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	<title>Hombre de Familia</title>
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		<title>Introducción yódica al arte del diálogo matrimonial</title>
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El hombre de familia, cual Yoda improvisado brinda nuevos consejos inspirados en la experiencia propia y ajena
Toda persona que quiere aprender un arte necesita cierta preparación. Lo primero es el silencio, una especie de vaciamiento de ruido y obtención de armonía. Supone entrar en uno mismo, discernir las tendencias desordenadas que operan en nosotros, reconocerlas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><em><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/yoda.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-828" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/yoda-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" /></a>El hombre de familia, cual Yoda improvisado brinda nuevos consejos inspirados en la experiencia propia y ajena</em></p>
<p class="MsoNormal"><em></em>Toda persona que quiere aprender un arte necesita cierta preparación. Lo primero es el silencio, una especie de vaciamiento de ruido y obtención de armonía. Supone entrar en uno mismo, discernir las tendencias desordenadas que operan en nosotros, reconocerlas sin miedo y acallarlas. Primer asunto, desterrar los sentimientos negativos. Y ojo, son negativos sobre todo porque nublan la inteligencia y porque no conducen a una solución. No nos compliquemos demasiado, son básicamente tres: rabia, miedo y tristeza.</p>
<p class="MsoNormal">Quedémonos con la primera. La rabia es la pasión que despierta un mal presente que queremos combatir. El problema es cuando no vemos claro si ese mal presente es realmente un mal o nosotros lo hemos exagerado un poco. Por ejemplo: él o ella tienen una costumbre que no parece querer cambiar (típicas quejas: toalla mojada en la cama, desorden de uno de los dos, pasta sin tapar, tapa de inodoro sin cerrar, olvido de encargos, desatenciones, gustos opuestos). Le ha dicho miles de veces y no cambia. Entonces todo se dispara más o menos en el siguiente orden (o desorden)</p>
<p class="MsoNormal">1. La rabia da paso al rencor,</p>
<p class="MsoNormal">2. el rencor a cierto desprecio,</p>
<p class="MsoNormal">3. el desprecio a cierta autocanonización (yo soy bueno (a) en cambio él (ella)…”,</p>
<p class="MsoNormal">4. la autocanonización conduce a la fuga (“me cansé de soportar”, “no puedo vivir con él (ella)”</p>
<p class="MsoNormal">¿Vale la pena? No. Nunca vale la pena por la sencilla razón de que vengarse jamás produce nada. Habrá que intentar otra cosa: perdonarlo (a) y soportar el defecto como lo haría con alguien muy querido y ayudarlo (a) a cambiar con mucho cariño y paciencia. Ladrando y enseñando los dientes no convenceremos  al otro jamás. La gente se mueve realmente por convicciones, no por atarante. El atarante producirá actos inmediatos que repetidos generan taras y manías pero jamás hábitos buenos, libertad y confianza que es en lo que consiste el amor de pareja. Lo mismo podemos decir del miedo y la tristeza, pero no lo diremos aquí. Poco a poco estimado lector (a). Por lo pronto vaya meditando sobre la rabia en su vida. Le sugerimos un itinerario o protocolo:</p>
<p class="MsoNormal">1. Revise sus motivos</p>
<p class="MsoNormal">2. Precise el objeto al que se dirige su rabia</p>
<p class="MsoNormal">3. Verifique los argumentos que la generan</p>
<p class="MsoNormal">4. Y si los motivos son objetivos, el objeto es claro y los argumentos veraces, piense con mucha calma si la agresión arreglará la situación que quiere arreglar.</p>
<p class="MsoNormal">Lo más probable es que si sigue este protocolo con atención ya se le habrá pasado la rabia y podrá ser prudente. No sea terco (a), tenga siempre la puerta abierta a la posibilidad de no tener razón. La prudencia siempre aconseja la deliberación larga, la decisión clara y la acción firme. Les dejo una frase de Yoda (poner voz ronca y sentenciosa mientras levanta el dedo índice de la mano derecha señalando al horizonte): &#8220;la rabia mala consejera es&#8221;. Que la fuerza los acompañe…</p>
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		<title>La abuela Margarita</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 14:31:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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En la foto: vieja casa de Chala, a 600 km al sur de Lima. Recuerdo de un memorable viaje que hice con mi abuela Margarita cuando yo tenía 8 años y mi abuela tenía&#8230; bah, nunca se le pregunta su edad a una dama&#8230; además las abuelas son para los niños como los árboles o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/chala.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-822" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/chala-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></em></p>
<p><em><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/chala.jpg"></a>En la foto: vieja casa de Chala, a 600 km al sur de Lima. Recuerdo de un memorable viaje que hice con mi abuela Margarita cuando yo tenía 8 años y mi abuela tenía&#8230; bah, nunca se le pregunta su edad a una dama&#8230; además las abuelas son para los niños como los árboles o los cerros, siempre estuvieron allí para uno y nadie sabe su edad.</em></p>
