Martín Romaña versus el acosador de señoritas
| August 12, 2009 |
Imaginemos un ratón. Uno de esos blanquitos que utilizan en los laboratorios. Supongamos que lo ponen en un laberinto para ver cómo se las ingenia para salir de él. Supongamos también que una de las paredes del laberinto está electrificada y que el pobre roedor recibe una descarga al apoyarse. El ratón no será tan torpe de apoyarse allí de nuevo. Los únicos animales que tropiezan dos veces en la misma piedra somos los humanos.
Por ejemplo, yo. Ya he ido varias veces a esa discoteca que se llama Gótica; ya me han choteado allí, ya una gordita ebria me ha tirado al piso bailando, ya la gente se ha reído de ese ignominioso incidente, ya un tipo se ha levantado a la chica que me gustaba haciéndose pasar por mí, ya me he aburrido a mares… y volví a ir el fin de semana pasado. Lo cual demuestra no sólo que un ratón es más astuto, sino que, además, hace pensar que quizás esa especie de mamífero tiene más posibilidades de supervivencia que la nuestra.
Siempre digo que no me gustan las diversiones públicas, pero termino recurriendo a ellas porque últimamente me gustan menos los aburrimientos privados. ¡Yo, que pasé 15 años en la eremítica soledad de mi piso 11!
La cosa es que fui. La misma pelotera en la entrada para ingresar sin pagar; la misma gente asegurando que es su cumpleaños, que entra y sale porque tiene que recoger a su hermanita porque ha ocurrido una emergencia familiar, que le acaban de robar el carnet, etc. La primera impresión que da Gótica es la de ser una discoteca para gente invisible. Aparentemente, nadie te mira. La gente hace como si fueras trasparente, pero, en realidad todos te miran con mucho disimulo. Las chicas menos agraciadas te miran de forma un poco más evidente, mientras que las más guapas han llegado a desarrollar un sistema de mirada caleta que ya hubiera querido Mata Hari.
En medio de ese laberinto de miradas frías y veladas, reconocí a una chica que había saludado fugazmente en la fiesta esa en la que François casi mata al indignado. No recordaba su nombre, pero sí su contagiosa manera de reír. Esa forma de poner los ojos chinitos y esa carcajada simpatiquísima, capaz de hacer reír hasta a Gregor Samsa en plena metamorfosis. Ahora estaba rodeada de amigas y relataba algo, al parecer muy cómico, porque todas se reían. Nuevamente, me quedé impresionado por el carisma que emanaba todo su ser.
La observé un rato y cuando las amigas comenzaron a ralear me acerqué a saludarla. Ella me recordaba vagamente, lo que sí recordaba bien era cómo la aludida fiesta se había ido a pique por culpa del indignado. Nos reímos un rato haciendo memoria y me di cuenta que su risa, de más cerca, era algo absolutamente irresistible. Le ofrecí invitarle algo de tomar, aceptó y nos dirigimos a la barra.
Mientras nos servían un par de whiskys con Burn (un invento del diablo que lo deja a uno borracho e hiperactivo a la vez), una flor anaranjada que ella tenía apretada entre la oreja derecha y la sien se cayó, de pronto, al piso. Me agaché velozmente a recogerla, sin notar que ella había tenido la misma reacción y nos dimos un tremendo cabezazo que a mí me dolió como un puñete de Mike Tyson y presumo que a ella también. Con una mano sobándome la frente y haciendo una mueca de dolor me deshice en disculpas. Ella se disculpó también. Ese detalle completamente innecesario, me conmovió y me sedujo. Nos miramos por un segundo las caras de sufrimiento y estallamos en una carcajada. Saqué un cubito de hielo de mi whisky y se lo puse en el lugar del golpe. Ella decía: “ouch, ahí se fueron más neuronas que con una jalada” y seguía cagándose de la risa.
Hablamos un rato más y le propuse ir a la terraza a tomar aire porque entre el cabezazo y la música a todo volumen me estaba viniendo una migraña de aquellas. Avisó a una amiga que se iba a la terraza y me acompañó. Con una mano sostenía el vaso de whisky y con la otra el hielito sobre el chinchón.
