La venganza o cuento para niños asustados por otros niños

| October 22, 2009 |

A veces mis hijos me exigen que les cuente un cuento chantajeándome con no comer. Y a veces los escribo. Este es uno de esos…

Esteban era el más pequeño de la clase. Era un niño bueno. Pero fue creciendo y un día aprendió que las buenas personas a veces están escondidas detrás de cosas que los hacen ver malos.

Jorge venía de una promoción anterior y era una cabeza más alto que todos y decía que le pegaba a todo el salón con una mano amarrada a la espalda. Y todos le tenían miedo.Quien sabe porqué, decidió maltratar a Esteban. Le pegaba y le quitaba la comida de la lonchera. Al comienzo, el pequeño no entendía. En verdad hay cosas que no se pueden entender nunca como la gente que necesita humillar a otros. Iba a decir “para sentirse bien” pero en realidad nunca se sienten bien. Sólo sienten que debe ser así y que necesitan ser fuertes en base a infundir miedo. Con los abusos, Esteban comenzó a sentir algo que no conocía hasta entonces: miedo. Y comenzó a pensar que algo estaba mal dentro de él y que no servía para nada. Ya no creía que sus amigos lo querían muchísimo y cuando lo fastidiaban por ser pequeño era precisamente por eso: porque lo querían. Sentía que las bromas: “enanito”, “frodo”, “pulgarcito”, “maqueta” que le decían demostraban lo insignificante que era.

Nada de esto era cierto por cierto, pero qué difícil es convencer a uno mismo cuando uno mismo se convence de algo malo sobre uno mismo. Es como si uno se hiciera su propio enemigo. Y vaya que es difícil deshacerse de un enemigo así, que camina con nosotros todo el día. El miedo dio paso al rencor y un día, Esteban sacó del botiquín de su casa tres de las pastillas laxantes que la abuela tomaba todas las noches. Las molió y mezcló en la mayonesa de su sándwich de pollo. Como siempre, vino Jorge a quitarle su comida. Esteban tuvo que fingir miedo esta vez:

- No por favor, no me lo quites…

La maldad siempre es ciega y necia, por eso es que Jorge no sospechó que Esteban quería que hiciera exactamente lo que hizo:

- Dame ese sándwich pulgarcito, o te aplasto de un solo cocacho…

Esteban suplicaba pero lo que sentía era una especie de libertad furiosa, el dulce y amargo sabor de la venganza. Jorge comió el sándwich de tres bocados gigantescos. No había terminado de pasar el tercero cuando salió corriendo al baño.

- Nunca más me quitará mi lonchera…

Se dijo Esteban a sí mismo con una gran sensación de triunfo. La inteligencia había vencido a la brutalidad. Y la respuesta era hasta simbólica:

- ¿Lo ves Jorge? De la caca, sale sólo caca.

Pero el pobre Jorge no entendía mucho de símbolos, sólo pensó que la diarrea le vino porque sí y siguió quitándole la lonchera y humillándolo ante los demás.

En eso vino la preparación para la Primera Comunión. Y en una de las lecciones, una Palabra de Dios se metió en el corazón de Esteban. Y, como se sabe, las Palabras de Dios son muy tercas y no se sacan fácilmente.

- Si te pegan en una mejilla, pon la otra.

Le decía Jesús a nuestro amigo, y además añadía

- Si te quitan el manto dale también la túnica.

Y Esteban peleaba con Jesús. A veces metía su cabeza debajo de la almohada para no escucharlo. Otras discutía:

- Hablas de túnica y manto, si tuviera túnica y manto se los regalaría a Jorge, pero nunca hablaste de loncheras…

Y Jesús le respondía:

- Lonchera entonces, tú sabes bien a qué me refiero…

- no, no sé

- sí, sí sabes

- no

-

- no

-

- no, no y no para siempre jamás punto final hasta navidad

- sí, sí y sí para siempre jamás, hasta mi cumpleaños…

Y los dos se reían mucho hasta la próxima discusión:

- y eso de poner la otra mejilla, la verdad Jesús, es muy difícil

- Difícil es… me lo vas a decir a mí…

- pero… tú eres Dios, yo soy sólo un niño enano y tonto

- Niño eres pero enano no, ni tonto. Los tontos no hablan con Dios como tú, los niños sí…

- Pero ¿tengo que ser humillado? ¿No tengo derecho a ser respetado?

Y ante esta pregunta Jesús callaba. Y Esteban no entendía porqué Jesús lo miraba con una rara mezcla de tristeza, ternura y gozo hasta que llegó el día del padre.

Todos los niños de la clase habían estado ensayando canciones y bailes, y Jorge había estado más abusivo y fastidioso. Esteban no resolvía todavía eso de la otra mejilla y la Palabra de Dios seguía sonando como un tambor viejo. Sentía deseos de venganza, porque ya ni siquiera tenía miedo, pero lo de la otra mejilla lo paralizaba.

