, Roberto, ya corregí.
August 4th, 2009 @ 15:57
¿Cuándo vas a sargento de nuevo? Ja!
No demores tanto en escribir.
Saludos,
J.
RESPUESTA: Estimada Janet, no sé cuando vaya de nuevo a ese colorido antro barranquino, mi vida depende de una caprichosa matemática que dicta el destino y emborrona mi albedrío.
August 4th, 2009 @ 18:38
Azu mare!!!! que tal viaje!!! Excelente post, un poco mas y sentia el olor del vodka!
August 4th, 2009 @ 19:33
Buena Martin!! y eso del tarrito de kirma estuvo brutal!!! jajaja.
RESPUESTA: Sí, el indignado puede beber en casi cualquier envase y el resultado siempre es el mismo.
August 4th, 2009 @ 20:24
Que historia para genial y si no era asi de exagerada no era suya: buenisima. Tiene gran talento para describir estas caricaturas andantes con las que se topa, especialmente las peruanas.
P.D. No se porque me sale tratarlo de Ud. pero creo que es el aire bohemio del momento.
RESPUESTA: Estimado señor(a) Reader. Es un gusto para este humilde blogger leer sus comentarios. Según mi forma de sentir, el aire siempre es bohemio, básicamente porque anda por ahí, muy a sus anchas, haciendo lo que le viene en gana.
August 4th, 2009 @ 20:39
Por fin un nuevo post, jejej, muy divertido, me queda la duda de que habrá hecho el cosmopolita alla en París jejeje.
RESPUESTA: Es una muy buena pregunta… se la voy a transmitir al cosmopolita.
August 4th, 2009 @ 23:02
Tu blog es genial Martin….al fin escribiste, se te extraña…mo te demores en escribir porfa…esta historia es genial, en realidad todo lo que he has escrito me parece alucinante.te ha pasado de todo…me haces reir mucho….
besos
August 4th, 2009 @ 23:03
Alucinada total…..
Solo a ti te sucede de todo….
August 4th, 2009 @ 23:22
Me meti al blog dos veces anteriormente a que llegara esta historia para ver si habias escrito ya y me mate de la risa viendo como la gente estaba desesperada por tu blog hasta el punto de enfrentarse unos a otros y hacer un show escrito que me entretuvo un monton, pero logicamente faltaba ya hace mucho tiempo una nueva historia. Esta estuvo buena pero a diferencia de las otras, no te imagino en ese antro saliendo con el drak queen como si nada. Realmente creo q tu imaginacion adorna maravillosamente bien cualquiera de tus experiencias…Me encantaria preguntarte que hay de cierto en esta historia. Escribe mas seguido pues…Un beso.
August 5th, 2009 @ 0:35
Buena historia XD
Me pregunto como habra terminado la noche para el cosmopilita y el indignado? jejeje
August 5th, 2009 @ 1:14
Jajajaja que cague de risa ese poeta debe ser descendiente del poeta de risas y salsa como se llamaba Jorge Montoro no? jajajaja pero tenia su nombre artistico el buey el poeta no se que!! jajaja esta buena.
Saludos malanoche
August 5th, 2009 @ 8:32
Hola Martín:
Tienes un talento especial para escribir historias q son un alucine total,pero lo mejor de todo es q cuando te leemos nos permites meternos a tu historia y eso es genial, no sabes lo relajante q es.
No nos abandones mucho tiempo, please
August 5th, 2009 @ 10:03
Grande Martin!
August 5th, 2009 @ 10:37
el viernes pasado desperte con la boca adentrada a un libro humedo e ilegible, varios lapices ormian sus puntas entre mis falanges. como no creer en la desesperacion de quien atesora su sombra en los sardineles y faroles apagados. las putas que cobran barato buscan lo mismo que tu…
August 5th, 2009 @ 10:38
toz
August 5th, 2009 @ 12:11
Buuuu… yo quiero tener mi blog too y escribir de mis aventuras en Sudafrica… jijijiji
Y… Martin… ya me apuntaste en tu agenda??? luego con eso de q andas tan ocupado.. ps no se… no te me pongas rubio eh!!??
August 5th, 2009 @ 12:46
jaja
que entretenido una vez mas
Pobre drag, lo delataste con todo y nombre, ojala que no sea su alter-ego escondico a la sociedad desnudado en un blog.
August 5th, 2009 @ 20:43
Bohemio Martin, no me di cuenta al elegir este nick, que seria tan poco descriptivo, pero en resumen, a esta señorita (o señora, da lo mismo) le encanta leer, y en consecuencia, disfruta mucho este blog la mayor parte del tiempo, ya que como el aire, tambien es impredecible en cuanto a gustos y antojadiza en cuanto a opiniones.
P.D. Al indignado no le nota algo diferente cada vez que lo ve? no se porque me imagino que a estas alturas ya debe tener una curiosa coleccion de cicatrices
August 6th, 2009 @ 10:53
Bien alucinantes tus historias mano. Sigue escribiendo mas adelante puedes hacer una compliacion y editarlas en un libro.
Suerte
RESPUESTA: Eso estaría divertido, gracias por el comment.
August 6th, 2009 @ 16:25
Hey Martín, que bueno que vuelvas a escribir. Cómo me gustaría encontrarme contigo por las calles de Lima y vivir una de tus locas y exageradas experiencias XD
No te descuides del blog!!
Suerte
PD: ya voté!!
RESPUESTA: Se agradece.