En la terraza hablamos de mil cosas. Yo decía que me encantaban las películas de Woody Allen y ella retrucaba que él era un pedófilo incestuoso. Ella decía que adoraba los deportes de alto riesgo y yo afirmaba que eran diversiones patéticas (tuve una mala experiencia volando parapente que me ha dejado vacunado).
―Por lo menos tenemos algo en común ―le dije.
― ¿Ah sí? ¿qué?
―Un chinchón.
Ella se rió de nuevo tan lindo que casi me mata de un infarto y me preguntó que si siempre le daba cabezazos a las chicas para conquistarlas. Le respondí que normalmente utilizaba un garrote, pero que me lo habían quitado a la entrada. Se rió otra vez más. Me preguntó sobre mi historia y le referí brevemente mi encierro voluntario de tres lustros. Opinó que era un orate por haber hecho eso, pero que tenía miles de preguntas al respecto. Yo estaba encantado de absolverlas todas y de contarle mis exageradas experiencias en el mundo real sólo para verla reír.
Como nos moríamos de frío, nos fuimos a la zona ochentera a tratar de conversar allí, pero tan pronto llegamos, ella consultó su reloj y dijo que se le había pasado la hora de saludar a una amiga suya por su cumpleaños. Me pidió que la esperara unos minutos allí, para seguir con la conversa que le estaba pareciendo espectacular.
Estaba yo esperándola solito e ilusionado en una esquina, cuando de pronto se me acercó una chica muy joven, de unos 18 o 19 años y me pidió que le regalase un cigarrillo. Apenas se lo encendí, me dio la impresión de que ella me utilizaba de biombo para ocultarse de alguien. Di un paso al costado. Ella también lo dio y se encogió como una chiquita que juega a las escondidas. Le pregunté eso mismo, que si estaba jugando a las escondidas.
―No.
―Es que me da la impresión de que te estás escondiendo de alguien.
―No.
Confirmé que le encantaba pronunciar la palabra “no” y que efectivamente se estaba escondiendo de alguien.
― ¿Te busca la Sunat? ―bromeé para ver si me contaba por qué andaba mirando a un lado y al otro sobre mis hombros como si fuese un venado en temporada de cacería.
―No… En realidad, hay un tipo que me está acosando.
―Ah.
―Es un tipo que me friquea, la semana pasada me metió letra y no sé para qué le hablé y hasta, de cojuda, le di mi número y el fucking psycho me ha llamado mil veces durante la semana. No sabes las cosas que me dice, cosas horribles― me explicó muy asustada.
―Mala idea darle tu número.
―Si, la cagué… ya le he dicho a mi papá y está viendo cómo hace para deshacerse de él. Además es un tipo viejísimo, ¡tiene 32 años!
―No te preocupes, si se te acerca le dices que yo soy tu primo y que soy campeón latinoamericano de taekwondo.
―Jaja… lo que pasa es que el psycho tiene pinta de ser campeón de Vale Todo.
―Entonces mejor le dices que soy campeón de tiro al blanco y que tengo la debilidad de nunca separarme de mi pistola ―le respondí distraídamente porque yo también andaba mirando para todos lados a ver si se aparecía de nuevo la chica del chinchón.
― ¡Shit!
― ¿Qué pasa?
― ¡Ahí está! ―dijo señalado a la multitud. Yo volteé intentando discernir cuál, entre esos cientos de personas, era el que más tenía cara de acosador de señoritas.
―Se acaba de pasar a la zona del pachangón… me quito a mi casa… me voy por el otro lado, chau. Gracias por el pucho.
―Espera ―No llego a explicarme por qué fui tan boludo de pronunciar esa palabra. Me hubiese despedido deseándole suerte, me hubiese quedado tranquilo esperando a la chica del chinchón y me hubiese ahorrado una escena desagradabilísima. Pero me salió el buen samaritano justo en ese momento, con notas de instinto paternal y ciertos matices de cojudez heroica y añadí:
―Te acompaño a la puerta, no vaya a ser que te topes con él.
Me miró con cara de que, en una de esas, yo también era un fucking spycho acosador. Pero luego de escrutarme unos momentos decidió que podía confiar en mí. Me agradeció que la acompañe, me dijo que se llamaba Brunella y me preguntó mi nombre.