<p>Mi abuela era mi amiga. Con rara y original amistad de nieto y abuela. Rara porque había una distancia de más de sesenta años entre mi abuela y yo. Original porque remite al origen. Paradoja: lo original es en el fondo lo más familiar porque lo que nos es familiar es lo que nos remite al origen. No es raro en ese sentido que los extremos de la vida se encuentren atraídos.<span id="more-821"></span> El niño tiene una soledad parecida a la del anciano. Uno es demasiado pequeño y el otro demasiado viejo para que se los tomen en serio. Por eso es que no tienen responsabilidades de adulto. Así que siendo un par de irresponsables sólo se hacen responsables uno del otro. Así era mi amistad con mi abuela. Una conversadora inagotable. No se piense que era una vieja habladora o chismosa. No. Tampoco era muy sociable. Mi abuela era una colección de historias. No creo que las haya coleccionado ella, se le habían coleccionado solas, se le habían quedado en el alma una tras otra como esas marcas que deja la lluvia en una pared de adobe. Debe haberlas mascullado mirando su huerta o planchando algún pañuelo almidonado de esos que siempre la acompañaban junto a su termo, sus cubiertos y su botella de café. Debe haberlas contado miles de veces a la luz de la vela que proyecta sombras en las paredes tiznadas de su cocina serrana. Mi abuela me decía “vecino” porque de manera misteriosa siempre acabábamos sentados uno al lado del otro en la mesa familiar y me robaba algo o me daba algo de su plato para que aprenda a comer.</p>
<p>Dice el Qohelet que es más importante el final de una cosa que su principio. Y es porque el final habla de la veracidad del principio. Por eso es que de todas las historias de mi abuela la más importante me la contó en su lecho de muerte. Se había peleado con una nuera. Se “habían ofendido” para quien sabe de qué se trata una ofensa entre mujeres de la misma familia. Le dije que perdonara y me respondió con sencillez y profundidad de moribunda: “¿Cómo no perdonaría yo, un gusano de la tierra, si el Señor me ha perdonado todo a mí?”. Fue lo último que me dijo. Fue lo último que me dejó. Fue lo último que clavó para siempre en mi corazón y allí se ha quedado como una bandera triunfante de misericordia y cariño que hasta el día de hoy me hace llorar.</p>
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		<title>Ser hijo, valorar y perdonar</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 19:48:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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La primera experiencia de ser humanos es ser hijos. Las personas nos relacionamos con nuestros padres de manera básica. En esta relación aprendemos a relacionarnos con toda la realidad. Mucho se discute tratando de determinar la influencia del ambiente familiar y educativo, las características innatas de la persona y la existencia de la libertad. Más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/quino1.jpg"></a></p>
<p><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/dibujos-calvin-hobbes-imagenes-p.jpg"><img class="size-medium wp-image-818 alignleft" style="border: 2px solid black;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/dibujos-calvin-hobbes-imagenes-p-300x197.jpg" alt="" width="300" height="197" /></a>La primera experiencia de ser humanos es ser hijos. Las personas nos relacionamos con nuestros padres de manera básica. En esta relación aprendemos a relacionarnos con toda la realidad. Mucho se discute tratando de determinar la influencia del ambiente familiar y educativo, las características innatas de la persona y la existencia de la libertad. Más allá de esta discusión está la experiencia personal de cada uno en relación con sus padres. Recordar la niñez puede servir para comprender las cosas buenas y malas que aprendimos de nuestros padres y que de alguna manera repetiremos en la educación de nuestros hijos. Los procesos de identificación o rechazo con nuestros propios padres tienen un lugar que ciertamente debemos considerar si queremos ser realistas en nuestra labor de padres. Esta realidad es una ocasión de madurez y crecimiento en el perdón. Sólo el perdón a los errores -reales o supuestos- de los padres puede dar a la persona el horizonte necesario para comprenderse a sí mismo como hijo y con ello comprender a sus hijos.<span id="more-811"></span>Debemos también ser conscientes de que seguimos siendo hijos, que muchas de las reacciones y opiniones de nuestros padres tienen un peso en nuestras vidas. Esto no niega para nada la existencia de la libertad. Jamás estamos determinados por la crianza que hemos recibido, sin embargo, el ejercicio que hacemos de nuestra libertad hoy tiene las características de nuestra crianza. En ella encontraremos aciertos y desaciertos, así tenemos que valorar los aciertos, atesorarlos en el corazón y perdonar los desaciertos. En este punto el diálogo con el cónyuge es un paso fundamental.</p>
<p>Uno de los grandes errores que cometemos es olvidar nuestra historia familiar o pensar que no tiene mayores repercusiones en la manera en que nos relacionamos con la nueva familia que hemos formado. No son raras las personas, hombres y mujeres que afirman con energía que jamás criarán a sus hijos como fueron criados ellos. Son esas personas las que suelen repetir los mismos errores que sus padres, justamente por no saber valorar lo bueno y achacar todo lo malo de sí mismas al pasado sobre el que no pueden hacer nada.</p>
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		<title>Relaciones sexuales</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 14:08:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Como algunos comentaristas me pidieron les adelanto una parte del prólogo del librito que estoy escribiendo sobre sexualidad. Todo comentario es bienvenido para mejorarlo. Es todavía un borrador.
