Martín Romaña encuentra (por fin) a la mujer de la risa encantadora
Luego de mi absurdo episodio con el vengador anónimo en un baño público, pensé que los encuentros inesperados iban a amainar por lo menos por un tiempo. Pero resulta que no, que la vida últimamente se está poniendo tremendamente exagerada para mí. El viernes pasado estuve de investigador privado: fui de discotecas en busca de [...]
Martín Romaña versus el acosador de señoritas (continuación)
Cuando llegué a la escena del crimen, el tipo ya la había introducido en el carro y estaba por subirse él. Antes de que lo logre, lo agarré por el brazo y le grité con lo que me quedaba de aliento que suelte inmediatamente a Brunella. Para hacer más convincente mi requerimiento utilicé algunas lisuras [...]