Salimos de Gótica faltando muy poco para las tres de la mañana (hora en la que, por disposición municipal, las discotecas no permiten ya el ingreso de clientes) y le dije al gorila de la puerta que regresaba en un segundo, que iba a acompañar a la señorita hasta la zona de los taxis.
―Vuela compadre, te quedan 5 minutos ―me advirtió el gorila.
Acompañé a mi protegida hasta la entrada del parque Salazar y le dije que, sorry, pero ya habían pasado dos minutos y no me iban a dejar entrar de nuevo. Ella me dio las gracias, pero puso cara de susto por quedarse solita. Di media vuelta y me dirigí a la discoteca en búsqueda de la linda y encantadora chica del chinchón. Estaba ya por llegar, cuándo, por alguna rara intuición, imaginé que el acosador podía estar esperándola precisamente en la zona de los taxis. Me reproché por haber abandonado a mi joven protegida y corrí hacia la zona aludida. La divisé a lo lejos. Un tipo mayor, vestido con una chompa roja la tenía asida por la mano y la llevaba hacia un automóvil. El corazón me dio un brinco de angustia y corrí con toda mi alma para impedir que se la llevase.
[Sorry por hacerles esto, pero esta historia continuará el día viernes]
Comentarios
27 Comentarios para “Martín Romaña versus el acosador de señoritas”
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August 12th, 2009 @ 16:28
Tiooo,pinta buenisimala historia, como siempre…
solo una cosilla, fueron 3 y no 5 los lustros de tu claustro. nos vemos el viernes.
RESPUESTA: Estimado Walter, gracias por la corrección. Ya enmendé mi disléxico error.
August 12th, 2009 @ 16:45
Noooooooo
Cómo cortas la historia allí!!!!
RESPUESTA: Estimada Janet, gracias por tu comment. La corté allí porque ese era el lugar para cortarla, ya estaba quedando larguísima.
August 12th, 2009 @ 17:07
Me cagaste peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee como que hasta el viernes! la terminare con ayuda de mi imaginacion y creatividad!!!
RESPUESTA: Estimado tocayo, gracias por el comment. El viernes podrás comparar lo imaginado por ti con la historia… a mi me divierte hacer ese tipo de pronósticos, espero que a ti también te resulte grato.
August 12th, 2009 @ 17:39
Entonces te espero el viernes, no demores.¿Por qué siempre te haces el interesante? Cuidate.
RESPUESTA: Jaja, gracias Elenita. No te preocupes, seré puntual.
August 12th, 2009 @ 18:06
Miercoles!!! que llegue el viernes yaaaaa
RESPUESTA: Estimado Mirko, todo un poema tu frase.
August 12th, 2009 @ 18:25
Hola:
Como siempre dejando a uno en lo mas importante de tu relato..
Suerte
Te leo desde Chincha
Ya vote por tu Blog
RSPUESTA: Gracias Sara por la lectura y el voto. Saludos para Chincha!
August 12th, 2009 @ 18:47
Hola Martin, te leo desde hace ya algún tiempo y realmente te felicito, eres muy entretenido.
Hasta el viernes…
RESPUESTA: Perfecto, hasta el viernes…
August 12th, 2009 @ 20:11
YA PS MARTIN, COMO NOS DEJAS CON LA HISTORIA DE ESA MANERA
August 12th, 2009 @ 22:18
Martin, no sé si tienes una imaginación muy vivaz o te pasa cada cosas, dentro de mis amigos somos tres que siempre nos han pasado cosas raras, pero tu nos superas a los tres.
August 12th, 2009 @ 22:55
me late q estás a punto de hacer un rochezaso…seguro q es su viejo!! Pero bueno…q difícil encontrar buenos sitios en lima para conocer mujeres no?? O sea para no encontrar el tipo de perfil que para en Gotika…a pesar de eso, igual siempre terminas cayendo por una u otra razón, y si estás ahí, sólo puedo decir: el q mucho abarca, poco APRIETA!! Actitud, focus y una buena tarjeta, son básicos…asumiendo q no eres un mutante. Suerte y sigue escribiendo, el blog está, aunque claramente exagerado, divertido.
Saludos
August 13th, 2009 @ 0:30
Chezu!!! ‘ta mare, te ocurre cada cosa! Pero igual me divierte!
