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	<title>Herencia de sangre</title>
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	<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 22:30:50 +0000</pubDate>
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		<title>18. Diario de Estela: La revelación de Samuel Barbeau</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 11:14:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[La luz de la mañana se filtraba a través de la agrietada capa de pintura que cubría las mugrosas ventanas de la nave de la fábrica donde Sara y yo nos hacíamos cargo de nuestra presa.
Pese a que habían pasado apenas unas horas desde la captura, la ira contenida por la situación que atravesaba mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La luz de la mañana se filtraba a través de la agrietada capa de pintura que cubría las mugrosas ventanas de la nave de la fábrica donde Sara y yo nos hacíamos cargo de nuestra presa.</p>
<p>Pese a que habían pasado apenas unas horas desde la captura, la ira contenida por la situación que atravesaba mi padre desató un frenesí de golpes que pasó luego al ensañamiento más cruel durante la sesión de tortura a la que sometimos al licántropo para sacarle información sobre el estado de Marco.<span id="more-126"></span></p>
<p>Cortes con afilados cuchillos alrededor de los pezones, uñas retiradas con alicates y toques eléctricos en las partes íntimas fueron solo una parte del repertorio de horror.</p>
<p>En esos instantes toda mi parte humana fue dejada de lado para dar paso al más bestial de los instintos con un solo objetivo: hacer hablar a quien había dañado a mi padre.</p>
<p>Luego de flagelar a Samuel Barbeau con unas cadenas de plata que dejaron fuertes marcas en su espalda, ambas tomamos un respiro mientras esperábamos que su piel se regenerara&#8230; Le causábamos dolor, aunque sabíamos que el daño no era permanente&#8230; Solo nos quedaba un camino para romper el obstinado silencio de licántropo: desmembrarlo&#8230; cortarlo en partes poco a poco&#8230;</p>
<p>Sin embargo, un frío sudor recorría la base de mi nuca y me di cuenta que algo parecido le sucedía a Sara mientras nos hacíamos una pregunta: ¿Por qué todo había resultado tan fácil? Digo, lo habíamos planeado todo muy bien, pero Samuel era un ser con más de 500 años de vida y seguramente había enfrentado antes a otros cazadores y oponentes con más experiencia que nosotras&#8230; Incluso había puesto en coma a Marco&#8230; Además, mientras duraba la sesión de tortura ni una vez se le había soltado el esfínter, tampoco había defecado en sus pantalones como es común en estos casos por la tensión&#8230; Extraño&#8230;</p>
<p>De repente una leve sonrisa se dibujó en el rostro del nader y empezó a mirarnos fijamente&#8230; Como si estuviera al tanto de nuestras dudas&#8230; ¿Sería posible que&#8230;?</p>
<p>En ese momento, con un par de ligeros movimientos rompió las cadenas de plata que lo tenían prisionero y de forma lenta y pausada se incorporó, siempre con la mirada fija en nosotras&#8230; Nos dimos cuenta que nos había engañado para estar a solas con nosotras en un lugar solitario donde nadie vendría para ayudarnos ni había posibilidad de escape posible&#8230; Habíamos caído en nuestra propia trampa.</p>
<p>Instintivamente nos pusimos en guardia y esperamos el ataque&#8230; Un segundo, dos&#8230; tres&#8230; Pero él se limitaba a mirarnos con una expresión primero sería y luego divertida&#8230; Una sonrisa se dibujó en su rostro&#8230; Dios, era tan guapo&#8230; Y este era el que posiblemente acabaría con mi vida&#8230;</p>
<p>&#8220;Ya están aquí&#8230; Conversemos, no tengo intenciones de atacarlas&#8230;&#8221;, resonó de repente en nuestras mentes. Sara y yo nos miramos sorprendidas.</p>
<p>&#8220;¿De verdad pensaban que solo ustedes pueden leer las mentes? Son tan descuidadas&#8230; ¿No verificaron ese dato antes de intentar atraparme?&#8230; Ya estarían muertas si no me fuera necesario hablar contigo, Estela Murus&#8230;</p>
<p>-Cómo sabes mi nombre, le pregunté.</p>
<p>&#8220;Sé muchas cosas sobre ti y tu padre, pero no esperarás que te lo diga todo, ¿verdad? Durante mi vida he visto a muchos cazadores de tu familia ir y venir en esta ciudad peleando contra los clanes. Casi todos fueron muy buenos en su tarea&#8230; Pero tú eres tan ingenua todavía&#8230; Ahora sé por qué tu padre se resistió a incluirte en nuestro trato&#8230;&#8221;, agregó.</p>
<p>-¿Un trato?&#8230; No sé de qué hablas, pero mi padre está inconsciente por tu culpa y necesito que me digas cómo despertarlo&#8230;</p>
<p>Quise dar un paso hacia él, pero su fuerte mano cogió mi brazo derecho y me impidió el avance&#8230; Había recorrido los 6 metros que nos separaban en un instante&#8230; Era incluso más rápido que yo o cualquier vampiro que hubiera visto&#8230; Pedí ayuda a Sara, pero esta no respondió&#8230; Al voltear mi cabeza hacia tras pude verla inmóvil en el piso, como si estuviera desmayada&#8230;</p>
<p>&#8220;No te preocupes por ella, solo está dormida&#8230; Si quisiera hacerles daño, ya lo hubiera hecho&#8230; Ahora relájate y toma asiento. Tengo que contarte algo sobre mi para que entiendas lo que está pasando&#8230;&#8221;.</p>
<p>&#8220;Samuel Barbeau es el nombre que ahora me dan los humanos. Antes he tenido otros, entre ellos Barboza y otros más. Sé que Efraín, el amigo de tu padre, me pone una edad de 500 años, pero debo decirte que se queda muy corto. Mi raza es muy celosa de su intimidad y guarda con firmeza el secreto de nuestra existencia&#8230; Los mitos populares nos identifican con los hombres lobos de los cuentos de Europa Central&#8230; Incluso nos ponen como enemigos jurados de los vampiros&#8230; Nos piensan enfrentados como simples bestias&#8230; Pero nosotros somos mucho más que eso&#8230; Es cierto que compartimos un origen común con los clanes, pero no somos las criaturas peludas de las que hablan ellos en sus tradiciones&#8230; A diferencia de nuestros primos, nosotros no podemos morir, somos inmortales&#8230; Pero tampoco podemos reproducirnos&#8230; Yo soy uno de los últimos que quedan&#8230; Y por cierto soy el único de mi especie en esta ciudad a la que llegué detrás de un antepasado tuyo llamado Juan Pablo Murus, el primer cazador en Lima&#8230; He estado pendiente de ustedes, los Murus, durante generaciones. He seguido de cerca su lucha contra los clanes y estuve presente en la muerte de cada uno de tus familiares&#8230; Sin embargo, nunca establecí contacto&#8230; Hasta ahora&#8230; Un gran peligro se cierne sobre tu estirpe y afecta la misión real a la que he encomendado mi vida, custodiar los documentos sagrados de los clanes&#8230; La búsqueda de tu padre me incomodó al principio, pero evité matarlo porque entendí que sus intenciones son la búsqueda de la paz&#8230; Miré de lejos sus contactos con la Hermandad de la Rosa y llegué a la conclusión de que tu padre es un hombre justo&#8230; Sin embargo, otras son las intenciones de un vampiro llamado Rivasu, quien comanda un fuerte contigente de integrantes de los clanes que llegará muy pronto a esta ciudad para buscar lo que yo atesoro&#8230; Tu padre quería que tú estuvieras al margen de todo esto, pero es imposible&#8230; Aunque tienes solo dieciséis años, tu deber es estar a su lado en la lucha que se avecina&#8230; Por eso lo puse a dormir&#8230; Necesitaba que me buscaras&#8230; Dejé que me atraparas y la tortura consiguiente para que supieras que digo la verdad y también que los poderes que actualmente tienes no son suficientes para ayudar a tu padre&#8230; Si quieres realmente protegerlo de la amenaza que se avecina, tendrás que convertirte en un ser parecido a mí, con mi fuerza y destreza, pero también con mi maldición&#8230; No podrás morir ni tener hijos, el linaje de los Murus acabará contigo&#8230; No te preocupes por tu padre, cuando regreses a tu casa él ya estará despierto y buscándote&#8230; Ahora solo debes pensar en lo que te dije y búscame cuando tomes una decisión&#8230;&#8221;.</p>
<p>Estaba anonadada por las palabras de Barbeau&#8230; Eran tan serias y salían de la boca de un chico que parecía de mi edad&#8230; ¿Podía confiar en la verdad de lo que me decía?&#8230; Solo Marco me diría la verdad&#8230;</p>
<p>&#8220;Dale mis disculpas a tu padre y tomen rápido una decisión. Rivasu y los suyos no tardarán en llegar y cuando eso suceda se enfrentarán no a vampiros aislados, sino a los mejores guerreros de los clanes&#8230;&#8221;.</p>
<p>De repente, sentí una presencia en el fondo de la espaciosa habitación donde nos encontrábamos&#8230; Era una mujer muy bella que me miraba fijamente y me hizo una señal con la cabeza como si me conociera de antes&#8230;<br />
<em><br />
-Hola, me llamo <a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/herenciadesangre/2009/06/23/12-la-muerte-de-sabrina-hraty-iii/">Sabrina Hraty</a>&#8230;</em></p>
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		<title>De vuelta en el ruedo</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 11:40:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[La presente es para hacerles saber que luego de casi dos meses de ausencia vuelvo a trabajar en los textos de esta historia.
Lamentablemente, compromisos laborales ineludibles me tuvieron completamente ocupado durante este tiempo y me fue imposible dedicarle un espacio a continuar con la historia.