August 6th, 2009 @ 20:43
Jajajaja
Como me hubiera gustado ver la cara del Cosmopolita cuando las mexicanitas salieron corriendo. Absolutamente hilarante esa escena.
Saludos y suerte con la votación.
August 7th, 2009 @ 17:46
Surrealista…totalmente surrealista…ja,ja,ja!!! No te sacó plan Lady Gomorra? (Y Sodoma?) XD
P.D. Ya voté por tu blog, mi mamá, mi papá, mis empleadas y hasta mis dos gatos. Suerte!
August 8th, 2009 @ 1:46
A ver si me pasas el nombre y la direccion del bar subte.
Escribes muy bien, deberias hacerlo mas a menudo.
August 9th, 2009 @ 11:48
jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
buenísmo Martin, gracias gracias
August 10th, 2009 @ 0:10
Bueno realmente no todos los poetas son asi, lastima que tuviste un encuentro literario del tercer tipo. Pero la vida no tendria sentido sin estas cosas curiosas que nos pasan. Tu que piensas…
August 11th, 2009 @ 10:10
Hasta que por fin te animaste a escribir!!! Valió la pena la espera, muy buena y divertida la historia, realmente… no he parado de reirme imaginándome a ustedes caminando por la noche con drag queen incluida, pero me he quedado intrigada por saber qué pasó con la pálida novia, el cosmopolita y el indignado, a ver si otro día te animas y nos cuentas todo, con esa chispa genial que tienes.
Musa
P.D. Ya voté!!!
August 12th, 2009 @ 13:43
Muy bueno Romaña. A ver, burgués de mierda recíteme este poema de mi inspiración undreground:
torrentes aéreos surcan la nieve telúrica de tu pasado inerte,
hojas muertas desprendiéndose de un no se qué
cantan a la levedad de tu sonrisa y y susurran la armonía de la palabra nunca dicha
¡Bravo, clap, clap!
¿Ya ve lo que le pasa por no tener nada que hacer y andar exagerando?
¡que viva la mposeía proletaria!
¡Abajo Lady Gomorra!
August 12th, 2009 @ 13:47
debo decir que este post va a competir con la bisoja… acuérdese de mí que ya profeticé lo anterior….
August 13th, 2009 @ 15:55
Mi estimado, no solo Lima, el mundo es un panuelo lleno de indigandos cosmopolitas y artista de lurigancho, me encanto la parte de la mano en el pecho y la otra en el bolsillo derecho…. la cagada!!
August 14th, 2009 @ 11:51
Primera vez que leo tu blog, estuvo entretenida la historia, te doy la razon al final era para salir huyendo, jajjaa. Muy buena la descripcion de los personajes: el indignado, el cosmopolita, etc.
Saludos
AA
August 15th, 2009 @ 19:39
Por la foto te pareces a Emilio Pérez de Armas, el guitarrista de TK.
Saludos
AA
RESPUESTA: Estimado Aloysius, ya otros comentaristas me han preguntado si no soy esa persona. No lo soy y lo puedo demostrar con facilidad: yo no sé tocar guitarra.
August 17th, 2009 @ 17:04
que bueeeeeeeeeena… del exilio a las calles de Lima acompañado de un (o una) drag queen…. jajajajaja…
que diran los vecinos y los buenos amigos? jejeje
Slds y genial el post!!!!
August 19th, 2009 @ 17:47
Entonces, eres el!! por que el tampoco saber tocar guitara, es broma.
Una pregunta ¿cada cuanto tiempo escribes tu blog? Para asi saber cuando entrar.
Saludos
AA
August 27th, 2009 @ 21:36
Martín, muy buenas las historias e inclusive sirven para un poco de revisión de psicopatología: ya nuestro paisano Honorio Delgado describió un síntoma característico de los pacientes Esquizofrénicos, la “Adjudicación de significaciones adventicias” que es una forma caprichosa de darle significado a las palabras o nombres guiándose por la forma de estas. Él describe el ejemplo de un paciente que al referirse de un señor que apellidaba Leyva decía: “debe ser un hombre muy correcto porque va con la ley: Ley-va”
RESPUESTA: Grande Joselo! qué buen comment. Un gran personaje Hororio Delgado, del que lamentablemente se sabe muy poco en nuestra Patria. Me pregunto si toda la literatura no está basada en ese mecanismo semi-paranoide de identificación del lenguaje con lo real.
October 14th, 2009 @ 16:42
Sí! Realmente despertaste de una pesadilla; pero que historia más fantástica. Martín desde que conocí el castellano me he expresado diciendo POETA y POETISA. ¿En qué momento lo cambió La Real Academia de la Lengua?…Hablando del Ilustre Arequipeño Honorio Delgado. Cuentan que en una de sus visitas a la ciudad de Arequipa, estaban planeando construír un hospital para enfermos mentales y le comentaban cómo lo harían y él dijo: “Lo que se debe hacer es construír un cerco que circunde toda la ciudad,(claro de esa manera quedaban encerrados) todos se quedaron admirados y él respondió…porque todos los arequipeños estan locos”. En otra oportunidad tenía que dictar una conferencia y a ella asistieron todas las damas de la sociedad arequipeña, y se sentaron en las primeras filas; pero en el momento que las vió dijo:”Serían tan amables de retirarse(ellas se quedaron heladas)porque no van a entender.
Un saludo. Sigue escribiendo.
November 3rd, 2009 @ 18:19
Pensaba en una tarde aburrida…..pero navegando (como algunos dicen) encontré tu blog, me animaste la tarde ten por seguro que guardare tu dirección…..jajajaj