La relación sexual es de una belleza y una grandeza indescriptible. En ella, la comunicación entre el hombre y la mujer alcanza una plenitud tan grande que siempre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/pareja-amor.jpg"><img class="size-medium wp-image-808 alignleft" style="border: 0pt none;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/11/pareja-amor-300x182.jpg" alt="" width="300" height="182" /></a>Como algunos comentaristas me pidieron les adelanto una parte del prólogo del librito que estoy escribiendo sobre sexualidad. Todo comentario es bienvenido para mejorarlo. Es todavía un borrador.</em></p>
<p>La relación sexual es de una belleza y una grandeza indescriptible. En ella, la comunicación entre el hombre y la mujer alcanza una plenitud tan grande que siempre se relaciona con la vida y apunta a la trascendencia. Podemos decir que objetivamente es una gran celebración de la vida. Por ello se orienta naturalmente a fundar una familia en la que se acoge a nuevas personas y se las ayuda a crecer y fructificar. El nivel de felicidad y realización que se puede encontrar en ella es de un valor tal que pocas cosas le son comparables en esta vida. Esto hace que desde siempre hayan sido inmensas las expectativas que las personas hemos puesto en la vida sexual. Piénsese en Sófocles, Homero, Hsu Ling, Confucio, Vatsayayana, el Cantar de los Cantares, Dante, Petrarca, Boccaccio, Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Tirso de Molina, Amado Nervo, Hasan Ibn Hani al-Hakamí, los románticos alemanes, la literatura rusa. Piénsese también en la complejidad y riqueza de la poesía amorosa islámica, japonesa, china y africana así como las innumerables expresiones amorosas en la literatura norteamericana, hispanoamericana, o en las manifestaciones culturales previas al descubrimiento de América como las grandes leyendas aztecas, mayas, quechuas, aymaras y preincas.<span id="more-807"></span>La relación sexual como expresión del amor entre un hombre y una mujer ha sido cantada de innumerables formas a través de los siglos siendo un elemento clave de la cultura y el desarrollo de la humanidad. Todo esto a su vez da testimonio de que la expresión sexual humana no puede reducirse sin más a la búsqueda del placer o a una reproducción animal si no que necesariamente se eleva buscando un paradigma trascendente. No pocas veces ha sido asociada a una expresión religiosa en sí misma. Otras, ha servido de figura para expresar la relación con Dios.</p>
<p>Párrafo aparte merece el cristianismo que ha reconocido desde sus orígenes que la relación sexual expresa el designio divino original que es reconocido como un Sacramento por el mismo Dios hecho hombre. El Matrimonio cristiano no es una suerte de disfraz de la concupiscencia o una institución humana que responde a ciertas conveniencias sociales sino un camino de encuentro con Dios, una invitación a la plenitud humana y cristiana. Para la fe cristiana, el matrimonio es propuesto como un carisma propio, un camino de santidad y plenitud de vida humana. En él la relación sexual es colocada en el contexto de la trascendencia y de lo sobrenatural.</p>
<p>Sea cual sea la aproximación que se tenga a la trascendencia, queda claro que cuando hablamos de relaciones sexuales no estamos tocando un tema simple si no complejo y que involucra a toda la humanidad. Cabe decir sin embargo que a pesar de su complejidad no se puede hundir sin más en un relativismo asfixiante: hay prácticas sexuales que sí corresponden a la humanidad y las hay que corresponden a su negación.</p>
<p>Cuando ocurre lo primero estamos ante una expresión de amor que funda una cultura abierta al futuro y a la trascendencia. Ese es el camino al que invita la relación sexual, un camino de amor y responsabilidad, de confianza y entrega sin límites, de construcción de una auténtica civilización humana. Se juega en ella el origen de las personas que no se reduce a lo biológico sino que armoniza lo afectivo, lo moral, lo social, lo intelectual y emotivo, en fin todo lo que constituye la educación de la persona en cuanto tal.</p>
<p>Cuando ocurre lo segundo estamos ante la más cruel corrupción de la humanidad. No hay traición a la sexualidad que no produzca una tragedia personal. Pasa en la realidad, lo cuenta la historia y lo refleja la literatura.</p>
<p>No es pues algo que se pueda tomar a la ligera. Tampoco malinterpretar como si lo sexual fuera algo negativo o digno de miedo o desprecio. Este texto es un intento de darle una mirada serena y confiada al tema. Me mueve la esperanza de ayudar a mejorar las relaciones sexuales de las personas que lo lean para que encuentren en ellas plenitud y alegría.</p>
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		<title>Un poquito de Platón</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 21:58:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Hace tiempo que no nos poníamos sapienciales, así que hoy recurrimos al viejo sabio ateniense. Si mal no recuerdo en uno de sus diálogos un discípulo le dice que están hablando mal de él y el responde preguntando si es verdad y si es útil lo que han dicho. Inspirado en tan sabia averiguación se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/platon.jpg"><img class="size-medium wp-image-799 alignleft" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/platon-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" /></a>Hace tiempo que no nos poníamos sapienciales, así que hoy recurrimos al viejo sabio ateniense. Si mal no recuerdo en uno de sus diálogos un discípulo le dice que están hablando mal de él y el responde preguntando si es verdad y si es útil lo que han dicho. Inspirado en tan sabia averiguación se me ocurrió que nuestros diálogos conyugales y familiares mejorarían mucho si fuéramos en este sentido más &#8220;platónicos&#8221;.</p>