El gran día. Todos estaban nerviosos. Vendrían los papás. Era importantísimo: papá dejaba el trabajo y venía al colegio. No sabían que los papás harían horas extras en la noche. No sabían de la cantidad de trucos que los papás tenían que hacer para escaparse. No sabían de la de inventos que los pobres hombres andan haciendo para tener un sitio en el auditorio. No sabían, pero sentían una inmensa emoción. Es que eso de ser querido por un papá es algo demasiado grande y hay algo de mágico en ese cariño.

Desde atrás del telón todos iban identificando al suyo.

- Es el de terno

- Es el de mameluco

- Es el de uniforme

Esteban dijo:

- Es el pelado con lentes

y sus amigos se rieron con él. Sólo Jorge se mantenía al fondo, detrás de una cortina. Ninguno de los chicos emocionados se dio cuenta. Salvo uno: Esteban. Y se dio cuenta porque Jesús le dijo.

Lo que vio entonces nuestro amigo fue algo que jamás olvidaría. Jorge, el más grande de la clase, el más abusivo, el más fuerte y bravucón lloraba acurrucado en un rincón. Esteban no entendía todavía porqué, pero algo le decía que las lágrimas se respetan. Aunque sean del hombre más odiado.

Jorge tardó en darse cuenta de que alguien lo miraba. Cuando vio a Esteban, trató de disimular, pero sólo pudo decir: “no tengo papá” y siguió llorando arrinconado como un pequeño perro al que le tiran piedras. Allí estaba ese niño obligado a ser hombre antes de tiempo. Allí estaba escondiendo la razón que le impedía ser bueno.

Esteban se arrodilló junto a él y lo abrazó. Fue desde entonces que Esteban comenzó a llevar un sándwich más en su lonchera. Fue desde entonces que Jorge comenzó a ir a su casa a jugar. Fue desde entonces que el papá de Esteban se convirtió en una especie de papá postizo. Desde entonces Jorge y Esteban fueron los mejores amigos. Hasta hoy.

Debo decir que desde entonces, Esteban entendió para siempre que poner la otra mejilla era algo muy inteligente porque podía ser que quien lo agredía a uno lo hacía no por malo, sino porque no tenía papá. O creía que no lo tenía que viene a ser lo mismo. Y cuando fue grande se dio cuenta que este es el único problema de los hombres, creerse huérfanos cuando hay en el cielo y entre nosotros un Papá que nos conoce y nos ama con locura paterna.

Claro que este testimonio es una tontería comparado con lo que se puede leer en el Evangelio y lo que se puede aprender mirando a los hombres con los ojos del Padre. En verdad que la Palabra de Dios es muy terca. Punto final hasta Navidad.

Comentarios

9 Comentarios para “La venganza o cuento para niños asustados por otros niños”

  1. Fredy Zegarra
    October 23rd, 2009 @ 12:03

    Lamentablemente las misas son aburridas y no explican las enseñanzas del evangelio como usted profe.Punto final hasta mu cumpleaños.

    Querido amigo y alumno, la Misa no es una explicación si no un encuentro… pero le agradezco el ánimo…

  2. isabella
    October 23rd, 2009 @ 12:11

    muchas gracias por la historia hombre de familia, se la leeré a mi hijo de 8 años, enseña muchas cosas.
    siempre leo tu blog y se lo envío a mi esposo.
    sigue adelante y escríbenos mas cuentos para leer y enseñar a nuestros hijos y a nosotros mismos.

    Tengo otros cuentito por ahí… poco a poco los iré puliendo… saludos y bienvenida

  3. Carla
    October 26th, 2009 @ 14:25

    Una tierna historia que vale la pena compartir. Se la leeré a mis hijas, respetando los derechos de autor :-)

  4. Vivi
    October 28th, 2009 @ 11:19

    Muy bonita historia :D Me gusta mucho tu blog

  5. CHANTA
    October 29th, 2009 @ 16:00

    me agrada el cuento xq enseña bastante de como debemos entender el xq de las cosas y mas aun practicandolo en uno mismo.DIOS mostro muchos ejemplos en si mismo y si hay que enseñar a nuestros hijos con cuentos divertidos para mostrarle lo que DIOS quiere,tengamos por seguro que siempre leeremos varios cuentos a nuestros hijos como estos. gracias

    seguiremos entonces, gracias

  6. Mayte
    October 29th, 2009 @ 22:43

    No entiendo… en realidad la enseñanza del cuento es q ponga la otra mejilla, pero un niño tiene igual q defenderse, no pode dejar q lo cojan y lo amedrenten.
    Soy psicologa y justo tengo un niño con unas características similares a las del pobre Esteban en serio, sin embargo lo más saludable me parece a mi es q se le de al niño herramientas verbales asertivas y firmes que evidencien al otro su valía.

