Nuestra cumbia chola desafía al mercado del dolor

| August 5, 2009 | 14 Comentarios

Además del sexo, la información y la moda, el dolor humano es, quizás, uno de los pilares más emblemáticos en el que se regodea nuestro generoso mundo comercial. El dolor, el morbo, el enlodamiento emocional es lo que vende. Y más aún si se escoge entre el tsunami de tristezas aquella producida por el amor. Históricamente ha sido siempre así, claro, y la literatura de todas las épocas así lo comprueba, pero a diferencia de antes, el lagrimeo crónico es hoy un mercado del consumo, y no sólo una expresión artística.

La música y sus canales de producción y reproducción encontraron parasitariamente en el Pop Occidental y en la Balada Romántica Hispana sus Wawawasis del Dolor perfectos para recrearse por todas la vías auditivas posibles. Luis Miguel, Lucerito, Ana Gabriel, Daniela Romo, Ricky Martin, Reik, Sin Bandera, Arjona, Alejandro Sanz y sus símiles han recorrido los 80s, 90s y 00s con su fusilante desparpajo de letras autoflageladoras que inspiran a los dolidos en el amor, a empinar el codo, a huir del país, a renunciar al trabajo o aventarse por los puentes. Uf. Si hiciéramos un balance de canciones que cantan a la perdición frente a los que cantan al amor eterno, los primeros -ciertamente- aventajarían a los últimos. La alegría, pues cholegas, no vende igual. Leer más

Hasta que choque el hueso: canibalismo cholo

| July 22, 2009 | 25 Comentarios

La otra vez me acordé cuando en el cole nos leían algunos de los cuentos de los broders Grimm Brothers.

Uno de ellos, el de Hansel y Gretel, tenía una escena que durante mi juventud chola empecé a cuestionar porque entraba en franca contradicción con mi código perucho. Los niños están apresados en la jaula de la bruja para su respectivo engorde, y ella mete la mano cada mañana y palpa a sus futuros almuerzos vivientes, pero los palomillas se esconden y le ponen un huesito pelado para que la malvada mujer piense algo así como “uy, puro hueso no va” y los deja vivos un día más. Pero, si la bruja fuera peruana ¿no hubiera acaso chapado y chupado hueso antes de hacer un caldito de chibolos bien sustancioso? Leer más

Uno es ninguno: las técnicas del ninguneo perucholo II

| July 13, 2009 | 22 Comentarios

El primer artículo de esta tribuna peruchola fue acerca del ninguneo a través del “ahí donde lo ves“, esa extraordinaria manera identitaria que tenemos los peruanos para diferenciarnos jerárquicamente. Claro, todos diremos que no lo hacemos o que lo hacemos sin esa intención, pero lo cierto es que las técnicas del ninguneo atraviesan nuestro tejido celular como un virus pandémico que todos repelemos pero que nos contagia sin piedad. Y así como todos queremos ser Leon-o todo el tiempo, eso no nos impide que de cuando en cuando los peruanos invoquemos al Nun-ra (el Mum-ra pero en versión ninguneo) y antiguos espíritus del mal que transforman nuestra peruanidad en una calavera decadente, cachascanistca y musculosa que nos obliga a decir lo que no queremos decir:

Veamos esta segunda modalidad:

Y este… ¿a quién le ha ganado?

Esta frase parasitaria del ninguneo perucho nace en el cole, cuando la idea de ganarle al chancón de la clase te otorgaba puntos bonus en el escalafón del prestigio académico, no por el hecho de superarte a ti mismo (podría ser que sacaras un 08 y él, un 07) sino por el simple hecho de ganar A OTRO “supuestamente” mejor a ti. Así, se iniciaba el ciclo del ninguneo sistemático, donde bastaba superar a otro para sentir que se alcanzaba una aspiración, donde traer abajo la marca olímpica del otro, te hacía alcanzar el cielo como cantaba Alejandra Guzmán mientras hacía el amor con otro-no-no-no.