Restan todavía 7 capítulos para acabar la primera temporada y muchas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La presente es para hacerles saber que luego de casi dos meses de ausencia vuelvo a trabajar en los textos de esta historia.</p>
<p>Lamentablemente, compromisos laborales ineludibles me tuvieron completamente ocupado durante este tiempo y me fue imposible dedicarle un espacio a continuar con la historia.</p>
<p>Restan todavía 7 capítulos para acabar la primera temporada y muchas revelaciones están por llegar. Asimismo, viejos conocidos regresarán a la trama.</p>
<p>Espero terminar hoy el texto de esta semana para revisarlo y publicarlo a más tardar mañana en la noche. Gracias por la comprensión</p>
]]></content:encoded>
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		<title>17: Diario de Estela: La vigilia (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 04:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[Eran casi las 6 de la tarde cuando Manuelita dejó una bandeja con café y sanguchitos en el estudio de mi padre y luego nos dejó solas a Sara y a mí con nuestros pensamientos…
Desde nuestra conversación de la noche anterior los acontecimientos se habían precipitado…
Rompiendo su costumbre de jamás comunicarse por teléfono, Efraín me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eran casi las 6 de la tarde cuando Manuelita dejó una bandeja con café y sanguchitos en el estudio de mi padre y luego nos dejó solas a Sara y a mí con nuestros pensamientos…</p>
<p>Desde nuestra conversación de la noche anterior los acontecimientos se habían precipitado…</p>
<p>Rompiendo su costumbre de jamás comunicarse por teléfono, Efraín me había citado poco después del mediodía al Restaurante de la Abuelita, donde de vez en cuando almorzaba con mi padre.<span id="more-120"></span></p>
<p>A esa hora Sara no podía acompañarme porque habiendo acabado sus vacaciones, estaba de turno en la radio. Sin embargo, quedaba cerca –apenas a dos cuadras- si la necesitaba para algo.</p>
<p>Llegué puntual a la reunión. Efraín me espera sentado en una mesa junto a la calle. Al frente, el Hospital de la FAP era bañado por una fina garúa. Los uniformes celestes de las enfermeras se combinaban con las batas blancas de los médicos que salían a almorzar en alguno de los restaurantes que abundan Petit Thouars y Aramburú.</p>
<p>Pese al frío ambos pedimos causa rellena –soy adicta a este plato- y luego nos decidimos por el lomo saltado. Es curioso, pero aún con la angustia de tener a mi padre enfermo mi apetito seguía siendo bueno.</p>
<p>“Gracias por venir”, me dijo.</p>
<p>“Qué tienes que decirme”, contesté yendo directamente al grano. En realidad no tenía tiempo para perder…</p>
<p>“Como tú, estoy preocupado por la salud de Marco. Lleva más de 10 días en coma y creo que su situación podría agravarse si no hacemos al respecto”, agregó.</p>
<p>“¿Qué quieres decir?”, interrogué preocupada.</p>
<p>Me miró con una expresión indefinible durante algunos segundos. Luego, como si estuviera muy cansado, metió la mano en el bolsillo interior de su abrigo negro y sacó un pequeño sobre manila. Tras juguetear con él con sus dedos durante un instante, me lo alargó haciéndome entender que debía abrirlo…</p>
<p>Rasgué el extremo y del interior saqué una foto y una hoja doblada. La imagen era la de un adolescente de aproximadamente mi edad. Era muy apuesto, con facciones perfectamente delineadas y el cabello ondulado y abundante. Sus ojos tenían una mirada muy dulce. Si Marco no estuviera enfermo creo que hubiera empezado a fantasear con él…</p>
<p>La foto estaba tomada de lejos y se notaba el grano en ella…</p>
<p>Ante la mirada penetrante de Efraín desdoblé la hoja y vi un nombre y un croquis… Samuel Barbeau… ¿Sería francés?</p>
<p>“Mira ese rostro con cuidado. Son las facciones de quien intentó matar a tu padre…”, fueron las palabras que salieron de la boca de Efraín. Las escuché como en un sueño… Así que esta era la persona que conocía la causa de la enfermedad de mi padre… Primero le sacaría la información necesaria para curarlo… Luego me aseguraría de matarlo muy lentamente… Sentí que la ira iba haciendo presa de mi…</p>
<p>Efraín puso su mano sobre la mía y me obligó a mirarlo a los ojos. “Tenemos poco tiempo. Te contaré toda la historia. Hace unas semanas, luego de las visitas a mi biblioteca que hiciste con tu padre, le pedí a él que no te trajera más… La razón es sencilla. Los datos que recabé sobre la búsqueda de lo indicado en el pergamino me hicieron pensar que algo muy poderoso y dañino podía estar implicado… Hubiera sido demasiado temerario arriesgar a los dos cazadores juntos… De esta manera, si algo pasaba con tu padre, tú podrías continuar la búsqueda…Y los hechos me han dado la razón… Pero tu padre no ha muerto aún y todavía hay una posibilidad de salvarlo… Lee mi mente con atención… La foto que tienes en tus manos es del cuarto Barboza de la lista que le di a tu padre. Ha tenido muchos nombres y su edad es muy avanzada. Creo que debe tener unos quinientos años o más, según los documentos que he conseguido sobre él… Sí, sé lo que piensas, es mayor que cualquier vampiro que conocemos… Pero ten en cuenta que es de una especie diferente… Durante estos días estuve investigándolo… ¿Cómo conseguí la foto?&#8230; Tengo mis recursos… Ustedes no son las únicas personas “diferentes” que conozco… Bueno, te decía que este Samuel Barbeau usa su apariencia delicada como arma para engañar a sus víctimas. Nadie desconfiaría de alguien tan joven y apuesto… Mientras lo seguían por Lince fue que tu padre enfermó… De alguna manera se las ingenió para envenenarlo con alguna sustancia… Debes atraparlo y sacarle la verdad…Pero antes debes saber algo… Samuel Barbeau es uno de los seres que el pergamino llama “nader”…”, explicó…</p>
<p>“¿Me estás diciendo que Samuel Nader es un licántropo?”&#8230; atiné a balbucir…</p>
<p>“Sí, es uno de ellos. Lo que tu padre más temía es una realidad. Los “nader” están en Lima desde hace varias generaciones y sabe Dios qué cosas ocultan… Debe ser algo muy peligroso para que se hayan arriesgado a salir a la luz… Ten presente que no sabemos cuántos son ni qué poderes tienen… pero debes hacer algo pronto, temo mucho por la vida de Marco… En el croquis del papel te indico cómo llegar a una pequeña galería frente al Mercado de Lince… Ahí se le ha visto varias noches seguidas en un puesto de venta de películas… Sé prudente”, pensó&#8230; Un par de minutos después se retiró&#8230;</p>
<p>Unas horas más tarde, Sara y yo tomábamos un café en el estudio de mi padre mientras evaluábamos la situación.</p>
<p>-Tenemos que atraparlo. La única manera de saber qué pasa con Marco es sacarle la verdad a ese malnacido, opinó Sara.</p>
<p>-Sí, pero será muy difícil. Jamás nos hemos enfrentado a un enemigo similar. No sabemos cómo hacerle daño o de qué manera reducirlo&#8230;</p>
<p>-Pues lo haremos a la manera tradicional&#8230; con cadenas de plata&#8230; Y si es necesario usaremos tu daga para sacarle los ojos&#8230; Pero mañana a más tardar será nuestro&#8230;</p>
<p>Dicho esto, Sara salió de la habitación para realizar los preparativos&#8230; No podíamos dejar nada al azar, la vida de mi padre dependía de nuestro éxito&#8230;</p>
<p>Cuando anocheció al día siguiente, todo estaba listo. Sara había localizado una fábrica abandonada en La Victoria donde llevaríamos a nuestra presa&#8230; Solo faltaba cogerla&#8230;</p>
<p>Al frente de la galería de videos que frecuentaba el nader había un pequeño chifa. Me senté en un mesa al costado de la tabla para picar las carnes ahumadas. A través del cristal podía divisar el otro lado de la calle&#8230; Era el escondite ideal&#8230;</p>
<p>Pasaron casi dos horas antes que apareciera Samuel Barbeau&#8230; En ese lapso me había visto obligada a consumir dos combinados y media docena de wantanes para conservar la mesa&#8230; me sentía realmente pesada&#8230;</p>
<p>Visto de lejos, el <em>nader</em> caminaba con soltura y una plasticidad casi felina&#8230; Su atlética figura era realmente atractiva&#8230;</p>
<p>En cuanto observé que ingresaba a la galería, pagué la cuenta y crucé la calle. Cientos de películas colgaban de las paredes de la mayoría de puestos del local donde uno o dos vendedores atendían a los ocasionales clientes.</p>
<p>Finalmente lo divisé en el último puesto de la galería, el más grande de todos. Estaba parado frente a un estante donde decenas de cajas conteniendo telenovelas coreanas y japonesas eran exhibidas a los ocasionales visitantes. Escuché que preguntaba por <em>Mi adorable Choon Hyang</em>&#8230; ¿Sería una trampa o era que realmente le gustaban los doramas? Sea como fuera, yo conocía esa serie, había visto hasta tres veces sus 17 capítulos&#8230;</p>
<p>Me acerqué poco a poco, haciendo como quien curiosea por los títulos, hasta colocarme apenas a un par de metros de él&#8230; Vi que probaba los DVD de la serie. Era el capítulo donde Moon Ryon le confiesa su amor a Choon Hyang en el ascensor y ella lo engaña diciéndolo que no lo ama&#8230;</p>
<p>Pregunté por <em>La Bruja Yoo Hee</em>&#8230; La vendedora la tenía en existencia, pero me pidió que esperara hasta que terminara de probar los discos del cliente que estaba atendiendo&#8230;</p>
<p>&#8220;Esa novela es divertida -comenté en voz alta fijando mi mirada en el televisor-, Jae Hee es un buen actor. También protagoniza <em>La Bruja Yoo Hee</em>&#8220;.</p>
<p>Samuel Barbeau se volteó hacia mi y me miró con expresión divertida&#8230; &#8220;Veo que eres una gran fan de los doramas&#8230; ¿Me recomiendas estas aventuras de Choon Hyang?&#8221;, preguntó.</p>
<p>Con la mejor de mis sonrisas le dije que sí, que era muy romántica y divertida&#8230; Y de esa manera nos pusimos a conversar muy animadamente sobre este tema durante algunos minutos&#8230; Dios, era muy guapo&#8230; Si no hubiera sabido de quién se trataba creo que me habría enamorado&#8230; Un detalle encendió la luz de alerta en mi cabeza: No podía leerle la mente&#8230; ¿Acaso el sí podía leer la mía?&#8230; Tenía que ganarme su confianza para sacarlo del lugar y que él viniera conmigo por su propia voluntad&#8230;</p>
<p>En este punto debo decir que me había vestido completamente de negro, con unos pantalones muy apretados y una blusa de seda ceñida que favorecía muy bien mi esbelta silueta&#8230; Todo el conjunto hacía destacar mis ojos verdes enmarcados por las suaves pecas de mi rostro&#8230; Tenía que impresionarlo y había ido preparada para ello&#8230;</p>
<p>Los minutos iniciales se convirtieron en casi media hora, durante la cual hablamos de doramas, películas e incluso series de televisión. Me preguntó mi nombre y le dije que podía llamarme Celeste&#8230; También que trabajaba en San Isidro y compraba películas en Lince en camino hacia mi casa en San Miguel&#8230; Tenía que tomar la Línea 9 en la siguiente esquina&#8230; Con una luminosa sonrisa se ofreció para acompañarme hasta el paradero. Hice como que lo pensaba y luego asentí sin decir palabra&#8230; Pagué por mi compra y puse los discos en una pequeña bolsa de plástico&#8230;</p>