<p>¿Es verdadero?  Es la primera pregunta para escuchar o decir algo. Si no es verdad no vale la pena. Si no estás seguro de que lo sea, tampoco. Pocas cosas traicionan tanto la verdad como la sinceridad irreflexiva. Y de eso tenemos mucho en nuestra vida emotiva, nos brota una especie de compulsión por decir todo lo que sentimos de manera catártica. Los medios de comunicación nos han llenado hasta el cuello de personas gritando sus “verdades” que no son más que perversiones, nos han embadurnado de historias inverosímiles, de abaratamientos sentimentales, de reducciones culturales, de llantos y risas fáciles.<span id="more-800"></span> Así que lo mejor es detenerse un momento a separar los hechos de las emociones.  Si es verdad lo que escuchas o lo que quieres decir, entonces se distinguirá porque ayuda, porque hace madurar aunque duela. Si es verdad es tu deber decirla de manera que te entiendan, sin agredir, sin mezclar tus expectativas de alguna otra cosa, sin vengarte ni querer “cambiar al otro”. Y es tu deber escucharla con agradecimiento sincero aunque te moleste.</p>
<p>¿Es bueno?  Es la segunda pregunta que se puede convertir en primera por la profunda unidad que existe entre verdad y bien. Pero si calculas razonablemente que  la verdad no producirá un bien, vale la pena escucharla pero no siempre decirla de inmediato, puede que no sea el momento. Así, el bien como segundo criterio se convierte en primero. Ojo, el bien puede doler también y callar por temor a incomodar no es una buena idea, lo mejor es armarse de valor, purificar las intenciones y arriesgarse. Ante la duda, decir la verdad es mejor.  Y cuando logremos vivir la verdad en la vida cotidiana habremos aprendido. Pero debemos recordar siempre que aunque hayamos hecho todo esto todavía tendremos que perdonar y ser perdonados por nuestros errores. Así que paciencia queridos amigos&#8230;</p>
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		<title>Una tragedia absurda</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 17:39:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/6b1255por-vida-en-tus-manos01.jpg"><img class="size-medium wp-image-777 alignleft" style="border: 2px solid black;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/6b1255por-vida-en-tus-manos01-300x187.jpg" alt="" width="300" height="187" /></a>Cinco actores en este drama: el niño, la mamá, el papá, el médico, el legislador. El drama se inicia con la aparición del niño en el vientre de la mamá. El acto que produjo su aparición le es absolutamente ajeno, él no tiene la más mínima intervención en las razones o sinrazones por las que sus padres biológicos se unieron. No sabe si fue por amor, por odio, por violación, por diversión, por venganza, por fuga, por descuido, por miedo o por alguna razón imprevista. El único asunto es que desde su aparición ya estableció una relación de por vida con su mamá y con su papá. Relación que funda responsabilidades que nada ni nadie podrán eliminar.</div>
<p>Afuera de esta relación está el médico. Por su condición de experto en salud humana y por el papel que juega en el drama, es el primer responsable de educar a la mamá en la salud, de ayudarla a descubrir la inmensa riqueza que para su salud es su propio hijo. Encargado también de informar al papá de su responsabilidad en el cuidado de esta relación fundamental para la salud de todos: el niño, la mamá, el papá, el mismo médico y la sociedad entera.<span id="more-776"></span>Un poco más afuera está el legislador, llamado a dar leyes que protejan a la mamá y al niño.</p>
<p>El drama se anuda en que lo más natural no ocurre: el niño no es querido por su mamá. Alguna razón, siempre torcida, ha generado esto: miedo, atarante que viene de fuera, expectativas inmaduras, una agresión no perdonada, una irresponsabilidad habitual, un abuso no combatido, las presiones sociales, taras psicológicas, ignorancias consentidas. Todas ajenas a la relación con su hijo. Sea como sea la mamá está en una situación de desequilibrio, de orfandad psicológica y moral. El mismo rechazo a su hijo lo muestra con toda claridad. El papá suele ser el actor menos considerado en esta parte, sea porque nunca quiso serlo, sea porque es un monstruo que sólo merece castigo, sea porque también se le excluye dejando todo en manos de la mamá.</p>
<p>Aparece el médico, el que debía ayudar a ese niño y a esa mamá, pero como en una clásica tragedia, tampoco hace lo natural: aconseja matar al inocente, tranquiliza a la mamá hacia el lado de la muerte llamando solución a un crimen abominable. Finalmente aparece el legislador, que desde un escritorio, lejos del drama, sin conocer a las personas, establece una norma para siempre.</p>
<p>La traición a la realidad está dada. El niño morirá sin saber nada. El corazón materno será herido para siempre. El papá, si es un buen hombre quedará lleno de culpa, si es un irresponsable o un criminal quedará oculto y sin castigo. El médico se envilecerá y se llenará de argumentos biológicos todos falsos y enrevesados. El legislador, hombre de palabras, se revestirá de ellas para esconderse a su propia conciencia el hondísimo mal que ha hecho.</p>