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Si es gratis, ¿por qué no?: síndromes del gorreo cholo

| July 1, 2009 | 37 Comentarios

Existe una frenética obsesión en nuestra choledad por lo “gratis”, un deseo insaciable por acriolladamente pagar menos y pedir más. ¿Será acaso ese fantasma ya fenecido de país pobre el que nos incita a perder la cabeza cada vez que vemos algo regalado y avalancharnos sobre él? ¿O será más bien que el peruano se siente “huevón” o socialmente vetado si no pide rebajita, gorrea, pide yapa o aprovecha algo “gratis”? A continuación, un piqueo de síndromes que promueven nuestra cultura-graten:   

1. El síndrome de la muestra gratis: “A ver… para probar”

Cuando vamos a Metro, a Santa Isabel o Plaza Vea: tú quieres jamón inglés pero si la señorita de Salchichas Don Pepe te ofrece un chorizito suizo al mondadiente, ¡cómo por nuestra madre patria podríamos negarnos! o estás en la Plaza de Comidas de turno antojado de una hamburguesa huachana pero se te cruza en el camino el ofrecimiento insistente de un pollito al tausí del chifita, y eres capaz de fingir duda y adentro!, y sigues hacia el objeto de tu deseo en el stand de a lado. Si es gratis y, mas aún, si es comida… ¿por qué no?    Leer más

El horror al vacío: la choledad de nuestro arroz

| June 19, 2009 | 11 Comentarios

Alfredo, más arroz“.

En esa frase, se consolidaba hace años nuestro espíritu arrocero ante la opinión pública. Así, comerciales como el Arroz Costeño graneadito o el Sazonarroz fueron conduciéndonos por esa re-archi-conocida obsesión del peruano por acompañar todo con este compañero, donde las comidas mismas vienen con “su” arroz (como si el arroz les perteneciera a ellas, no a los comensales): lomo saltado con su arrocito, papita rellena con su porción de arroz más, el arroz con pollo (que no es igual a decir pollo con arroz) o, en nuestro postres, hasta el arroz con leche, muestras miles de que estamos hechos de arroz y gracias a lo cual este honorífico alimento trascendió el vulgar puesto de guarnición al que lo condenó la historia extranjera para convertirse en el galán de la novela culinaria. Leer más

El “Para llevar” perucholo y la momia Juanita

| June 12, 2009 | 18 Comentarios

El “para llevar” de nuestra choledad es más que una frase suelta en el cotidiano perucho, es una consigna que promete, que piensa a futuro, que guarda “pan para mayo“.

Todo empieza en el chifita, restaurante local o esquina del sabor cuando hacemos el magno pedido de comida al mozo sabiendo que es posible que no lo terminemos. Sin embargo, como lo queremos T-O-D-O intentamos, en efecto, comerlo T-O-D-O. De pronto una maraña de tenedores y brazos cruzan de extremo a extremo la mesa intentando tener no sólo lo que está en nuestro plato sino además probar lo que hay en el de los demás. Cuando evidenciamos que nuestro estómago, cual tanque de gasolina de carro en pleno llenado, está al borde de su límite, vencidos por el orgásmico sentimiento de sentir que toda la comida está “contigo y en ti” hacemos una señal en formato de firma aérea (lo que en el Perú significa “la cuenta” o “la tacuen”) y dando manotazos de ahogado al mozo lanzamos tímidamente nuestra frase de bandera: ”Para llevar, por favor“.

A continuación, pueden suceder las siguientes prácticas adicionales:

i) Si estás con la familia, no hay explicación que hacer, es casi una consigna de ley ancestral. Todos se miran sonrientes; ii) Si estás con tu pareja, le agregas con puchero su “para el calentadito de mañana, pues“; Leer más

El plagio cholo-nuestro de cada día

| May 27, 2009 | 32 Comentarios

El plagio nuestro de cada día es una de las conductas más generalizadas del cholo peruano, tanto así que por ahí alguien preguntó si era posible hablar de una Plagiolandia, perfecto símil de la ya venida a menos Disneylandia, y que podría ser usada como destino turístico nacional a.k.a. Museo Lúdico del Plagio.

¿Será que todos nos subimos con brutal inocencia y candor a los juegos de esta Plagiolandia pero nos arde el pechito apenas sentimos que con quienes juegan es con nosotros mismos?