<p>Salimos del local y caminamos conversando por la avenida Petit Thouars&#8230; En la esquina había un banco&#8230; La doblamos y unos metros más allá había un punto oscuro en la calle&#8230; En uno de los autos estacionados me aguardaba Sara&#8230;</p>
<p>Al llegar al lugar elegido dejé caer la bolsa con las películas&#8230; Samuel se agachó galantemente para recogerlas&#8230; Y en ese momento saqué una pesada cadena de plata de mi cartera con la cual le rodeé el cuello&#8230; El efecto fue inmediato&#8230; cayó al piso sin decir palabra&#8230; Con otra cadena más delgada le até las manos&#8230; Todo sucedió en solo dos segundos&#8230; Soy muy rápida cuando tengo que serlo&#8230;</p>
<p>Sara bajó del vehículo y con otra cadena de plata le amarró las piernas&#8230; Entre las dos lo incorporamos mientras lo recriminábamos por la gran borrachera que se había pegado&#8230; Como era sábado, nadie sospechó que se trataba de un secuestro&#8230;</p>
<p>Con Samuel Barbeau en la parte posterior del auto nos dirigimos al lugar que Sara había escogido para el interrogatorio&#8230; Él hablaría&#8230; Tenía que hacerlo&#8230; Aunque para ello tuviéramos que cortarlo en pedazos&#8230;</p>
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		<title>16. Diario de Estela: La vigilia (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 01:33:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[Marco está en coma desde hace diez días&#8230; Aún no me hago a la idea de que alguien tan vital como él pueda permanecer inconsciente en la cama y no saber si despertará o no&#8230;
Ahora que lo pienso, todo sucedió muy rápido&#8230; como en un sueño…
Luego de las dos primeras visitas que hicimos a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marco está en coma desde hace diez días&#8230; Aún no me hago a la idea de que alguien tan vital como él pueda permanecer inconsciente en la cama y no saber si despertará o no&#8230;</p>
<p>Ahora que lo pienso, todo sucedió muy rápido&#8230; como en un sueño…</p>
<p>Luego de las dos primeras visitas que hicimos a la biblioteca de Efraín, Marco regresó sin mí un par de veces más. En ambas ocasiones él decidió que yo no estuviera al tanto de lo sucedido. Marco dijo que era por mi propia seguridad sin ahondar en los detalles.<span id="more-116"></span></p>
<p>Al principio no le creí e incluso estuve molesta porque pensé que me dejaba de lado debido a mi juventud. Sin embargo, cuánta razón tenía&#8230; ahora lo sé.</p>
<p>Iba y venía por las noches dando vueltas por la ciudad. Como evitaba hablar conmigo sobre sus actividades, supuse que seguía alguna pista que nos llevara a la cripta o sótano que necesitábamos ubicar en el Barrio Chino para hallar la información que nos conduciría al secreto del pergamino…</p>
<p>Y así pasaron los días, yo en el colegio… Y Marco entre la radio y sus salidas nocturnas. Solo intuí que algo andaba mal porque me prohibió salir de noche. Me dijo que era porque estaba atrasada en las clases debido a mis constantes faltas. Pero cada tarde al regresar a la casa podía sentir la proximidad de Sara, aunque no la viera por la calle.</p>
<p>Aparentemente todo iba bien hasta que una mañana muy temprano Sara usó sus dotes de telepatía para hacerme saber que estaba en la puerta de nuestra casa&#8230; trayendo a Marco sumido en el cruel letargo que lo tiene atrapado…</p>
<p>Ella me contó que la noche anterior habían recorrido las calles de Lince siguiendo las indicaciones de Efraín, cerca al castillo Rospigliosi, cuando poco antes del amanecer Marco le dijo que se sentía mal.</p>
<p>Inmediatamente la lucecita de alerta se prendió en la cabeza de nuestra rastreadora… Nosotros no nos enfermamos… Es más, si somos heridos nuestras heridas desaparecen a los pocos minutos sin que quede cicatriz alguna visible…</p>
<p>Era físicamente imposible que Marco estuviera indispuesto… A menos que hubiera sido envenenado con ajo… Pero eso solo es posible utilizando balas especialmente preparadas… Y ellos no habían tenido enfrentamientos en los días recientes.</p>
<p>Con la primera luz del día Marco perdió el conocimiento… Sara tuvo que hacer uso de toda su fuerza para cargar los 90 kilogramos de mi padre hasta el auto que tenía estacionado a un par de cuadras de donde se hallaban al acecho.</p>
<p>Luego lo trajo inmediatamente a la casa y me ayudó a acostarlo en su cama…</p>
<p>Desde ese día Sara se turna conmigo al lado de Marco… Siempre en silencio… Llega cuando tengo que salir al colegio y se va en cuanto regreso… Manuelita me cuenta que se queda sentada atisbando hacia la calle por un lado de la cortina que cubre la ventana de la vetusta habitación… No come ni bebe… Tampoco va al baño… Está en alerta permanente… Pero no me dice por qué…</p>
<p>La verdad es que desde que la conozco no he tenido mucho tiempo para conversar con ella… Por otro lado, Sara es la persona más parca que puede existir. Casi todo lo contesta con monosílabos… Incluso evita comunicarse con la mente… Marco me dijo que es un mecanismo de autodefensa para evitar la locura debido a la sobreexposición a los pensamientos ajenos… Pero ella lo lleva al extremo…</p>
<p>Esta tarde estaba a punto de reventar de la impotencia ante la enfermedad de mi padre cuando extrañamente Sara se apareció en la casa… Ella no frecuenta nuestro hogar los fines de semana… Es más, desconozco dónde vive o si tiene familia… Sé que ella es de alguna manera como yo, pero debo confesar que aún me intimida con su mirada torva y dura…</p>
<p>Inesperadamente Sara empezó la conversación. No hubo palabras de por medio, solo nuestras mentes en contacto… Manuelita no debía saber qué estaba pasando…</p>
<p>“Estela, han pasado varios días y creo que debes estar al tanto de lo que está pasando con tu padre”, me dijo mientras se sentaba muy erguida en una banca en la biblioteca de la casa.</p>
<p>“Tras la segunda visita a la casa de Efraín, tu padre y él coincidieron en la radio por otros temas relacionados al trabajo.</p>
<p>Como sabes, Efraín tiene a su cargo las transmisiones deportivas de la radio y debe coordinar con Marco la redacción de las informaciones que aparecen en la página web.</p>
<p>Normalmente ellos jamás conversan sobre la verdadera labor de tu padre mientras están en la radio, pero esta vez fue la excepción. Efraín le pidió que por tu seguridad no te llevara nuevamente a su biblioteca y tampoco te acompañara en la búsqueda del recinto que guarda los secretos del pergamino. Marco estaba extrañado y le dijo que él no tenía secretos para su hija. Agregó que a los quince años un cazador está listo para tomar riesgos…</p>
<p>Entonces Efraín replicó que en esta oportunidad alguno de ustedes podría morir… incluso los dos. ¿Valía la pena arriesgar la vida de ambos?</p>
<p>Antes de que Marco tuviera tiempo de sopesar sus palabras, Efraín lo invitó a almorzar y salieron juntos de la radio. En el trayecto hacia el restaurante le explicó que mientras hurgaba en sus archivos había encontrado una copia de un expediente capitular que tenía guardado desde hacía varios años. Este citaba una serie de muertes acaecidas alrededor de 1800 en la zona de búsqueda, en lo que hoy es jirón Paruro.</p>
<p>En dicha oportunidad un sacerdote, Fray Sebastián de Peralta, había sido acusado de conspiración para asesinar a dos viajeros extranjeros de apellido Barboza. Se dice que venían del Brasil.</p>
<p>El documento detalla que Peralta se defendió poniendo a Dios como testigo de que ambos eran demonios y habían recibido su justo castigo de manos de un tal Esteban Muro, a quien había ayudado en su propósito… ¿Reconoces el nombre?</p>
<p>El mapa mental de la situación se armó de inmediato para Marco. Las acciones de Estaban Muro –o Murus- estaban descritas con profusión en el libro de la familia que atesoraba en su biblioteca. Era uno de sus antepasados. Y mi padre había estudiado con precisión cada detalle de lo efectuado por su familia desde la llegada a Perú de Juan Pablo Murus… Estaba seguro que en el libro no se mencionaba el asesinato de ningún Barboza, menos de dos… Además, había muerto en extrañas circunstancias alrededor de la fecha que mencionaba Efraín… Inmediatamente le contó esto.</p>
<p>-¿Te has preguntado entonces por qué no fue escrito y mantenido en secreto? ¿Qué razones tan poderosas obligaron a tu antepasado a guardar silencio sobre la ejecución de estas personas? O, más importante aún, ¿quiénes eran estos?-, interrogó Efraín.</p>
<p>-Creo, Marco, que Esteban Muro fue asesinado por un sobreviviente o cómplice de estos Barboza antes que de que pudiera consignar los datos en el libro… Y como puedes ver, ningún humano hubiera tenido la fuerza suficiente para acabar con él… Otra detalle que debes tomar en cuenta es que el apellido Barboza no existe en los anales de los clanes… Por supuesto, hice un seguimiento en la base de datos que alimento desde hace varios años y descubrí que un tal Jerónimo Barboza se asentó en Lima poco después de la muerte de tu antepasado… Misteriosamente hizo fortuna con el tráfico selecto de esclavos para el hogar y luego se dedicó a otros negocios que le permitieron adquirir tierras e inmuebles en lo que ahora es Lince y… cerca de la Plaza Italia… Sospecho que Jerónimo Barboza no era un vampiro, pero tampoco era humano… Tenía poderosas razones para establecerse en Lima… aunque para ello tuviera que matar a tu antepasado… He seguido investigando y existen cinco posibles descendientes de este tronco… En esta lista están los nombres, ubícalos y comprueba si mis suposiciones son ciertas… Y no lleves a Estela… Recuerda que alguien o algo que aún no estamos seguros qué es posiblemente mató a tu antepasado&#8230; podría matarte a ti y también a ella…- En este punto se interrumpió Efraín y se dirigió a la cabina a narrar un partido…</p>
<p>Luego de ello, Marco me pidió que evitara toda cercanía contigo para que no pudieras leer en mi mente… Y empezamos a rastrear a los Barboza… Por supuesto ninguno de ellos lleva ya ese apellido… Descartamos a tres y mientras seguíamos al cuarto en Lince sucedió lo de tu padre… Aún no logro explicarme lo sucedido, pero de una cosa sí estoy segura… nos enfrentamos a algo totalmente desconocido… Tengo un par de ideas locas que se me cruzan por la mente para ayudar a Marco, pero no podré ejecutarlas sola… ¿me ayudarás?”.</p>
<p>La miré fijamente. De repente su mirada dejó de intimidarme. Mi padre me necesitaba y haría lo que sea por él.<br />
<em><br />
Por dónde empezamos…</em> <em> </em><strong>(continuará&#8230;)</strong><em><br />
</em></p>
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		<title>15. El macho cabrío con barba</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2009 01:17:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[
Tras resolver el acertijo del pergamino Efraín enmudeció. Yo aún tenía muchas interrogantes en la cabeza, pero él parecía estar en otro mundo. Estaba concentrado releyendo el texto donde se narraba la revelación de la Hermandad de la Rosa.