<p>¿Quién es el culpable? Cualquiera de todos menos el niño al que se mata. Y no importa mucho, lo esencial es detener esta locura y esta tragedia absolutamente absurda.</p>
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		<title>La venganza o cuento para niños asustados por otros niños</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 23:06:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[A veces mis hijos me exigen que les cuente un cuento chantajeándome con no comer. Y a veces los escribo. Este es uno de esos&#8230;

Esteban era el más pequeño de la clase. Era un niño bueno. Pero fue creciendo y un día aprendió que las buenas personas a veces están escondidas detrás de cosas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/loncheraroca.jpg"><img class="size-medium wp-image-784 alignleft" style="border: 0pt none;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/loncheraroca-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a><span style="font-family: Arial"><em>A veces mis hijos me exigen que les cuente un cuento chantajeándome con no comer. Y a veces los escribo. Este es uno de esos&#8230;<br />
</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Esteban era el más pequeño de la clase. Era un niño bueno. Pero fue creciendo y un día aprendió que las buenas personas a veces están escondidas detrás de cosas que los hacen ver malos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Jorge venía de una promoción anterior y era una cabeza más alto que todos y decía que le pegaba a todo el salón con una mano amarrada a la espalda. Y todos le tenían miedo.</span><span id="more-783"></span><span style="font-family: Arial">Quien sabe porqué, decidió maltratar a Esteban. Le pegaba y le quitaba la comida de la lonchera. Al comienzo, el pequeño no entendía. En verdad hay cosas que no se pueden entender nunca como la gente que necesita humillar a otros. Iba a decir “para sentirse bien” pero en realidad nunca se sienten bien. Sólo sienten que debe ser así y que necesitan ser fuertes en base a infundir miedo. Con los abusos, Esteban comenzó a sentir algo que no conocía hasta entonces: miedo. Y comenzó a pensar que algo estaba mal dentro de él y que no servía para nada. Ya no creía que sus amigos lo querían muchísimo y cuando lo fastidiaban por ser pequeño era precisamente por eso: porque lo querían. Sentía que las bromas: “enanito”, “frodo”, “pulgarcito”, “maqueta” que le decían demostraban lo insignificante que era.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Nada de esto era cierto por cierto, pero qué difícil es convencer a uno mismo cuando uno mismo se convence de algo malo sobre uno mismo. Es como si uno se hiciera su propio enemigo. Y vaya que es difícil deshacerse de un enemigo así, que camina con nosotros todo el día. El miedo dio paso al rencor y un día, Esteban sacó del botiquín de su casa tres de las pastillas laxantes que la abuela tomaba todas las noches. Las molió y mezcló en la mayonesa de su sándwich de pollo. Como siempre, vino Jorge a quitarle su comida. Esteban tuvo que fingir miedo esta vez:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>No por favor, no me lo quites…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">La maldad siempre es ciega y necia, por eso es que Jorge no sospechó que Esteban quería que hiciera exactamente lo que hizo:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Dame ese sándwich pulgarcito, o te aplasto de un solo cocacho…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Esteban suplicaba pero lo que sentía era una especie de libertad furiosa, el dulce y amargo sabor de la venganza. Jorge comió el sándwich de tres bocados gigantescos. No había terminado de pasar el tercero cuando salió corriendo al baño. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Nunca más me quitará mi lonchera…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Se dijo Esteban a sí mismo con una gran sensación de triunfo. La inteligencia había vencido a la brutalidad. Y la respuesta era hasta simbólica: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>¿Lo ves Jorge? De la caca, sale sólo caca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Pero el pobre Jorge no entendía mucho de símbolos, sólo pensó que la diarrea le vino porque sí y siguió quitándole la lonchera y humillándolo ante los demás. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">En eso vino la preparación para la Primera Comunión. Y en una de las lecciones, una Palabra de Dios se metió en el corazón de Esteban. Y, como se sabe, las Palabras de Dios son muy tercas y no se sacan fácilmente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Si te pegan en una mejilla, pon la otra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Le decía Jesús a nuestro amigo, y además añadía </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Si te quitan el manto dale también la túnica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Y Esteban<span> </span>peleaba con Jesús. A veces metía su cabeza debajo de la almohada para no escucharlo. Otras discutía:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Hablas de túnica<span> </span>y manto, si tuviera túnica y manto se los regalaría a Jorge, pero nunca hablaste de loncheras… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Y Jesús le respondía:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Lonchera entonces, tú sabes bien a qué me refiero…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>no, no sé</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>sí, sí