Paga tu tícke y comienza aquí un breve recorrido por Plagio Land Park:

Mira-ve, allá está el famoso Gusanito Plagiador.
Haz tu colita -caballero, nomás- y súbete en este breve y descalabrado recorrido por tu pasado escolar. Estás sentadito en tu pupitre, con miedo porque hay examen de mate y no te acuerdas de las fórmulas de michi para sacar la hipotenusa. Es la edad de la inocencia, así que acudes al borrador, al chancón que me escribirá con letra legible su trabajo para inspirar el mío, o la parte de atrás de la calculadora, el papelito arrugado que luego convertirás en chicle, la cartuchera de tela o la regla Artesco. Leer más

El Hua-Man de la choledad huachana

| May 22, 2009 | 31 Comentarios

Caminando por las calles, escuchamos a un cholega tararear “a Huacho me fui” al compás del clásico de Queen “I want to break free” y nos acordamos de esa ciudad, ícono del norte chico.

Todos tenemos un pata que al que le decimos “huachano”, pero no necesariamente por ser nacido ahí. De Huacho es Magaly Medina y la famosa salchicha del desayuno dominical con huevito revuelto, en Huacho desembarcó la “Patrulla Salvadora” de San Martín, en Huacho navegas por la Albufera del Medio Mundo y a Huacho se le conoce como la ciudad de la hospitalidad…  

Pero es que no podemos negarlo, cholegas, en Lima invocamos a los huachanos para que no nos desamparen ni de noche ni de día (sí, como el ángel guardián). Leer más

Receta: Peruanidad en salsa de choledades

| May 11, 2009 | 10 Comentarios

Preparación en olla comunal
Porciones: descentralizadas
Dificultad: Alta

Para la base, poner a fuego lento:

- 1 cucharada de creatividad y solidaridad
- 3 tazas de multiculturalidad
- 2 cucharaditas de biodiversidad
- 5 recetarios molidos de comida peruana
- 1 cuaderno de datos históricos cortado en dados (subrayar el capítulo del Imperio Incaico y la Independencia. Reducir la atención a los capítulos de la Conquista o la Guerra con Chile)
- 1 álbum fotográfico de bailes típicos macerado en regionalismos en su punto.
- 1 extracto de costumbres peruanas remojado en jerga al olivo (procure que no falte los “ahorita”, los “ya” ni los “pues”).

Espolvoree harta escarapela mientras se canta una estrofa superada del himno nacional. Leer más

¿Somos, nos hacemos o nos hacen cholitos?

| April 26, 2009 | 27 Comentarios

Cholegas errepepianos, ¿quien no ha oído más de una  vez esa tan peruchola frase “que no te hagan cholito”?  Se trata de una frase insigne de nuestra más privada choledad que hace eco y rebota desesperadamente en nuestros cholicerebros cual pelota de “esquash” cuando la oimos. Me recuerda los años escolares cuando alguien por pura chacota me decía “oe tu eres o te haces”. Obviamente se refería a ser o hacerse el idiota. Aplicando el ejemplo a nuestra choledad, ¿somos, nos hacemos o nos hacen cholitos? (ojo, siempre mantener el diminutivo “ito”).

Y es que esa famosa frase o acto de hacer cholito a alguien se convierte en una especie de que no te den gato por liebre” perucho, sólo que en vez de darte algo de menor valor de lo que esperabas (el gato), esta vez la meta es evitar que te conviertan en alguien de menor valor de quien tú te mereces ser, el peor castigo imaginado, el terrible cuco social de todo limeño “bien”: en un cholito de esos recién ”bajados”, ingenuos, tontos y fáciles de engañar. La liebre, en este virtual juego de poder, es el criollo, el pendeivis: la liebre se convierte en el conejo Duracell versión Carlos Alcántara.  Leer más

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  • Chuto Ch.

  • Sobre mí

    Mi nombre es Chuto Ch. y, tal como ustedes, soy un peruano que vive en un país con muchos países dentro. Yo no soy de los "nuevos" peruanos ni soy el peruano del ayer; no soy el que construyó Machu Picchu ni el conquistado por Pizarro; no soy "el cholo sagrado" ni el "pituquito de miraflores" ni el peruano cobrizo; no soy el peruano yaraví, ni el peruano criollo ni el peruano reggeatonero. Soy un peruano que hoy por hoy, está harto de que le vendan su país en trozos, y que cada trozo venga con su yapa peyorativa más. Así como Marco se fue en busca de su mamá, yo me embarco en la búsqueda de eso que me hace peruano, que me une a otro peruano, que me hace el cholo que soy. En esta búsqueda, nos reíremos –con una risa patriótica y orgásmica- de lo absurdo que es tratar de diferenciar lo que inevitablemente termina uniéndonos.
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