El incómodo silencio duró poco más de 10 minutos. Luego, amablemente nos pidió retirarnos, pues faltaba poco [...]]]></description>
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<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><img src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/22/SanFranciscoDeAsis_view1.jpg/400px-SanFranciscoDeAsis_view1.jpg" alt="San Francisco" width="400" height="307" /><p class="wp-caption-text">San Francisco</p></div>
<p>Tras resolver el acertijo del pergamino Efraín enmudeció. Yo aún tenía muchas interrogantes en la cabeza, pero él parecía estar en otro mundo. Estaba concentrado releyendo el texto donde se narraba la revelación de la Hermandad de la Rosa.</p>
<p>El incómodo silencio duró poco más de 10 minutos. Luego, amablemente nos pidió retirarnos, pues faltaba poco para el amanecer.</p>
<p>“Marco, regresa esta noche. Hay algunos detalles en este documento que no debemos pasar por alto, pero que todavía no estoy listo para revelarte… debo hacer algunas consultas en mi biblioteca para estar seguro”, dijo mientras subía la escalera.<span id="more-104"></span></p>
<p>Como podrán imaginar, el día transcurrió muy largo para Estela y para mí, en la radio y en con el colegio, respectivamente… Nuestras mentes estaban distraídas aguardando la noche… Cuando por fin dieron las 11, salimos de la casa y caminamos rápidamente hasta el Real Felipe para tomar un taxi.</p>
<p>Poco antes de la medianoche Efraín nos abrió la puerta de su casa y descendimos nuevamente a su biblioteca secreta… No tuve que apremiarlo mucho para que nos hiciera saber los resultados de sus investigaciones.</p>
<p>“Marco, he revisado varias veces el pergamino durante el día… En realidad, la primera pista que necesitabas estaba expresada de manera aparentemente sencilla para quien conoce el tema, pero me llamó la atención la parte del relato donde describe a los Nader… Pese a que no he visto ninguno vivo, entiendo que son los enemigos mortales de los vampiros… Ello me trajo a la mente una investigación que realice hace algunos años en el archivo de San Francisco.</p>
<p>En ese tiempo buscaba información sobre la vida en los conventos de Lima durante el siglo XVII en el Archivo de San Francisco. Había pasado varios días revisando volúmenes de documentos de la época tratando de sacarle el jugo a las dos horas en que se me permitía acceder a la sala de investigadores.</p>
<p>En el libro 8 de circulares del convento, con fecha de 1624, encontré una página con una anotación que dice devociones. Se trataba de una notificación que los provinciales de la orden franciscana enviaban a todos sus conventos condenando la nociva práctica de estas, pretexto con el cual <em>se burlaba el mal con grande perdimiento de almas y cuerpos.</em></p>
<p>Las devociones son un arreglo por el cual determinadas personas se declaraban devotos de una determinada mujer que vivía en el convento.</p>
<p>Por ejemplo, la devoción a una monja cualquiera suponía una serie de obligaciones materiales que el devoto debía sufragar en nombre de esta durante determinadas festividades.</p>
<p>A cambio de ello, había una escala de privilegios que iba desde el derecho a sentarse en la banca de la iglesia que daba al coro a fin de poder estar cara a cara con el sujeto de su devoción hasta concertar, según admite la circular, encuentros carnales… Aunque esto no he podido comprobarlo aún…</p>
<p>En esta conspiración de devotos que encontré en el documento había dos personajes de peculiar importancia, el tornero o sea aquel que hacia girar el torno por el cual ingresaban los alimentos de las monjas de clausura y podría en consecuencia, añadir algún mensaje entre los bocados.<br />
El otro hombre clave era el  jardinero, quien debía dejar la escalera olvidada y debidamente recostada en el interior a fin de franquear el ingreso del devoto…</p>
<p>Mientras revisaba el documento en cuestión hice girar el manuscrito orientándolo a la luz. Lamentablemente por un olvido ese día no tenía conmigo mis gafas, lo cual me dificultó el examen detallado, pero en ese momento un oscuro auxiliar abrió la ventana y los rayos del sol, intensos, hicieron aparecer lo increíble…<br />
En el  papel de la circular había una figura estampada merced a un sello de agua. Al verla a contraluz pude observar lo que a primera vista parecía tratarse de un macho cabrio, el signo del demonio. Lo más extraño es que la hoja en cuestión estaba en blanco y no había sido añadida, tenía el signo de haber sido cosida junto a las demás. Es decir, la anterior y la siguiente sí tenían texto…</p>
<p>Impresionado por mi descubrimiento, no supe qué pensar. Con años de archivo y alguna percepción del maligno a mis espaldas, lo más inexplicable, lo más sorprendente era encontrar el folio en blanco, casi sin mayor anotación, pero manteniendo la numeración correlativa con recto y vuelta y en el recto, en la parte superior se leía: “blanca”… La tinta de “blanca” era ligeramente más oscura que la de las anotaciones de numeración del folio.</p>
<p>Alguien con autoridad y que no era el foliador original del Libro había reparado, acaso pocos años después de la costura del Libro en la misma figura demoníaca y, quizás para asegurarse que nadie osara trazar nada sobre la imagen de su maestro, había escrito “blanca”.</p>
<p>De esta manera confirmaba que nada se había escrito antes, al tiempo que invalidaba cualquier trazo o cruz que pudiera hacerle sombra al príncipe de las tinieblas.</p>
<p>El tiempo en el archivo pasa rápido y solamente se podía consultar los documentos de dos a cuatro de la tarde y siempre y cuando la impenetrable archivera estuviera presente. La sensación de estar permanentemente bajo observación no desapareció en ningún momento.</p>
<p>Hay reglas, cualquiera sea el archivo. Por ejemplo poner la cara de aburrimiento extremo cuando se encuentra algo de verdad interesante. Buscar algún temita secundario y de poca monta y comentarlo de manera casual como el hallazgo más importante de la jornada. He investigado en archivos de varios continentes y siempre he encontrado la forma peruanísima de meterle letra a un archivero.</p>
<p>Pero esta dama de San Francisco era simplemente inflexible. Apenas una tos desmayada de su parte me hizo entender que habían dado las cuatro de la tarde. Cualquier treta era inútil.</p>
<p>A veces intentaba seguir leyendo como si nada pero a los segundos estaba parada a mi lado y su tosecita de pronto se volvía imperativa, inapelable. Cerré el Libro, salí al recibo amplísimo de la escalera y bajé al claustro en uno de los más bellos días del verano de 1985. Pero por un rato largo todo para mí fueron tinieblas. La curiosidad me consumía.</p>
<p>Al día siguiente era sábado, así que tuve que esperar hasta el lunes para volver… Dos días de tortura permanente para alguien como yo…Sin embargo, en esta oportunidad llegué preparado. Llevaba conmigo mis gafas, una pequeña Minox escondida en el bolsillo de la chaqueta y un pequeño y afilado lápiz 2B escondido en una mano…</p>
<p>Tras saludar a la bibliotecaria, le pedí nuevamente el libro en cuestión. En cuanto desvió la mirada pasé las páginas hasta la que estaba en blanco y luego, en un momento de distracción, pasé el lápiz sobre el sello de agua… Sobé con mi dedo… Una figura apareció de repente… Era la cabeza de un macho cabrío, indudablemente… ¡Pero tenía una larga barba que poblaba su rostro! Jamás había visto algo parecido…</p>
<p>Tomé una foto con la pequeña Minox y luego borré la marca del lápiz del libro. En lo que hacía esto, por el nerviosismo manché otra zona de la hoja que aparentemente no tenía nada escrito…Y de repente apareció una palabra… ¿La adivinan?&#8230; ¡Nader!…</p>
<p>Sí, ya sé que es la misma palabra que en el pergamino describe a los licántropos, pero en ese tiempo no tenía ese significado para mí… En realidad pensé que era el nombre real de algún converso que había llegado de España a Lima… Pero eso no es todo…</p>
<p>A lo largo de estos años he vuelto a encontrar la marca del macho cabrío barbado con el mismo nombre en tres documentos más… Dos en el mismo archivo y otro en un Capítulo del Archivo Arzobispal… Los tres son de diferentes épocas… Pero en todos los casos se refieren a escándalos y hechos ocurridos en los alrededores de los muros del extremo oriental del terreno que el convento de San Francisco ocupaba en el siglo XVII…</p>
<p>-¿Y dónde queda eso ahora?, preguntó Estela.</p>
<p>Buena pregunta, jovencita. Mira la pantalla de mi PC tras tuyo… Está marcado en el mapa de Google… ¿Lo ves? El punto a que se refieren las 4 hojas en blanco que les he referido está aproximadamente en lo que actualmente es el jirón Paruro…</p>
<p>-Espera…, dije. ¿Quieres decirme que los Nader realmente existen? ¿Que los machos cabríos con barba son en realidad figuras que representan licántropos?</p>
<p>No solo eso. Creo que los Nader están en Lima desde hace siglos y que buscan algo que está escondido en un radio de nueve manzanas en lo que ahora llamamos Barrio Chino… Marco, tú y Estela no están solos en esta búsqueda… Y al parecer tendrás que cuidarte las espaldas de enemigos que aguardan en la sombra y probablemente te tienen ya en la mira, aunque tú no lo hayas visto aún…Debes tener cuidado…</p>
<p>Dame un par de días más y podré ayudarte más con el lugar donde debes empezar tus pesquisas… Mientras tanto, llévate este libro y léelo, puede servirte de mucho para que sepas a quiénes te enfrentas… Algo me dice que tu vida nunca ha corrido tanto peligro como ahora… Y Estela también está en la mira… Regresa el miércoles… Los estaré esperando…</p>
<p class="MsoNormal">
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		<title>14. La biblioteca de Efraín</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2009 03:17:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[
Busca en la Ciudad de los Reyes un cuervo que toma agua en una fuente azul&#8230;
Esa línea estuvo dando vueltas por mi cabeza durante el día entero&#8230; Por supuesto la referencia geográfica era Lima. Pero el pergamino indicaba la búsqueda de una fuente que seguramente era parte de una casa de principios del siglo XVIII&#8230; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://www.olivares.es/opencms/export/sites/default/olivares/galeriaInterior/galerianoticias/0766.jpg" alt="" width="293" height="195" /></p>
<p><em>Busca en la Ciudad de los Reyes un cuervo que toma agua en una fuente azul&#8230;</em></p>
<p>Esa línea estuvo dando vueltas por mi cabeza durante el día entero&#8230; Por supuesto la referencia geográfica era Lima. Pero el pergamino indicaba la búsqueda de una fuente que seguramente era parte de una casa de principios del siglo XVIII&#8230; ¡Y esta ciudad fue totalmente devastada por el terremoto de 1746!</p>
<p>La actual ciudad de Lima fue construida sobre las ruinas de la catástrofe&#8230; La edificación en cuestión a lo mejor ya no existía.</p>
<p>¿Pero acaso la Hermandad se habría tomado tanto trabajo para ocultar de los clanes la existencia del libro negro durante siglos si esa fuente fuera una ficción? ¿Por qué me habían elegido a mi para llevar a cabo esta misión? <span id="more-100"></span></p>
<p>Al día siguiente de la lectura del pergamino era lunes. Dejé a Estela en el colegio, antes de dirigirme a la radio para trabajar. Por supuesto ella se resistió alegando la importancia de estar a mi lado para ayudarme a recopilar la información necesaria. Tuve que ponerme firme para hacerle entender que no debía poner en peligro su cobertura como alumna de quinto año de secundaria en el colegio chino. Además, durante su transformación había faltado varias semanas&#8230; Lo mejor sería que aparentara normalidad, aunque le prometí tenerla al tanto de todo y que durante las noches me acompañaría en la búsqueda&#8230; Claro, después de terminar las tareas&#8230;</p>
