Buguis y sandboard: Velocidad, altura, adrenalina y stress out en Paracas
| August 4, 2009 |
Debo confesar que hasta este mes no conocía Paracas. Las Islas Ballestas para mí eran un refugio de lobos marinos, pingüinos, muchas especias de aves y un gran recorrido en yate que te hacía llorar cuando el mar estaba picado, según mi primo. Pero fue mucho más que eso.
Tuve que recibir la visita de un amigo de Sudáfrica para ir hasta Paracas. Conducimos 3 horas por la Panamericana Sur y llegamos alrededor de las 6 de la mañana. Vi un pueblo agradable, que subsiste de la pesca, el tour a las islas y de la aventura que las pampas te permiten. Ahí conocí el Adrenapark, ahí viví una aventura de adrenalina pura.
No es difícil llegar, está ubicado en el Km. 253 y tiene un bugui en la entrada como presentación. Ingresamos por recomendación del dueño del tour a las Islas Ballestas y buscamos a Leonarbo Albito, una persona de semblante sumiso, enjuto y con una sonrisa amenazadora. “Quieren velocidad o vamos lento”, preguntó. Rápido hermano, para eso venido, me atreví a decirle sin imaginar la altura de las dunas.
La recomendación es no sacar las manos del bugui, que es una transformación tubular de un Volkswagen
escarabajo, con llantas de aro 21 en la tracción trasera y de 14 en las ruedas delanteras; hay que ponerse el cinturón y unos lentes al estilo del snowboard.
Los primeros 2 minutos son muy tranquilos, te relajas camino a las dunas, pero de golpe te das con el primer susto cuando el bugui de la nada enrumba cuesta abajo a toda velocidad y derrapa de costado, burlando la duna que parecía llegar hasta el celeste cielo. “It´s crazy man”, decía mi amigo mientras se sujetaba fuerte del tubular, porque las dunas parecen inacabables en lo ancho y alto, me parecía imposible que el bugui pudiera trepar tanto y que baje como jugando, burlando mis nervios y haciendo gala de adrenalina pura.
Tras 50 minutos de idas y venidas, de emoción y locura misma, Leonardo, sin borrar la cachacienta sonrisa de su rostro, nos dijo: “Es hora de Sandboard muchachos, bajen las tablas”. Mi amigo Clinton, quien ha viajado por casi todas las playas del mundo buscando las mejores olas, eligió la duna más alta para bajar. “La recomendación es hacerlo sentado”, dijo Leonardo, “not problema man, it´s easy”, respondió mi amigo.
Cera para que resbale y a bajar. Mi amigo se cayó 3 veces en la misma duna pero no dejaba de reir y disfrutar la aventura. Yo, que nunca cogí una tabla de surf, fui cauteloso pero me mantuve parado, la velocidad era increíble, el viento corría a 60 km por hora y no había cuando parar, hasta que me caí de bruces y descubrí el dolor a velocidad. Demasiado emocionante como para parar. Subí hasta donde me dio el físico y fuimos por la última tanda de paseo en bugui.
No hay palabras para manifestar mi alegría y adrenalina durante esos minutos. Cuando el bugui derrapa de costado tu cabeza está por tocar la arena y estás a 20 metros de llegar al final. Tienen que experimentarlo, es simplemente increíble.
No quiero terminar el post sin mencionar las maravillas de las Islas Ballestas. Lobos Marinos, Leones de Mar, pingüinitos, más de 150 especies de aves, enormes cuevas y unos delfines que nos daban la despedida al final del paseo. El Perú es único, descúbrelo.
Comentarios
2 Comentarios para “Buguis y sandboard: Velocidad, altura, adrenalina y stress out en Paracas”
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August 25th, 2009 @ 14:19
me encanta Paracas!!! recien hice sandboard el fin de semana pasado y aunque me caí como 8 mil veces lo amé!!!… no se donde esta el kilometro 253… como yendo a la reserva de Paracas?
Yendo por la Panamericana, dos kilómetros pasando la entrada a la Reserva de Paracas. Es mostro!
September 25th, 2009 @ 12:15
brother de la ptm. tu experiencia, quisiera saber donde queda el patita de los tubulares, para ir.. chevere brother..