Elogio de Seoane… por Rodríguez
Seoane tiene nombre de pila, pero para mis recuerdos de colegio, nunca lo tuvo. Éramos apellidos. Decirle el nombre a alguien sonaba raro o mal. Yo era Rodríguez. El tercero de los Rodríguez, y nadie me confundía con mis hermanos. La cosa es que a Seoane lo conocí en la copa de un árbol al [...]
mmmmm… o historia para calvos
Había una vez un niño que se llamaba Gab. Tenía tres hermanos: Celes, Mat y Let. Su papá era un señor calvo y muy gracioso. Siempre andaba inventando historias porque ni Gab, ni Celes ni Mat comían si no escuchaban siempre una historia distinta en cada comida. Y Let miraba con la fijeza con la [...]
Primera conclusión sapiencial
Después de casi ocho años de escuchar problemas ajenos y luchar por resolver los propios, el hombre de familia sacó esta sapiencial conclusión. Con el riesgo de hablar como el maestro ciego de Kung Fu y pontificar sobre algo que no vivo con la intensidad que deseo la pongo a consideración de mis amables lectores.
Todos [...]
Alice Cooper me persigue…
-Papi, te presento a Gonzalo.
Lo primero que veo es un arete. Unido por el labio inferior a este metal está algo parecido a un espantapájaro con los pantalones a medio poto, un polo negro de manga corta sobre un polo blanco de manga larga y en el polo negro una cara parecida a la suya [...]
Gabriel y un clavo de ternura
Suelo escribir lo que me pasa. Guardo estas notas y las leo yo solo aunque las escriba como para lectores imaginarios. Esta la escribí en las vacaciones de verano en un balneario en Camaná donde sólo hay casa y playa. Es uno de esos sitios donde, como hombre de familia, no te queda otra que [...]
El niño héroe de la represa holandesa… o estampa de Mateo
Para cumplir con lo que me propuse de “ayudar y ser ayudado”, veo necesario presentar escuetamente a cada miembro de la familia. Porque -aunque yo la quiera mucho- mi familia es como cualquier otra. Y lo hago corriendo el riesgo de ser demandado por alguno de ellos. Pero todo sea por la educación. Ya hablé [...]
¡Vamos a “Todobarato”! o foto de la jesu
Es sábado después de almuerzo. Uno necesita siesta. La otra necesita movimiento. Uno siente que la realidad se va empequeñeciendo y alejando mientras un calorcito se va apoderando del cuerpo y nos guía cual instinto primitivo a la cama, como van los cachalotes a morir en la orilla. La otra está pensando en cómo aprovechar que el [...]