<p>Una cosa quedaba clara en mi cabeza: Encontrar alguna pista para iniciar la búsqueda de la fuente azul iba más allá de mis conocimientos. Necesitaba ayuda para resolver este acertijo.</p>
<p>Llegué temprano al trabajo. A esta altura del relato debo comentarles que mi tarea cotidiana es generar contenido informativo para la página web de la radio. Luego de coordinar los primeros temas de la edición con la editora de portada, me sumergí en la vorágine cotidiana de las noticias. Sin embargo, este día en particular mi mente estaba en otro lado&#8230;</p>
<p>Sara trabaja también en la radio, aunque en otra gerencia y en un piso diferente. Cuando nos cruzamos en el edificio apenas nos dirigimos alguna mirada. Solo conversamos por temas laborales. La percepción de la gente es que no simpatizamos el uno con el otro.</p>
<p>Además de nosotros, solo una persona de este lugar conoce nuestro secreto. Se llama Efraín y para el público de todo el país es un controvertido comentarista deportivo&#8230; Él nos ha ayudado en varias ocasiones con su conocimiento del lado oscuro de las fuentes informativas&#8230;</p>
<p>Su verdadera pasión es la historia&#8230; Incluso escribe los guiones de un programa sobre personajes históricos del Perú&#8230; Solo quienes en realidad lo conocen saben es un coleccionista apasionado y que su casa tiene un sótano secreto donde almacena cientos de libros y mapas referidos a Lima&#8230; La Ciudad de los Reyes&#8230;</p>
<p>Parece extraño que tenga tantos conocidos en los pasadizos secretos de Quilca y Camaná&#8230; No hay librería o biblioteca que guarde secretos para Efraín&#8230;</p>
<p>Esperé hasta que se hizo de noche antes de abordarlo&#8230; Lo invité a conversar en la desierta cafetería&#8230;</p>
<p>Luego de la charla de rigor, entré en detalle. Sin darle a conocer la existencia de la Hermandad ni del libro negro, le pregunté directamente cómo podía iniciar la búsqueda de la fuente azul&#8230;</p>
<p>Los ojos de mi interlocutor se agrandaban conforme avanzaba en mi relato. Era un reto que daba la altura para su intelecto&#8230; Unos minutos después me dijo que antes de darme una respuesta debía examinar el pergamino por si existía alguna pista oculta en el mismo documento&#8230; Me citó en su casa después de la medianoche. Debíamos esperar a que se durmiera su familia&#8230; Es curioso, aunque Efraín es un humano normal, también le dedica muy pocas horas al sueño.</p>
<p>Acabé con mis tareas del día y luego de despedirme de los colegas con la sonrisa perenne con que me conocen regresé a mi casa para cambiarme y recoger a Estela.</p>
<p>Manuelita me abrió la puerta. En el comedor tenía dispuesta mi comida caliente&#8230; Qué haría yo sin Manuelita&#8230;</p>
<p>Estela me esperaba sentada en el salón, viendo una película en el cable. Aunque no se levantó a mi llegada, sabía que solo aguardaba mi señal para salir disparada conmigo.</p>
<p>Luego de comer revisé algunos documentos en la biblioteca. Cogí un tubo de aluminio que uso para transportar documentos y tras colocar dentro el pergamino con mucho cuidado, lo guardé en el bolsillo interior de mi casaca.</p>
<p>Salimos de la casa un poco antes de la una de la madrugada. Las calles del Callao estaban semidesiertas y bañadas por la garúa. El taxi que abordamos en Chucuito avanzó tan rápido que apenas tardó media hora para llegar a nuestro destino en Surco.</p>
<p>Nos dejó en una esquina desde donde se podía ver la casa de Efraín. De una ventana en el segundo piso salía una luz de color verde. Era la señal.</p>
<p>Al llegar a la puerta hice el silbido que habíamos convenido, tras lo cual se abrió la puerta del garage. Fuimos inmediatamente a la biblioteca. Al fondo de la pequeña estancia un gran librero atesoraba un par de cientos de libros. Efraín retiró un par de volúmenes del mueble y manipuló una pequeña palanca hasta que hizo un sonido parecido a un clic.</p>
<p>Luego, deslizó con aparente facilidad el gran mueble dejando a la vista una plancha de metal con una agarradera. La levantó con facilidad y una oscura y estrecha escalera apareció ante nosotros. Efraín bajó primero y encendió la luz. Después lo seguimos nosotros.</p>
<p>La estancia subterránea era amplia y sin ventanas. El suave sonido de un aparato reciclador de aire llegó a mis oídos. La habitación era tal como la recordaba, con sus anaqueles y centenares de libros. En un rincón del recinto estaba la computadora donde nuestro anfitrión registraba el fruto de sus investigaciones.  Al costado había una mesa con un par de sillas y una lámpara de cuello flexible con la base atornillada a la pared.</p>
<p>Estela miraba hacia todos lados con curiosidad. Efraín la invitó a revisar los títulos, pero le pidió que no abriera las vitrinas donde guardaba sus mapas e incunables.</p>
<p>Mientras tanto, saqué el pergamino del cilindro de aluminio y lo coloqué desplegado sobre la mesa de trabajo, bajo la luz.</p>
<p>Efraín abrió un cajón de su escritorio y sacó una gran lupa antes de sentarse en la mesa a revisar el documento. Lo primero que hizo fue observarlo durante algunos minutos. Con mucho cuidado, ayudándose con unas pinzas, le dio varias vueltas. Luego lo leyó varias veces en voz alta. Era extraño escuchar el sonido del latín original. Luego se hizo el silencio. Durante más de una hora estuvo sentado sin moverse con la vista fija en el pergamino.</p>
<p>&#8220;Corvus, corvus&#8230;&#8221;, repitió Efraín en una letanía.</p>
<p>De repente se incorporó y cogió un libro de un anaquel polvoriento, tras lo cual regresó a la mesa. Revisón unas páginas y luego una amplia sonrisa se dibujó en su rostro&#8230;</p>
<p>&#8220;Miren el documento -dijo-. Fijamente, por favor. ¿Ven que las primeras cinco letras de la palabra &#8220;corvus&#8221; tienen una escritura regular? ¿Y que la &#8220;s&#8221; tiene una forma extraña en la parte superior, como si fuera más gruesa&#8221;.</p>
<p>-Es cierto&#8230; parece una serpiente, respondió Estela emocionada por el descubrimiento.</p>
<p>&#8220;Así es, una serpiente -agregó Efraín-. De ello me di cuenta inmediatamente. ¿Por qué lo había hecho quien escribió el documento? Después de darle vueltas al asunto me percaté de que la línea de texto no es lo importante, sino la grafía.  La manera cómo estaban dibujadas las letras eran la pista.  ¿Y dónde encontramos un cuervo y una serpiente juntos? Les contaré una historia. Los antiguos griegos decían que Apolo envió a un cuervo con una copa para traerle al Olimpo el agua de la vida. En el camino, el pájaro divisó una higuera. Acuciado por el hambre y la codicia se posó sobre ella y esperó a que los frutos maduraran para darse un festín. Cuando se dio cuenta de la magnitud de su error, regresó donde el dios que en el agua había encontrado una serpiente y por ello se había demorado. Colérico por el engaño, Apolo condenó al cuervo a tener sed eternamente y lo puso en el cielo junto a la serpiente, que guardaría la copa de donde nunca podría beber el pájaro&#8221;.</p>
<p>-¿Quieres decir que el cuervo es una constelación?, pregunté.</p>
<p>&#8220;Sí. Es lo que mi instinto me dice. La constelación del cuervo está al costado de la serpiente y la copa en el firmamento&#8221;, precisó.</p>
<p>-Pero el pergamino dice que debemos buscar una fuente azul&#8230;</p>
<p>&#8220;Recuerda, el cuervo no puede tomar de la copa, pues la serpiente se lo impide&#8230; ¿Y de dónde debía traer el agua de la vida? No de un río, sino de una fuente. En la antigüedad Apolo era adorado por los griegos y romanos en diversos templos, pero solo uno de ellos, el de Delos tenía una fuente secreta&#8221;.</p>
<p>-¿Entonces?</p>
<p>&#8220;Entonces la fuente azul está en un templo. Es decir, una iglesia en Lima&#8230; La más grande de aquella época&#8230; Ahora, la constelación del cuervo solo puede apreciarse bien en mayo. Lo cual cierra el círculo. Buscamos una iglesia de la época que haya sido construida en ese mes. Esa es la pista&#8221;.</p>
<p>-¿Y sabes cuál es?, inquirió inmediatamente Estela.</p>
<p>Efraín la miró divertido. Su expresión autosuficiente me dijo que sabía la respuesta.</p>
<p>&#8220;La historia de las iglesias de Lima es una de mis especialidades, pero tenía algunas dudas. Por eso consulté el libro que está encima de la mesa. Y solo una responde al perfil: San Francisco&#8230; Escuchen, en 1655 ocurrió en Lima un terremoto que trajo abajo el convento con todas sus riquezas dentro. Es por ello que el virrey Luis Henríquez de Guzmán puso la primera piedra de la reconstrucción el 8 de mayo de 1657. Lo que buscan están debajo de esa iglesia&#8221;.</p>
<p>Debajo de San Francisco&#8230; Una puerta en algún lugar de ese convento daba acceso a la cámara donde se guardaba el secreto que buscábamos&#8230; Algo faltaba en el panorama&#8230; ¿Pero qué?&#8230;</p>
<p>Efraín me ocultaba algo&#8230;</p>
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		<title>13. Diario de Estela: El cuervo en la fuente azul</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 08:41:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[En cuanto Marco terminó el relato sobre la muerte de Sabrina Hraty la curiosidad me impulsó a pedirle que inmediatamente abriera el libro negro y empezara a leerlo… ¿Qué información tan valiosa podía contener que valiera la vida de Edson y cuántos otros que seguramente han muerto cuidando el secreto de su existencia?
Sin pestañar siquiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En cuanto Marco terminó el relato sobre la muerte de Sabrina Hraty la curiosidad me impulsó a pedirle que inmediatamente abriera el libro negro y empezara a leerlo… ¿Qué información tan valiosa podía contener que valiera la vida de Edson y cuántos otros que seguramente han muerto cuidando el secreto de su existencia?</p>
<p>Sin pestañar siquiera mi padre me dijo que debíamos esperar al amanecer, cuando se cumplirían los cinco años que había prometido respetar antes de abrirlo.</p>
<p>Llena aún de interrogantes en mi cabeza, me encerré en mi habitación e intenté ver un poco de televisión mientras pasaban las horas. Pero fue inútil. No podía quitarme de la mente la visión de la rosa blanca dibujada sobre la negra tapa del libro que aguardaba sobre la mesita de café en el estudio de Marco.<span id="more-92"></span></p>
<p>Debo confesar que para mi había sido toda una revelación enterarme de que Sara es como yo, descendiente de los Hraty&#8230; Algo así como una prima superlejana&#8230; Bueno, familia al fin.</p>
<p>Al principio me intrigó que ella solo tuviera desarrollado su poder mental, pero no el físico como yo. Marco me dijo que era porque los cazadores siempre habían sido varones, yo soy la primera mujer que ha heredado el paquete completo.</p>
<p>Era reconfortante para mi saber que no estaba sola para llevar adelante la misión de la familia, pero aún me fastidiaba no poder hablar de esto con Sara&#8230; Y no es que seamos muy amigas&#8230; Ella siempre es muy callada&#8230; Desearía que fuéramos más cercanas&#8230; Debo hacer algo al respecto…</p>
<p>Las horas pasaron largas entre estas divagaciones… Trataba de ver una repetición de Qué verde era mi valle -¿existe alguien que no hay llorado con el fin de esta película?- cuando a través de las cortinas se filtraron las primeras luces del nuevo día…</p>
<p>De un salto salí de la cama, me desvestí y abrí la llave de la ducha. Luego de secarme y vestirme bajé corriendo por la escalera hacia el estudio de mi padre… Él estaba sentado en su vieja butaca de cuero, con una taza de humeante café en la mano… Manuelita también había madrugado… Otra taza estaba dispuesta para mi en la mesita…</p>