    Saludos

    estoy de acuerdo pero es más valioso que descubra porqué hay gente así… al final la mejor manera de deshacerse de una agresión es perdonar… por lo menos esa intentaba ser la enseñanza del cuento si es que tiene una. La capacidad de perdonar de verdad es expresión de la más alta y sensata autoestima… que es muy difícil educar en el perdón, lo es, por eso en el cuento está en manos de Dios… saludos y gracias por la visita

  7. Saltamontalv
    November 3rd, 2009 @ 10:25

    Grande maestro…
    Aun recuerdo a los Jorges del colegio, y aun los veo en mi labor de educador en colegios. Quien puede imaginar todo lo que sufren y que esconden bajo las poses y apariendcias de matones o “bacanes” y se me viene la parte de un guion de teatro: “por eso debemos perdonar… nos lo grita el corazon desde dentro y desde lejos”

    Se agradece la visita y la cita…

  8. María Antonieta
    November 9th, 2009 @ 17:36

    Linda la historia. Recuerdo cuando tenía 6 años. No era una compañerita o compañerito malo, era algo peor ¡era una auxiliar! Una ni ña de 6 años cómo puede enfrentarse a una mujer adulta y además mala. Encontraba cualquier motivo para ofenderme. Ella me inspiró el primer pensamiento “asesino” que me vino a la mente. Deseaba poder tener una bomba, ponérsela y que ella volara por los aires. Un día le conté a mi mami lo que me hacía. Mi mamá me dijo: ella es huaccha (arequipeñismo que significa huérfana)…la miré asombrada y le dije que me explicase. Fue que me enteré que la auxiliar no tenía familia, vivía en el orfelinato Chávez de la Rosa y que por caridad le habían dado ese puesto. Mi madre me dijo que era digna de lástima y que adivinaba que yo era una niña amada y felíz, y que por ello trataba de hacerme sentir mal; pero que de todos modos mi mamá hablaría con la Directora del colegio. No recuerdo si mi mami habló, sólo tengo presente que cuando volví al colegio a la auxiliar la miraba con lástima, ¡pobrecita no tenía mamá!, me olvidé de la bomba (y la verdad, ¿por qué pensaba en la bomba si sólo tenía 6 años?, tal vez ya conocía de la bomba que cayó sobre Hiroshima y Nagasaki), y la auxiliar nunca más me molestó y pasando los años mis hermanos menores entraron al colegio y “ésta mujer malvada” los adoraba.

    Linda historia y que confirma lo dicho, no pocas veces el mal brota del dolor no asumido o no comprendido…

  9. Jimena SU
    November 10th, 2009 @ 12:43

    Exacto! Exacto!! Es el no descubrir EL AMOR INFINITO DEL PADRE lo que nos lleva a cometer maldades. Es aquello que nos hace obstinar en hacer tontería y media que sólo nos causa daño. Pero cuando la gente SE ENCUENTRA con Dios, la historia es otra. Recuerdo haber visto hace algunos años en el programa de TV Vida Dura, del Club 700 (Católicos) de un hombre que había llevado su vida por un muy mal camino. Y contanto su historia dijo “Uno clama a Dios aun sin conocerlo”. ¡Cuán ciertas sus palabras! Está escrito en nuestra naturaleza, y escrito con letras de fuego, con letras de AMOR. Todo nuestro ser reclama EL AMOR. Y El Amor nos reclama a nosotros. ¡Qué maravilloso!
    Profe, muchísimas gracias por este cuento. Muchas gracias. Es un hermosísimo recordatorio de la gracia infinita que vivo día a día. Es esa clase de recordatorios que atraviesan nuestro ser y que este cuerpo físico sólo sabe expresar con lágrimas de profunda y legítima felicidad. Gracias.

    Saludos y siempre bienvenida estimada Jimena

Comenta Aquí





  • Manuel Rodriguez

  • Sobre mí

    Tengo varios años de papá. Tengo muchos más de hijo. Siendo hijo me sabía quejar de mis papás. Siendo papá me sabía quejar de mis hijos como probablemente se quejaron de mí mis papás. Un día decidí dejar las quejas y tratar de vivir con sensatez las dos cosas. Bien difícil había sido, oiga. Así que el otro día se me ocurrió escribir la experiencia, no vaya a ser que haya otros papás (y mamás) en similar situación. Y otro día más dedicí poner todo en un blog. Y aquí estamos, esperando ayudar y ser ayudados.
  • Suscríbete via RSS

    Subscribe via RSSSi te gusta el contenido de este blog y estás buscando una forma de notificarte sobre las entradas recientes, no busques más. Solamente haz click en el ícono naranja y suscríbete usando tu lector de feeds favorito.