sabes</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>no</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>sí</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>no</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>sí</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>no, no y no para siempre jamás punto final hasta navidad</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>sí, sí y sí para siempre jamás, hasta mi cumpleaños…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Y los dos se reían mucho hasta la próxima discusión:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>y eso de poner la otra mejilla, la verdad Jesús, es muy difícil</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Difícil es… me lo vas a decir a mí…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>pero… tú eres Dios, yo soy sólo un niño enano y tonto</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Niño eres pero enano no, ni tonto. Los tontos no hablan con Dios como tú, los niños sí…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Pero ¿tengo que ser humillado? ¿No tengo derecho a ser respetado? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Y ante esta pregunta Jesús callaba. Y Esteban no entendía porqué Jesús lo miraba con una rara mezcla de tristeza, ternura y gozo hasta que llegó el día del padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Todos los niños de la clase habían estado ensayando canciones y bailes, y Jorge había estado más abusivo y fastidioso. Esteban no resolvía todavía eso de la otra mejilla y la Palabra de Dios seguía sonando como un tambor viejo. Sentía deseos de venganza, porque ya ni siquiera tenía miedo, pero lo de la otra mejilla lo paralizaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">El gran día. Todos estaban nerviosos. Vendrían los papás. Era importantísimo: papá dejaba el trabajo y venía al colegio. No sabían que los papás harían horas extras en la noche. No sabían de la cantidad de trucos que los papás tenían que hacer para escaparse. No sabían de la de inventos que los pobres hombres andan haciendo para tener un sitio en el auditorio. No sabían, pero sentían una inmensa emoción. Es que eso de ser querido por un papá es algo demasiado grande y hay algo de mágico en ese cariño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Desde atrás del telón todos iban identificando al suyo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Es el de terno</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Es el de mameluco</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Es el de uniforme</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Esteban dijo: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;text-align: justify"><span style="font-family: Arial">-<span> </span>Es el pelado con lentes</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">y sus amigos se rieron con él. Sólo Jorge se mantenía al fondo, detrás de una cortina. Ninguno de los chicos emocionados se dio cuenta. Salvo uno: Esteban. Y se dio cuenta porque Jesús le dijo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Lo que vio entonces nuestro amigo fue algo que jamás olvidaría. Jorge, el más grande de la clase, el más abusivo, el más fuerte y bravucón lloraba acurrucado en un rincón. Esteban no entendía todavía porqué, pero algo le decía que las lágrimas se respetan. Aunque sean del hombre más odiado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Jorge tardó en darse cuenta de que alguien lo miraba. Cuando vio a Esteban, trató de disimular, pero sólo pudo decir: “no tengo papá” y siguió llorando arrinconado como un pequeño perro al que le tiran piedras.<span> </span>Allí estaba ese niño obligado a ser hombre antes de tiempo. Allí estaba escondiendo la razón que le impedía ser bueno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Esteban se arrodilló junto a él y lo abrazó. Fue desde entonces que Esteban comenzó a llevar<span> </span>un sándwich más en su lonchera. Fue desde entonces que Jorge comenzó a ir a su casa a jugar. Fue desde entonces que el papá de Esteban se convirtió en una especie de papá postizo. Desde entonces Jorge y Esteban fueron los mejores amigos. Hasta hoy.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Debo decir que desde entonces, Esteban entendió para siempre que poner la otra mejilla era algo muy inteligente porque podía ser que quien lo agredía a uno lo hacía no por malo, sino porque no tenía papá. O creía que no lo tenía que viene a ser lo mismo. Y cuando fue grande se dio cuenta que este es el único problema de los hombres, creerse huérfanos cuando hay en el cielo y entre nosotros un Papá que nos conoce y nos ama con locura paterna.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span style="font-family: Arial">Claro que este testimonio es una tontería comparado con lo que se puede leer en el Evangelio y lo que se puede aprender mirando a los hombres con los ojos del Padre. En verdad que la Palabra de Dios es muy terca. Punto final hasta Navidad.</span></p>