<p>“¿Empezamos?”, dijo por cortesía e inmediatamente abrió una de las gavetas de su amplio escritorio de cedro, de la cual extrajo una caja de metal. La puso sobre sus piernas y la abrió tras pulsar la combinación de la cerradura. Dentro, envuelto en un paño marrón, estaba el libro… Era pequeño… Parecía una biblia de hotel… Y sus tapas estaban cerradas por una especie de sello lacrado que había que romper para abrirlo.</p>
<p>Colocamos una silla entre mi padre y yo. Luego pusimos encima el libro… Lo contemplamos un par de segundos y finalmente Marco lo cogió y rompió el sello…</p>
<p>Al levantar la tapa superior vimos sorprendidos que el libro estaba hueco… Contenía una pequeña llave un tanto oxidada y dos pergaminos… Uno estaba lacrado con el sello de la mariposa y otro con un sello en forma de rosa. El primero estaba suelto. El segundo, pegado al fondo del libro…</p>
<p>Sin lugar a dudas quien los puso ahí quería que el sello de la mariposa fuera el primero en ser roto… Marco abrió el pergamino y luego de darle un rápido vistazo se le cayó de las manos… Estaba atónito… Nunca lo había visto así…</p>
<p>Al ver que mi padre no reaccionaba, recogí el pergamino del piso e intenté leerlo, pero fue inútil… Estaba en latín…</p>
<p>Marco se sentó en su butaca y le pasé el pergamino… Le pedí que me lo leyera…</p>
<p>“Yo, Elogio Andrade, nacido Elizor Hraty, escribo esta carta en el año de Nuestro Señor de 1659  para narrar a quien la lea cómo se inició la Hermandad de la Rosa y darle instrucciones para buscar la paz.</p>
<p>La leyenda dice que los nueves clanes de strigoiul, como nos llaman los ilirios, descendemos de un antepasado común, Arsalán Isfahaní, quien salió de Persia hace más de 300 años para instalarse en las llanuras de los magiares.</p>
<p>Arsalán el León era el último de su linaje y había nacido con nuestros poderes físicos y mentales. Y por supuesto con la sed por la sangre que nos agobia.</p>
<p>El origen de dicha sed entre los nuestros se pierde en la bruma del tiempo. Durante siglos pudimos pasar desapercibidos entre los persas pues éramos parte de sus ejércitos y nunca hubo mejores soldados que los nuestros. Siempre los primeros en lo más sangriento de la batalla… Eramos bien considerados por los gobernantes de turno.</p>
<p>Sin embargo, llegó el día en que nuestra raza se enfrentó a una amenaza que habíamos creído desaparecida durante generaciones, los Nader.</p>
<p>Según decía la misma leyenda, esos monstruos peludos y gigantescos provenían de un tronco común con nosotros, pero lo cierto es que nuestras razas era enemigas desde siempre.</p>
<p>En el enfrentamiento contra las hordas de nader nuestra raza fue perdiendo una batalla tras otra hasta que casi fuimos completamente exterminados. Por ello se produjo la diáspora hacia los diversos puntos del mundo conocido.</p>
<p>Sabemos que luego de destruirnos los nader pelearon entre sí hasta aniquilarse. Es lo que siempre hacen. Así como aparecen luego se van. Son bestias descontroladas que matan a todo el que se cruza por su camino… Incluyéndose a ellos mismos.</p>
<p>Fue así que Arsalán sobrevivió y dio luego origen a los nueve clanes. Sin embargo, un nader lo siguió hacia occidente llevando consigo la enemistad de su raza hacia nosotros.<br />
Pero este nader no era como los otros. A su infinita crueldad unía una fina inteligencia que le permitió primero observar y luego copiar la organización de los clanes instaurada por Arsalán durante décadas en su nueva morada.</p>
<p>Los magiares lo conocían como Andor Lupu y su clan en esos tiempos era tan poderoso que fácilmente podría haber acabado con los nuestros. Pero por alguna razón empezó a combatirnos por separado. Era como el juego del gato y el ratón.</p>
<p>Pasado el tiempo, cuando creímos que la amenaza de los nader había sido superada, empezamos a guerrear entre nosotros por el poder y los cotos de caza.</p>
<p>Yo había crecido en la tradición de honor de los Hraty y también en la creencia de que era nuestro deber acabar con nuestros enemigos ancestrales cada vez que nos los cruzábamos, pues ellos harían lo mismo con nosotros llegado el caso. Debo decir que asesiné a cuantos miembros del clan Lupu pude durante un par de décadas… Era lo que se esperaba de mi…</p>
<p>Un día, en el curso de uno de los tantos enfrentamientos que mi clan sostenía contra los turcos en las fronteras de los magiares, me enfrenté en singular combate contra un gigantesco guerrero vestido a la usanza persa.</p>
<p>Normalmente mi fuerza era suficiente para enfrentar a una decena de guerreros y vencerlos, pero este guerrero era tan o más fuerte que yo… Y muy diestro con la espada…</p>
<p>Peleamos durante varios minutos hasta que sucedió lo inconcebible… perdí la espada y fui tomado prisionero por el gigantesco guerrero… Traté de escapar, pero era más fuerte que yo… Y mis poderes mentales no sirvieron de nada… Como seguía resistiéndome, me dio un golpe tan fuerte que perdí el sentido…</p>
<p>Cuando desperté estaba en su tienda… Era muy espaciosa y ricamente implementada… Mis manos y pies estaban sueltos… No había nada que me impidiera escapar… Excepto su voz…</p>
<p>Me dijo que se llamaba Rashid y si bien no pertenecía al clan Lupu descendía también de los nader. Su familia se había trasladado recientemente a Antioquia y servía al sultán turco.</p>
<p>De sus labios escuché una versión diferente de las cosas… Los nader no eran los monstruos de los que hablaba la leyenda… Las reglas de nuestros clanes no eran tampoco las de nuestros antepasados…</p>
<p>En los tiempos antiguos habíamos convivido en paz con los humanos. No nos alimentábamos de ellos… Éramos sacerdotes que tomábamos para nosotros la sangre de los sacrificios… Utilizábamos nuestros poderes con juicio y discreción…</p>
<p>Pero un día uno de nosotros, Arsalán, decidió que nuestra forma de vida no era suficiente para él… Quería poder y riquezas… Y de ahí la historia se hizo previsible… Uno a uno asesinó a los líderes de nuestra comunidad echando la culpa a los nader que vivían en las afueras de Ispahán, nuestro lugar de origen… Luego de ese enfrentamiento se produjo la diáspora y los demás es historia conocida…</p>
<p>Arsalán se salió con la suya… Y los clanes eran cada vez más poderosos.</p>
<p>Rashid y yo mantuvimos encendidas conversaciones a lo largo de las tres semanas en que fui su huésped… Vi pruebas y tablillas que me convencieron que nuestras creencias habían sido trastocadas y vivíamos una mentira…</p>
<p>Luego, cuando volví a mi hogar, traté de razonar con mi familia… pero fue inútil… aún poniéndoles la verdad frente a los ojos, estaban cegados por el odio y el poder sobre los frágiles humanos…</p>
<p>Fue por eso que abandoné a los Hraty y me dirigí a Iliria… Fue por ello también que engendré a un hijo, Flavio Murus, que dio origen a una estirpe de cazadores que mantiene el equilibrio y hace justicia con aquellos de los nuestros que cometen crímenes contra otras razas…</p>
<p>Pero no era suficiente, para ello debíamos buscar las pruebas de la mentira… Por eso se creó la Hermandad de la Rosa, reclutando a miembros de los clanes que convencidos de que podemos vivir en paz con otras razas… Y por ello también he dedicado mi vida a recabar dichas pruebas… Sé que este no es el momento adecuado&#8230; Por eso las guardaré en un lugar secreto en Perú, lejos de los clanes y sus guerras&#8230;</p>
<p>Una vieja profecía de nuestra raza dice llegará el día en que una mujer guerrera traerá la luz a los nuestros y acabará con las guerras entre los clanes. La reconocerán porque las mariposas volarán a su alrededor a medianoche&#8230; Ruego porque sea cierta&#8230;</p>
<p>Cuando este pergamino sea abierto habrán pasado ya cuatro siglos desde que fue escrito y confío en que un descendiente de Flavio Murus leerá su contenido con cuidado y seguirá mis instrucciones con cuidado.</p>
<p>Busca en la Ciudad de los Reyes un cuervo que toma agua en una fuente azul. Bajo ella encontrarás una habitación que se abre con la llave que acompaña este pergamino. Solo entonces abrirás el pergamino con el sello de la rosa.</p>
<p>Seas quien seas, mi bendición va contigo”.<br />
<em><br />
Marco dejó el pergamino en la mesita.</em></p>
<p><em>Qué hacemos ahora, le pregunté.</em></p>
<p><em>Buscaremos un cuervo en una fuente azul…</em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>12. La muerte de Sabrina Hraty (III)</title>
		<link>http://aldeaw.rpp.com.pe/herenciadesangre/2009/06/23/12-la-muerte-de-sabrina-hraty-iii/</link>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2009 02:37:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal como decía la carta de Edson, dentro del sobre encontré un informe detallado sobre el itinerario que Sabrina Hraty debía seguir durante las siguientes 24 horas. Ese era el tiempo que tenía antes que el clan mandara un grupo para protegerla de lo que probablemente era un ataque directo contra ella.
Con las muertes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://seoposicionamientoweb.files.wordpress.com/2008/01/casinos-online.jpg"><img class="alignleft" style="margin: 5px" src="http://seoposicionamientoweb.files.wordpress.com/2008/01/casinos-online.jpg" alt="" width="287" height="162" /></a>Tal como decía la carta de Edson, dentro del sobre encontré un informe detallado sobre el itinerario que Sabrina Hraty debía seguir durante las siguientes 24 horas. Ese era el tiempo que tenía antes que el clan mandara un grupo para protegerla de lo que probablemente era un ataque directo contra ella.</p>
<p>Con las muertes de Edson y Giancarlo Casinelli el negocio del embarque de drogas se había venido abajo, por lo cual Rivasu se veía directamente beneficiado.</p>
<p>Para que el trato con este quedara en pie, debía hacer las cosas de manera que quedara limpio ante los Hraty… Tener que salvar la cara de un monstruo como Rivasu… Se me revolvió el estómago de indignación…<span id="more-87"></span><br />
Durante todo el día le di vueltas al asunto. Sabrina tenía todavía a Gustavo junto a ella. Entre ambos podrían dar cuenta de mi si me equivocaba en mis cálculos. Además, Sara todavía no estaba preparada para apoyarme en una situación de este tipo…</p>
<p>Según la información de Edson, Gustavo no tenía el poder de leer la mente, pero su olfato estaba tan desarrollado que podía detectar a sus presas a una gran distancia… Una idea vino inmediatamente a mi cabeza… ¿Reconocería este la fragancia de Sara relacionándola con la escena del asesinato que Giancarlo?&#8230; ¿La táctica que no funcionó con Edson lo haría con su bestial compañero?&#8230; Era una apuesta arriesgada, pero también nuestra única chance para salir adelante airosos en nuestro cometido…</p>
<p>Si Gustavo era tan autosuficiente como para tratar de cazar solo a Sara, entonces podríamos darle muerte entre los dos…Si no…</p>
<p>Horas antes que anocheciera nuevamente me reuní con Sara para planificar el operativo… Solo teníamos una oportunidad, no podíamos fallar…Le expliqué todos los detalles de mi plan y luego revisamos juntos los detalles.</p>
<p>Sabrina y Gustavo habían cambiado su alojamiento al Sheraton como plan de contingencia. Perderse entre la muchedumbre del centro de Lima era una alternativa que podían tomar en caso de emergencia. Además el Centro Cívico quedaba desierto por la noche y había varios escondrijos donde podían pasar desapercibidos… Era la vía de escape perfecta… O una trampa mortal…</p>