Magicman
August 13th, 2009 @ 2:05
No hermano! imposible dejarla ahí. Espero hayas tenido suerte en regresar a tiempo con el cuerito en Gótica. Salu2
August 13th, 2009 @ 2:48
Martín, me dejastes con las ganas, no se vale.
Me haces recordar aquellos tiempos cuando ibamos con los patas a las discotecas de miraflores (la Monela por ejemplo), la pasábamos de lo lindo, puro trago nada de droga
nos divertíamos sanamente.
salíamos de la discoteca mísios y borrachos y teníamos que caminar hasta Lince, nuestro barrio querido (Bernardo Alcedo), en ese trayecto ocurrian muchas cosas, tomábamos emoliente gratis, se nos olvidaba pagar los cigarros y siempre un chino de la esquina nos correteaba, parábamos los carros, tocábamos los timbres de las casas, etc…..
el viernes te sigo contando….
saludos Alberto S.
August 13th, 2009 @ 8:46
Hola,me gusta que utilizes palabras que ahora tengo que encontrar en mi diccionario empolvado y me encanto q nos dejes con las ganas de seguirte leyendo. Claro, da ganas de decirte: no!!!!!!!( Casi me choco por tu culpa)pero esta bien. Un beso,
Fiorella C.
August 13th, 2009 @ 8:58
Hola Martin .esta buenisima la juerga del fin de semana… todo lo que uno tiene que pasar y aprender ,pero lo que si te digo es que tengas mucho cuidado siempre.Porque como dice el dicho caras vemos corazones no sabemos,y tu eres una persona super noble y sensible cuida tu corazonsito,para que no te lo destrozen,besos isela
August 13th, 2009 @ 9:59
Q maldito!!, en la mejor parte de la historia logrando el climax la cortas, q se hace espero q no la hayas regado con la chica sonrisa de angel, bueno espero el viernes
August 13th, 2009 @ 10:30
No se pierda el próximo capítulo….
Bueno, ya falta poco para completar la historia, no sé, se me hace que no había ningún acosador, pero en fin Serafín, no queda otra que esperar. Se me ocurre que alguna vez podríamos tus lectores, proponer finales de historia, a ver quién la chunta, no? (nos alcanzará la imaginación?), y entonces, el ganador (a) sería merecedor a una noche con Martín esteeee… yaaa, dejémoslo en cena nomás.
Bueno, fumando espero…
August 13th, 2009 @ 10:33
ajajaajaja
ups
mala idea regresar…
ajajaa
August 13th, 2009 @ 11:40
noooo pues…asi no juega peru…ni que escribieras los guiones de las seriales que veian nuestros viejos o abuelos…
al menos viernes es ma;ana, bacan la historia.
August 13th, 2009 @ 12:36
Cómo nos haces esto Martín!!! Estoy al borde de la desesperacón!! jaja
August 13th, 2009 @ 13:20
Me gustan las historias policiales. Me parece o el tipo de la chompa roja era el papá? Felizmente mañana es viernes para saber el final.
August 13th, 2009 @ 13:30
eso es lo que hacen los típicos acosadores de chicas, le echan la culpa a otro y luego dejan la historia colgada ¡Fucking psicho!!!!! te jodiste ya no te leo…
August 13th, 2009 @ 14:23
Desde tu primera historia, me sorprende la cantidad de cosas que te pasan, no se si eres salado, buena suerte o los tronchos para alucinar son tan buenos que ya muchos quisieran saber a quien le compras. Saludos desde USA.
August 13th, 2009 @ 16:06
aishhh o puede ser hasta mana na sera una eternidad, me dejas con mucha curiosidad y en serio me enferma!!!!
August 13th, 2009 @ 21:47
oye man acabo de ver tu foto de nuevo ….. y de hace tiempo..te noto igualito a un periodista de canal 4 mezclado con Beto ortiz….jajaja…ta buena la historia…..Y YA LLEGA VIERNES!!!!!!!!!!!!!!!
August 13th, 2009 @ 23:58
q buena compadre
no debes volver con tu cuero de gotika
salvala!
http://achoteadasaprendi.blogspot.com
August 19th, 2009 @ 14:14
Sospecho el final. Espero me equivoque y me sorprenda. Buena fluidez, buenas descripciones. Sin dudas, un blog para regresar.