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		<title>Los surrealistas</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 17:09:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Cuando nos mudamos todavía había surcos en el parque. Nuestra casa era la única de la cuadra y los únicos amigos de barrio que teníamos eran los hijos de los obreros. No habíamos sufrido aún con la conciencia de que los niños son diferentes por haber nacido unos en una clínica y otros en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/post-60.jpg"><img class="size-medium wp-image-771 alignleft" style="border: 0pt none;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/post-60-300x217.jpg" alt="" width="300" height="217" /></a>Cuando nos mudamos todavía había surcos en el parque. Nuestra casa era la única de la cuadra y los únicos amigos de barrio que teníamos eran los hijos de los obreros. No habíamos sufrido aún con la conciencia de que los niños son diferentes por haber nacido unos en una clínica y otros en la posta médica de una barriada. Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión como dice Ende. El cuento de esta semana es que justamente por ser barrio nuevo y alejado era usado para prácticas de manejo en el día y por parejitas románticas en la noche.</p>
<p align="justify">Volvíamos con mi entrañable hermano Miguel no me acuerdo de dónde. A esa edad -diez años- se hacen tantas cosas, se cambia de atención tan rápido, que sólo lo más impresionante se convierte en recuerdo. Era de noche, caminábamos bordeando el parque y vimos un auto estacionado. Hasta aquí todavía estábamos dentro de la realidad, es decir, lo normal, lo socialmente aceptable, lo que se espera de unos chicos que van al colegio y todo. Pero ahora que recuerdo estas cosas se me ocurre que muy normales no éramos. Más bien éramos surrealistas. <span id="more-769"></span>Y el surrealismo comenzó cuando Miguel me dijo que el señor del carro estacionado nos había insultado y yo lo creí sabiendo perfectamente que no podía habernos insultado porque pasó a velocidad y porque yo estaba ahí y nunca nos dijo nada. Y contra toda evidencia lo creí. La cosa es que mi hermano me dijo que le tirara un puñado de tierra en la cara. Y yo, muy obediente, recogí un puñado de tierra en cada mano y me acerqué a la ventana del auto. Logré ver que el señor estaba besándose con una chica y tenía un cigarrillo encendido en el cenicero. Le toqué el hombro y cuando volteó le arrojé toda la tierra en la cara. Pude ver una nube atrapada dentro del auto. Nos dio un furibundo ataque de risa. Y mientras yo todavía lagrimeaba el malvado de Miguel ya hace rato estaba corriendo hacia la casa.</p>
<p align="justify">Primero no entendí porqué hasta que mis ojos miopes vieron una lucecita roja que se movía de arriba hacia abajo y que se acercaba. Distinguí con horror que era el cigarrillo encendido que el hombre no había soltado mientras corría hacia mí para matarme. Como estaba en sayonaras me las saqué y arranqué a correr. Cuando llegué a la puerta de la casa el maldito de mi hermano me la cerró en la cara. El tipo ya casi me había atrapado en el preciso instante en que Miguel abre y me jala para adentro tirándole la puerta en las narices.</p>
<p align="justify">El pobre hombre se puso a tocar el intercomunicador cual moribundo llamando a la enfermera. Y aquí sí el surrealismo llegó a su máxima expresión. Miguel cogió el aparato y respondió imitando a mi mamá:</p>
<p align="justify">- Aló</p>
<p align="justify">El hombre todavía jadeaba por la carrera y la rabia…</p>
<p align="justify">- Aló señora, mire, sus hijos me han tirado tierra dentro del carro…</p>
<p align="justify">- Ah sí? ¿Cómo es posible? No se preocupe señor yo los voy a castigar ¡Manuel! ¡Miguel! ¡Vengan para acá! Toma, toma, toma!-</p>
<p align="justify">Y yo gritaba, mientras golpeaba una olla con un cucharón de sopa que encontramos en la cocina:</p>
<p align="justify">- No mamá, no nos pegues, no mamá con el cucharón no!!!</p>
<p align="justify">- Aló…</p>
<p align="justify">- Sí señor?</p>
<p align="justify">- Señora ya pare, no es para tanto, así son los chicos, traviesos…</p>
<p align="justify">- Bueno, hasta luego señor, no volverá a pasar…</p>
<p align="justify">En ese momento, entró mamá a la cocina…</p>
<p align="justify">- ¿Qué hacen?</p>
<p align="justify">- Nada, un poco de música</p>
<p align="justify">Y yo golpeaba la olla con el cucharón mientras Miguel silbaba una salsa.</p>
<p align="justify">- Chicos locos… ¿quieren comer algo?</p>
<p align="justify">No recuerdo si comimos, sólo sé que hasta ahora siento el alivio.</p>
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		<title>Carne con hueso</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 16:01:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/chuletas-cordero.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-763" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/chuletas-cordero.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Vamos al colegio. Gabriel se sienta en el asiento de Leticia, Mateo quiere entrar justo por la puerta donde está el dichoso asiento. Pelean. Celeste trata de mediar pero se ve envuelta en la pelea. Me molesto y les grito. Todos se quedan quietos pero enfurruñados. Salgo de una esquina y choco contra un carro que venía por la avenida. Una señora sale del vehículo a gritarme que si no la vi y que no me vaya a fugar. Le respondo que no la vi, le doy mi DNI y le digo que dejemos a los chicos en el colegio y la busco. Perdí toda la mañana entre la denuncia, el dosaje etílico, el peritaje y otros trámites. Esos son los hechos. Ahora las consideraciones. No fue culpa de los chicos aunque los quería matar. Fue error mío pero la autoculpa no conduce a nada. Ponerse a pensar qué hubiera hecho con la plata que me cuesta el incidente, tampoco. Toca calmarse, hacer lo que hay que hacer y seguir viviendo en adelante con más precaución. Fue un choque leve, pudo ser peor, esto me hace pensar que la vida se nos puede ir de golpe, y sólo quedará lo que hayamos hecho con ella hasta ese momento preciso en que la perdimos.<span id="more-762"></span></p>