<p>Era casi la medianoche cuando Sara y yo ingresamos al hotel tomados de la mano pretendiendo ser una pareja cualquiera. Ella estaba vestida y maquillada para aparentar más años de los que tenía…Y llevaba encima la fragancia de almizcle que esperábamos fuera percibida por Gustavo…</p>
<p>Pasando la recepción ingresamos directamente al casino e inmediatamente nos separamos, pero sin perdernos de vista. Sara tomó asiento frente a una máquina tragamonedas y empezó a echar una ficha tras otra sentada sobre un alto taburete. Sus esbeltas y largas piernas enfundadas en medias negras eran apenas cubiertas en la parte superior por una corta minifalda del mismo color… Al verla sola un par de jugadores trataron de entablar conversación, pero ella los cortó al instante con una mirada dura y fría… Se hacía difícil creer que solo tenía 16 años por aquel entonces.</p>
<p>Los datos de Edson eran precisos. Gustavo ocupaba una habitación junto a la de Sabrina en la décima planta del edificio. Las dos tenían vista a la piscina y al Palacio de Justicia. Si bien ellos casi no necesitaban dormir, las reglas del clan prohibían que ambos compartieran el lugar de descanso, pues no eran pareja y, lo más importante, no pertenecían a la misma categoría social… Debíamos aprovechar ese detalle… Tentarlo para una cacería en solitario que debía ser la última de su vida…</p>
<p>Durante casi dos horas de ese sábado Sara circuló por las diversas opciones de la sala de juegos. Ganó aquí, perdió allá&#8230; atenta en todo momento a cualquier cambio en el ambiente que denotara la presencia de nuestro enemigo…Las azafatas iban y venían sirviendo bebidas a la nutrida legión de jugadores que abarrotaban las máquinas.</p>
<p>De pronto sucedió… Sara sintió una fuerte presencia en el recinto. Una sensación de intenso frío recorrió su espalda partiendo desde la nuca. Gustavo estaba ahí…</p>
<p>Se quedó parada al final de una línea de máquinas esperando la llegada del monstruo. Este se acercó despacio, atraído por el perfume de Sara pese al caos de fragancias que generaba la gente que se agolpaba en el lugar.</p>
<p>“Hola, ¿juegas sola?”, dijo Gustavo tratando de mostrarse seductor. Y vaya que conocía su oficio. Parecía tan suave y amable que cualquier mujer desapercibida hubiera pensado que por fin había llegado su príncipe azul.</p>
<p>Sara sonrió y asintió coquetamente con un delicado mohín. Daba la impresión de ser una tímida jovencita… Ella le contó que había venido acompañando a unas amigas de la universidad y que estás la habían dejado sola porque habían conocido a unos muchachos que luego las invitaron a salir, a lo cual ella respondió con una negativa, aterrada ante las intenciones de estos. Hacía casi media hora que daba vueltas sin decidirse a marcharse del lugar por temor a un asalto en el centro de la ciudad.</p>
<p>“De dónde vienes”, preguntó Gustavo. Sara le explicó que vivía en Los Álamos, cerca a la UPC, casi al final de la avenida Primavera. Demasiado lejos para ir sola en un taxi, sobre todo a esa hora de la noche. Estaba asustada, pues sus amigas aparentemente no iban a regresar…</p>
<p>Desde mi posición pude ver que Sara hacía perfectamente el papel de ingenua y que Gustavo había picado el anzuelo. Sin embargo, sus sentidos estaban perfectamente despiertos y sería difícil sorprenderlo. Su fuerza física excedía a la mía, así que debía ser paciente… A todo esto, ¿dónde estaría Sabrina Hraty en ese momento? Recorrí con la vista todo el lugar… no estaba cerca. Me conecté mentalmente con Sara, ella tampoco la percibía. Aparentemente todo iba bien, tal como lo habíamos planeado.</p>
<p>Gustavo se estaba impacientando. Se notaba en su rostro. Sara pudo penetrar sus pensamientos e inmediatamente se percató de las intenciones de este. Tenía que llevarla a algún lugar privado donde forzarla a luchar por su vida. El código del clan de los Hraty deja claro que sus miembros solo pueden beber la sangre de las víctimas a las que han vencido en una pelea. Eso los hace diferentes de los demás vampiros… ¿Adónde trataría de llevarla?</p>
<p>Unos minutos después él se ofreció a acompañarla a la esquina a tomar un taxi, pues eran muy caros a la puerta del hotel… Claro, había un parquecito rodeado por rejas al otro lado de la salida de estacionamiento que daba a la avenida España… Ahí actuaría protegido por los arbustos de los ojos de los extraños… Se alimentaría y luego echaría el cadáver bajo el puente… Mi rastreadora sería una víctima más en las estadísticas de atropellos en la capital… Lo había calculado todo… menos la inteligencia de Sara…</p>
<p>Con solo escucharlo ella se dio cuenta de inmediato de las intenciones de Gustavo… Iría con él… A través del pensamiento me dijo que confiaba en mi… No podía fallarle…</p>
<p>Un instante después ella caminaba hacia la salida del hotel abrigada con la chaqueta de Gustavo, que se mostraba gentil y delicado con ella. Apenas salieron a la noche él le tomó la mano y caminaron despacio por la solitaria calle. La niebla de la madrugada y una fina garúa hicieron que Sara temblara, tras lo cual él la abrazó.</p>
<p>Luego de dar la vuelta a la esquina, Gustavo se aseguró que no hubiera curiosos sentados en las bancas de cemento que están en el camino hacia el puente. Estaban solos…</p>
<p>Al llegar a la mitad de la calle hizo su jugada. Rápido como un relámpago la tomó en brazos y atravesó el puente en un instante cayendo sobre unos arbustos, listo para empezar el ritual de pelea con Sara.</p>
<p>En ese momento yo los esperaba escondido a la sombra de un arbusto. El fuerte olor a orina que emanaba del puente y las rejas, así como el perfume de Sara, me ocultaban del fino olfato de Gustavo.</p>
<p>Cuando se apartó un poco de ella para darle espacio a defenderse aparecí yo a sus espaldas. Apenas volvió su cabeza, pero me di cuenta que él se percató de mi presencia. Raudamente se puso de costado entre ambos.</p>
<p>Una cruel sonrisa apareció en su rostro. “Así que esta noche será más interesante de lo que esperaba”, pensó.</p>
<p>Yo inicié el ataque con una patada que dio directamente en su pecho. Gustavo pareció no resentirla, pues a su vez me dio un fuerte revés con su brazo izquierdo que casi me hizo perder el equilibrio. Dos segundos después, los fuertes golpes de mi rival habían abierto un surco de sangre en mi rostro.</p>
<p>Para quien no ha visto antes una pelea entre vampiros le sorprende la velocidad a la que se produce todo. A veces cinco segundos son una eternidad en estas lides. Ese era el caso de Gustavo y de mí. En apenas un espacio de tiempo casi imperceptible habíamos cruzado tantos golpes que nuestros cuerpos estaban seriamente dañados.</p>
<p>Sara permanecía impasible junto a un arbusto. No se movía, por lo cual mi rival no le prestó atención. Por eso, no se sintió amenazado cuando haciendo un esfuerzo supremo le di un cabezazo tan fuerte que lo hice trastabillar y caer sobre ella… Asustado, pensé que la fuerza del impacto la mataría… Pero fue todo lo contrario… Gustavo estaba de pie… Trató de levantar un brazo, pero no pudo… Quiso decir algo y las palabras no llegaron a salir de su boca… Luego, cayó de bruces frente a mi… con el puñal de marfil clavado en su espalda… Sara lo había traído de la casa sin avisarme… Y fue la suerte la que hizo posible que la muerte del vampiro pasara a su cuenta personal…</p>
<p>Pero las cosas no habían acabado ahí, todavía restaba Sabrina. Eran apenas las 4 de la mañana. Faltaba mucho para que amaneciera.</p>
<p>Pese al dolor que sentía por la dura pelea corrí adelantándome a Sara hacia la parte posterior del hotel. Sabía que donde quiera que estuviera Sabrina había sentido la muerte de Gustavo y se preparaba a escapar…</p>
<p>Corría por el amplio pasadizo que llevaría a la salida de la avenida Bolivia cuando sentí una voz que me llamaba…</p>
<p>“¿Me buscabas?”… Sabrina estaba parada junto a la puerta de vidrio de un local que durante el día funcionaba como imprenta.</p>
<p>“Descuida, en este instante solo quiero hablar. Asumo por tu aspecto que ya diste cuenta de Gustavo…”, agregó.</p>
<p>Su mirada era impenetrable. Tenía todas las de ganar, yo todavía no estaba recuperado de la pelea con Gustavo y Sara ocultaba el cuerpo en otro lugar… estaba solo. Pero no me atacó…. Algo extraño sucedía.</p>
<p>“Al fin nos conocemos, Marco Murus… Sí, sé de tu existencia. Y sé que durante las últimas semanas has planeado matarme junto a la pequeña humana que te acompaña. He estado esperando pacientemente a que hicieras tu jugada… Fue inteligente lo del perfume… Diste cuenta de Edson y luego de Gustavo con el mismo artilugio… ¿Te das cuenta que has matado a dos de los más fuertes guerreros de los Hraty?&#8230; Tanto esfuerzo y ahora estás a mi merced… Me bastaría con un par de golpes para acabar con tu vida y beber tu sangre… Y no creas que me faltan ganas de hacerlo… Pero antes debo darte algo…”, dijo.</p>
<p>En ese momento Sabrina Hraty se acercó y me entregó un libro negro con un rosa blanca en la portada… La miré sorprendido… ¿Para esto había muerto Edson? ¿Ella era parte de la Hermandad?&#8230; No, en la última mirada de Edson había odio hacia ella cuando mencionó su nombre&#8230; Era un misterio sin respuesta por el momento.</p>
<p>“Alguien me dio esto para ti… No debes abrirlo hasta dentro de cinco años exactos a partir de hoy… Luego debes seguir las indicaciones que encontrarás en el texto&#8230; Solo sé que es algo referido a una profecía que tú ya conoces…”, precisó.</p>
<p>Sabrina miró hacia ambos lados antes de proseguir.</p>
<p>“Junto a la puerta de la imprenta encontrarás un cuerpo muy parecido al mío. Debes quemarlo y anunciar a Rivasu mi muerte, con lo cual habrás cumplido con tu parte del trato con él… ¿Pensabas que no conocía las intenciones de ese animal?&#8230;”, dicho lo cual se volvió para irse.</p>
<p>“Espera –le dije-. ¿Por qué haces esto?”.</p>
<p>Lo pensó un instante y volviéndose de costado contestó. “Mi muerte es el precio que pago por una vida alejada de los clanes y sus reglas. Tengo suficiente dinero y tiempo para vivir mi vida como yo quiera. Gustavo y Edson eran los últimos de mi rama de la familia. Nadie realmente ha visto mi rostro en años, por lo cual nadie me extrañará… menos cuando sepan que Marco Murus, el cazador de vampiros, me mató en Lima… Venir a esta ciudad era mi oportunidad de comenzar de nuevo… Tal vez nos volvamos a ver y te revele quién me dio el libro y cómo lo conocí… Pero no te aseguro que si lo hacemos vivas luego para contarlo…”, finalizó y desapareció.</p>
<p>Al instante llegó Sara… Ella me encontró inmóvil, con el libro en la mano y la mirada perdida.</p>
<p>“¿Y Sabrina Hraty?”, preguntó.</p>
<p>“Muerta, su cuerpo está ahí a un par de metros. Tenemos que quemarlo”, le dije.</p>
<p>Sara se puso los zapatos de taco que cargaba en la mano y me ayudó con la ingrata tarea… Como siempre, hizo todo sin preguntas… Como si matar vampiros fuera lo más natural para ella… Nunca le dije quién era su padre…</p>
<p><em>Han pasado ya varios años desde esos acontecimientos, Estela. Todo lo que te he contado te ayudará a conocer cómo funciona nuestro mundo y también a que sepas que puedes confiar en Sara cuando yo me haya ido. Todavía tienes mucho que aprender… Ahora anda a tu cuarto, tienes tareas que terminar. Mañana debes ir al colegio.</em></p>
<p><em>“Papá, y cuándo se cumplen los cinco años de la historia”, inquirió.</em></p>
<p><em>Lo pensé un momento y luego respondí: “Mañana”.</em></p>
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		<title>11. La carta de Edson</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Jun 2009 04:58:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Pero por qué mataste a Edson, no lo entiendo&#8221;, preguntó Estela.
Espera, todavía tengo más para contarte, le respondí.
Esa misma noche, tras asegurarme que Sara llegara segura a su departamento, me encerré en la biblioteca. El sobre que Edson me diera antes de morir me quemaba las manos. Sin embargo, por alguna razón dilataba el momento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Pero por qué mataste a Edson, no lo entiendo&#8221;, preguntó Estela.</p>
<p>Espera, todavía tengo más para contarte, le respondí.</p>
<p>Esa misma noche, tras asegurarme que Sara llegara segura a su departamento, me encerré en la biblioteca. El sobre que Edson me diera antes de morir me quemaba las manos. Sin embargo, por alguna razón dilataba el momento de abrirlo.</p>
<p>Luego de darle vueltas al asunto por algunos minutos, me serví un café muy cargado en la cocina y volví a la habitación. Me senté en la butaca de cuero que tanto te gusta y rasgué la parte superior. En el interior había unos papeles y una foto, la cual dejé sobre la mesita del costado, pues ardía de deseos de empezar la lectura.</p>
<p>Esto es lo que decía:<span id="more-80"></span></p>
<p>&#8220;Saludos, Marco Murus. Cuando leas esta carta yo ya estaré muerto. Sé que estás sorprendido por haber recibido estas líneas del enemigo que tenías que matar, pero es necesario que conozcas algunas detalles sobre ti que no están incluidos en el libro de tu familia que atesoras en tu biblioteca.</p>
<p>Sí, sé dónde vives. Incluso estuve en tu casa durante tu ausencia, recorriendo las habitaciones en busca de algún detalle que revelara tu cercanía con alguno de los clanes. Tenía que estar seguro de que realmente seguías siendo un cazador ante de dirigirme a ti.</p>
<p>La historia que quiero contarte empezó hace más de 500 años, cuando <a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/herenciadesangre/2009/03/10/el-clan-hraty/">Elibor Hraty </a>renegó de su familia para buscar su propio camino.</p>
<p>Como has leído en las páginas de tu libro, tu antepasado <a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/herenciadesangre/2009/03/10/el-clan-hraty/">Flavio Murus</a> fue engendrado por Elibor y una humana llamada Rómula Lara. Sus padres estuvieron juntos solo algunos meses, pero ese tiempo bastó para cambiar la percepción de Elibor hacia los de la raza de su compañera. Sin que ella se diera cuenta, había prendido en la mente de su amante la idea de que la convivencia entre las razas era posible.</p>
<p>Pero ese concepto debía madurar. Y tener un hijo era una debilidad que Elibor no podía tolerar. A través de él llegarían hasta el padre. Fue por ese motivo que sin decir palabra los abandonó antes que Flavio naciera.</p>
<p>Ahora, si bien es cierto que Flavio nunca lo conoció, Elibor siguió sus pasos desde la sombra y lo vio crecer y hacerse un guerrero fuerte y honorable.</p>
<p>Cuando Flavio murió antes de los 40 años durante un enfrentamiento contra el clan Dranus, la ira de Elibor fue terrible. Sin dar a conocer su identidad, mató con sus propias manos a los asesinos de su hijo bastardo.</p>
<p>Flavio dejó un hijo llamado Ion, quien a su debido tiempo se convirtió también en un cazador. Elibor se ocupó, sin que el muchacho lo supiera, de que tuviera preceptores y dinero suficiente para sobrevivir hasta que fuera adulto. Luego, siguió las aventuras de su nieto hasta que este murió también antes de los apenas pasados los 30.</p>
<p>A su vez, Ion había engendrado muy joven a un muchacho llamado Nicolas, que también fue un formidable guerrero y quien empezó a escribir el libro de tu familia.</p>
<p>Elibor Hraty tenía más de 150 años cuando decidió crear una cofradía de miembros de los clanes que compartiera con él la idea de que la paz entre los clanes y los humanos era posible.</p>
<p>Incluso, renunció por completo a consumir sangre de víctimas humanas.</p>
<p>Fue así que se creó la Hermandad del Día, con el objetivo de buscar un equilibrio&#8230; Pero no te engañes, a través de los siglos hemos hecho uso de todo tipo de métodos violentos para alcanzar el objetivo trazado. En varias ocasiones hemos evitado que los clanes se hagan con el control del mundo que conoces.</p>
<p>Por supuesto todo lo referido a la cofradía fue guardado en el más estricto secreto, pues los belicosos clanes jamás hubieran consentido interferencia alguna a lo que ellos consideran sus derechos inalienables.</p>
<p>Un día, cuando Elibor viajaba por Francia, una vieja gitana reconoció su condición de vampiro. Pero en vez de gritar y correr, lo mandó llamar a su carromato. Una vez sentado frente a ella, la anciana le dio a conocer una profecía acerca de una cazadora y una bastarda de los Hraty que alcanzarían por fin la paz. Ambas nacerían casi al mismo tiempo y complementarían sus poderes para salir adelante en su cometido. Una sería la fuerza, la otra la mente&#8230;</p>
<p>Elibor, que era agnóstico, no dudó ni un segundo sobre la veracidad de la profecía y tomó sus previsiones para que cuando el momento llegara, la Hermandad estuviera preparada para actuar a favor de las elegidas.</p>
<p>Ese momento ha llegado. Tú aún no lo sabes, pero tu hija Estela tomará tu lugar como cazador&#8230; La otra cara de la medalla es una joven bastarda de los Hraty, hija de humana y de uno de los nuestros. En la foto que incluyo verás una marca en forma de mariposa que reconocerás en la espalda de Sara, tu rastreadora.</p>
<p>¿Sorprendido? Ella por supuesto no lo sabe. Tampoco su madre&#8230;</p>
<p>Es curioso. Su nacimiento no fue planeado, solo pasó.</p>
<p>Sara&#8230; Es mi hija&#8230; ¿Comprendes ahora por qué debo morir? No solo es por cuidarte a ti y a tu misión, sino a mi propia sangre. Si alguien leyera mi mente como yo la de ustedes, estaría firmando su sentencia de muerte&#8230; Eso no lo podría soportar&#8230; Además he vivido ya tanto en el engaño que la muerte para mi es una liberación.</p>
<p>Solo te pido que ella nunca sepa que participó en el asesinato de su padre&#8230;</p>
<p>Y recuerda, un día alguien se acercará a ti con un libro negro y una rosa blanca en la portada&#8230; Vendrá de parte de la Hermandad&#8230; Adiós.</p>
<p>PD. En la otra hoja que encontrarás en este sobre están los itinerarios de Sabrina Hraty&#8230; Ella debe morir&#8230;&#8221;.</p>
<p>Fue así como terminó el relato de Edson&#8230;</p>
<p>&#8220;Entonces, ¿Sara desciende los Hraty como yo?&#8221;, preguntó Estela sorprendida.</p>
<p>Sí, pero por el momento ella no debe saberlo. Es un secreto que he guardado durante los pasados cinco años y aún no es tiempo de revelarlo.</p>
<p>&#8220;&#8216;¿Y la profecía?&#8221;, inquirió.</p>
<p>La profecía eres tú&#8230;</p>
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		<title>10. La muerte de Sabrina Hraty (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 02:10:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marcoparedes</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Todos los post]]></category>

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		<description><![CDATA[Sara era el señuelo perfecto&#8230; Joven y desconocida para los Hraty&#8230; Y con la habilidad de poder introducirse en la mente de Gustavo y Edson sin que ellos se dieran cuenta.
Ellos tendrían que irse uno por uno hasta llegar a Sabrina. ¿Quién sería el primero? Mi corazón me decía que debíamos comenzar por Gustavo, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sara era el señuelo perfecto&#8230; Joven y desconocida para los Hraty&#8230; Y con la habilidad de poder introducirse en la mente de Gustavo y Edson sin que ellos se dieran cuenta.</p>
<p>Ellos tendrían que irse uno por uno hasta llegar a Sabrina. ¿Quién sería el primero? Mi corazón me decía que debíamos comenzar por Gustavo, pero la mente me indicaba que Edson era el adecuado&#8230; Cuán equivocado estaba&#8230;</p>
<p>El recuerdo de la muerte de Saulo había obnubilado mi razón&#8230; Jamás se debe juzgar a alguien solo por la apariencia. Y ese error pudo habernos costado la vida a Sara y a mi&#8230; De eso te hablaré después, Estela. Ahora continúo con mi relato.<span id="more-77"></span></p>
<p>Mi plan tendría que ejecutarse de manera muy cuidadosa. Atraer a Edson no era tarea fácil, pues siempre flanqueaba a Sabrina. No se separaba de ella nunca. Tendría que recurrir a métodos más sutiles.</p>
<p>Cuando Giancarlo Casinelli volvió a reunirse con Sabrina Hraty en el café de Conquistadores una nueva mesera atendió su mesa. Era menuda, de cabello oscuro recogido bajo una gorra y una marca en forma de mariposa en el omóplato oculta por la camiseta del establecimiento.</p>
<p>Es sabido que los vampiros tienen un sentido del olfato mucho más desarrollado que el humano. En algunos de ellos la sensibilidad puede igualar a la de un sabueso. Pero no todos son atraídos por los mismos olores. El punto era descubrir cuál era la fragancia que haría que Edson perdiera el control sobre sí mismo para emprender un cacería que finalmente lo convertiría en mi presa.</p>
<p>En una oportunidad había utilizado la misma técnica para engatusar a un vampiro del clan Kumerzu. El aroma del almizcle fue el que llevó a la muerte al secuaz de Rivasu. Aunque me llamó la atención que siendo esta una fragancia extraída de ciervos machos atrajera de esa manera al vampiro. Bueno&#8230; ¿funcionaría con Edson? ¿Y qué pasaría si Sabrina o Gustavo también eran atraídos por el perfume?</p>
<p>Sara decidió tomar el riesgo, pese a saber que podría sufrir una atroz muerte si nos equivocábamos&#8230; Por eso aquella tarde sirvió los cafés y luego caminó por delante de Edson varias veces, mientras se ocupaba de las otras mesas del lugar.</p>
<p>Mientras  lo hacía hurgaba en la mente de su objetivo, pero no pudo detectar ningún signo de que el perfume hubiera surtido efecto&#8230; Tendríamos que probar con otra fragancia&#8230; ¿pero cuál?</p>
<p>La siguiente hora fue tediosa. Giancarlo y Sabrina conversaban animadamente. Sin embargo, por alguna razón Sara no pudo entrar en la mente de ambos. Aparentemente la vampiresa había bloqueado de alguna manera cualquier intento de escaneo.</p>
<p>Seguí atento todos los detalles desde una panadería en la acera del frente. Finalmente pagaron la cuenta y se incorporaron para salir. Fue entonces cuando lo inesperado sucedió&#8230;</p>
<p>Una bala salida de la nada hizo impacto en la cabeza de Giancarlo, quien se derrumbó en el suelo en medio de un charco de sangre. De pronto la calle se convirtió en un remolino de curiosos que pugnaban por ver el cadáver de cerca&#8230; Un asesinato en Conquistadores no se producía todos los días.</p>
<p>Edson y Gustavo llevaron a Sabrina a la camioneta que los esperaba estacionada en una calle lateral y desaparecieron raudamente del escenario.</p>
<p>Una fugaz idea cruzo por mi mente&#8230; ¿Tendrían los Kumerzu algo que ver con este crimen?&#8230; No, Rivasu era demasiado inteligente para eso&#8230; ¿Habrían sido los chinos o los colombianos?&#8230; Aparentemente era un ajuste de cuentas. Pero el resultado era el mismo, las negociaciones con los Hraty habían caído en punto muerto.</p>
<p>Resolví sacar a Sara del lugar y llevarla a un lugar más tranquilo donde evaluar lo sucedido. Tomamos un taxi y atravesamos la ciudad hasta llegar a Palomino, donde vivía Sara con su familia en un edificio cercano a la huaca que da para la avenida Venezuela.</p>
<p>Luego de darle un tiempo para que se cambie buscamos un lugar donde poder conversar y pasar desapercibidos. El café de psicología, en el pabellón de Letras de la Ciudad Universitaria, era el lugar ideal&#8230; Ahí pasaríamos fácilmente por un profesor conversando con una alumna.</p>
<p>Llegamos de noche. Eran más de las siete. El lugar estaba lleno. Solo había una pequeña mesa desocupada. Al lado un desconocido leía un diario que le tapaba el rostro.</p>
<p>Pedimos dos cafés y empezamos a conversar.</p>
<p>&#8220;¿No piden café para un amigo?&#8221;, dijo el desconocido&#8230; Esa voz&#8230; ¡Era de Edson!</p>
<p>&#8220;Tranquilos, no he venido a buscar pelea&#8221;, agregó&#8230; &#8220;Creían que solo ustedes pueden leer las mentes&#8221;, sonrió.</p>
<p>Estábamos estupefactos. Si esto era una trampa, era el fin para ambos. Decidí que le seguiría la corriente.</p>
<p>&#8220;¿Qué es lo que quieres?&#8221;, pregunté.</p>
<p>&#8220;¿No lo adivinas? Lo mismo que tú, la muerte de Sabrina Hraty, pero por razones que por el momento no es necesario darte a conocer&#8230; Solo te diré que algunos miembros de los clanes estamos hartos de tantos siglos de guerras y deseamos la paz&#8230; No te pido que lo entiendas, solo es necesario que sepas que Rivasu planea matarte a ti y a tu rastreadora en cuanto termines el trabajo que te pidió&#8230; Descuida -me leyó la mente-, tu hija no corre peligro. Te dio su palabra y no puede faltar a ella porque su clan lo sacaría del medio, pero en cuanto a ti él no ha prometido nada y tienen varias cuentas por saldar&#8221;.</p>
<p>&#8220;Quién eres realmente&#8221;, le pregunté.</p>
<p>&#8220;Digamos que soy tu vampiro de la guarda&#8230; Hay algunos de nosotros que deseamos vivir en paz con y entre los humanos. Pero para ello debemos vencer algunos obstáculos. Sabrina Hraty es uno de ellos&#8230; Ella es partidaria de seguir guerreando y estaba adquiriendo demasiado poder dentro del clan. Si hubiera cerrado el trato con Casinelli su estrella ascendente no habría parado hasta la cima. No podemos permitirlo&#8230; Por ello he venido a darte algunas facilidades para que cumplas tu cometido y evites que Rivasu te mate&#8230; A cambio solo te pido una cosa&#8230; Cuando uno de los míos se acerque a ti y te entregue un libro negro con una rosa blanca dibujada en la portada, no lo mates y confía en la información que encontrarás dentro&#8230; ¿Entiendes?&#8221;.</p>
<p>Asentí con la cabeza&#8230; Lo miré a los ojos y supe lo que tenía que hacer&#8230;</p>
<p>Sara y yo lo seguimos fuera de los muros de la Ciudad Universitaria, por las calles de Mirones hasta llegar al bosque de árboles frente a donde hoy se levanta Metro&#8230; Esperamos en silencio un momento en el cual no circularan autos ni transeúntes y entonces mi daga de marfil se hundió en el pecho de Edson.</p>
<p>&#8220;Estoy tan cansado&#8221;, fueron sus últimas palabras.</p>
<p>Rápidamente huimos del lugar donde el cuerpo sin cabeza de Edson quedó tirado. No lo ocultaríamos. Tenía que ser encontrado&#8230;</p>
<p>En mi mano izquierda llevaba un sobre que me dio en el último momento&#8230; Sabía lo que contenía&#8230; El destino de Sabrina Hraty&#8230;</p>
<p>Rivasu&#8230; Rivasu&#8230; De él me encargaría después&#8230;</p>
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