<p align="justify">Un amigo cercano me cuenta algo que me ha alegrado hondamente. Algo de vanidad puede haber en esta alegría mía pero a la vez creo que es algo que me supera. Se trata de un pariente de este amigo mío cuya hija nació con un grave problema hepático. Era necesario un trasplante de tejido y el único compatible era su papá. Aquí entra lo que quería compartir. Justo antes de entrar al quirófano para una operación muy delicada en la que podía dejar huérfanas a sus hijas, este señor leyó un post de &#8220;hombre de familia&#8221; sobre la paternidad. Gracias a Dios salió bien de la operación y su comentario posterior fue que eso era exactamente lo que sentía al dar la vida por su hija. Literalmente era ahora la hija de sus entrañas. Y qué quieren que diga, ser aunque sea un actor secundario en ese drama tan hermoso me ha llenado de orgullo. Y también me ha dado una esperanza de que estos textos, a veces ingenuos de un hombre de familia como cualquiera, pueden ayudar, pueden ir donde uno ni siquiera imagina. Ese es el mejor sueldo por este esfuerzo. Claro que si alguna vez me pagan, no viene mal.</p>
<p align="justify">Al final del día terminé pensando como siempre que la vida es carne con hueso, hay cosas buenas y malas pero la carne pegada al hueso es la más sabrosa. Lo importante es descubrir siempre la alegría y no desesperarse que nada es para tanto (aunque me quedé sin carro una semana).</p>
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		<title>Bond, Copito Bond&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 19:32:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Rodriguez</dc:creator>
		
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En la foto: Leticia con el protagonista del post. Se puede apreciar en qué ha terminado el jardín&#8230;
Este es un post a pedido de mi esposa y la prole. Trata sobre Copito, el conejo que Celeste canjeó junto con un Mp4 en lugar del perro añorado. Se supone que Copito es un conejo enano y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;font-family: Arial"></span></p>
<p align="justify"><a href="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/copito.jpg"><img class="size-medium wp-image-757 alignleft" style="border: 0pt none;margin: 5px" src="http://aldeaw.rpp.com.pe/hombredefamilia/files/2009/10/copito.jpg" alt="" width="221" height="166" /></a><em>En la foto: Leticia con el protagonista del post. Se puede apreciar en qué ha terminado el jardín&#8230;</em></p>
<p align="justify">Este es un post a pedido de mi esposa y la prole. Trata sobre Copito, el conejo que Celeste canjeó junto con un Mp4 en lugar del perro añorado. Se supone que Copito es un conejo enano y por el nombre debería ser blanco (en general los copitos suelen ser de nieve). Pero no es enano -en todo caso es un conejo chato peruano-, ni es blanco, es marrón (café como se dice en tierras arequipenses). El asunto es que el animal en cuestión ha ido poco a poco manifestando preferencias y costumbres propias de otros animales. A veces parece gato, se va quién sabe dónde y vuelve quién sabe cuándo y haber hecho qué. A veces parece perro porque te sigue y se mete a la sala buscando comida o refugio. A veces parece rata o vizcacha porque no hay poder humano que lo atrape.<span id="more-754"></span>En sus andanzas, Copito ha aprendido a esconderse debajo del auto. Algo normal si no fuera porque no se queda en el piso sino que ha encontrado un hueco invisible en el que se esconde para que no lo saquen y lo metan a su jaula. Efectivamente no hay manera de sacarlo de allí y lo ha hecho tantas veces que todos pasamos de la angustia al aburrimiento. Lo dejamos ahí hasta que a él le de la gana de salir y en unas horas lo volvemos a ver en el jardín comiéndose la enredadera. Otra técnica es encender el auto con lo que el roedor huye despavorido para solaz de todos los niños del barrio menos de Celeste.</p>
<p align="justify">El título viene a cuento porque un día me fui a jugar tenis a las 5:00 de la mañana. Terminé a las 6:00 y al llegar al auto, veo en el piso una mancha marrón. Me dije casi con pánico:</p>
<p align="justify">-Ca%#&amp;jo&#8230; maté al Copito…</p>
<p align="justify">Me acerqué pensando en que el conejo se había quedado escondido y había muerto en el camino de la casa al club. Pensaba sobre todo en cómo le explicaría a Celeste y en si había la posibilidad de comprar uno igual y reemplazarlo sin que se de cuenta. En esas estaba cuando el bicho me mira con sus ojos rojos, se pone de pie y arranca a correr como si estuviera en carrera de galgos y él, claro, fuera la presa. Así que pueden imaginar la escena. Estuve casi media hora corriendo detrás de un conejo en el estacionamiento. Iba maldiciéndolo porque se pasaba la hora de llevar a los chicos al colegio y corría lanzándole el gorro, la raqueta, arrastrándome debajo de otros autos, hasta que por fin logré atrapar una pata. Tuve suerte. Se me ocurre que por eso dicen que la pata de conejo trae suerte. Fue allí donde se me ocurrió que en realidad este conejo no es tal sino un agente secreto disfrazado que está averiguando algo muy importante que todos ignoramos. Hasta casi me pareció que cuando le pregunté quién era, respondía con aire pausado y elegante:</p>
<p align="justify">-Bond, Copito Bond…</p>
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