El horror al vacío: la choledad de nuestro arroz

| June 19, 2009 |

Alfredo, más arroz“.

En esa frase, se consolidaba hace años nuestro espíritu arrocero ante la opinión pública. Así, comerciales como el Arroz Costeño graneadito o el Sazonarroz fueron conduciéndonos por esa re-archi-conocida obsesión del peruano por acompañar todo con este compañero, donde las comidas mismas vienen con “su” arroz (como si el arroz les perteneciera a ellas, no a los comensales): lomo saltado con su arrocito, papita rellena con su porción de arroz más, el arroz con pollo (que no es igual a decir pollo con arroz) o, en nuestro postres, hasta el arroz con leche, muestras miles de que estamos hechos de arroz y gracias a lo cual este honorífico alimento trascendió el vulgar puesto de guarnición al que lo condenó la historia extranjera para convertirse en el galán de la novela culinaria.

Ahora bien, este fetichismo que el perucho tiene con el arroz debía tener una explicación más interesante que lo evidente. Así, esta vez decidimos recurrir a los Nazcas, seguros de que en su sabiduría, tendrían una respuesta a este enigma. Nos sentamos en el tablero del Ouija-cholo y nos comunicamos vía enlace microondas con los Nazcas.

Maria Reiche nos recibe como interlocutora y nos deriva con el miembro mas representativo de este pueblo, el dios-felino moteado famoso de los huacos nazcas, Pachacamac. Con extrema curiosidad le preguntamos por qué los peruanos vivimos obsesionados con el arroz y nos llevamos a la casa hasta el que lanzan en los matrimonios. El tablero tiembla. Pachacamac no sabe lo que es el arroz, y encima está ocupado, pero se hace un tiempo para contarnos que en su pueblo habían desarrollado la técnica del “horror al vacío” (que, en expresión latina es conocida como el HORROR VACUI) según la cual tuvieron una especial necesidad de pintar toda la superficie de sus ceramios sin dejar un sólo espacio en blanco. Pachacamac nos cuelga la comunicación y nos quedamos pensando.

Nuestro estómago en realidad es como un ceramio Nazca. Cada vez que comemos lo llenamos gentil y generosamente desde el píloro hasta el esófago con arroz para saciar así nuestro miedo al vacío. Con cada bocado de combate perucho nos preocupamos intensamente en no dejar ni un espacio libre dado que este cereal blanco es quien chambea en nuestro organismo para lograr que nos sintamos embotados, que recurramos al Pankreoflat con urgencia sonriente y nos libremos de uno de los miedos más climáticos del peruano: la sensación de no quedarnos llenos y de no “llenar el buche”; el arroz es el superhéroe silencioso que combate nuestro propio y personalísimo HORROR VACUI. ¿Qué vacíos son los que realmente llenamos entonces con esas torres exageradas de arroz en nuestros platos?, nos preguntamos. ¿Es acaso el arroz una cortina de humo que nos tapa la vista momentáneamente (el tiempo que dura la digestión) de nuestros vacíos más internos y milenarios?

Nos acostamos alucinando qué pasaría si hubiera restricciones en nuestro país para consumir arroz. Nos imaginamos la histeria colectiva que causaría la ausencia del arroz, los tsunamis humanos en protesta en las calles, las bombas lacrimógenas y las huelgas nudistas exigiéndole a un Alfredo estatal imaginario literalmente “más arroz”. Imaginamos también, al estilo de King Kong o Godzilla, a Pachacamac en versión felino moteado, atacando la ciudad de Lima y trepado al Sheraton secuestrando a Florcita Polo con una de sus garras, exigiendo por su liberación que se eliminen esas restricciones calamitosas contra nuestro amigo, el arroz. 

Tranquilos, cholegas (tranquilo, Pachacamac), es un sueño solamente. Producimos más de millón y medio de toneladas de arroz al año, ninguna emergencia mundial nos puede detener. Busquen en la refri los rezagos de lentejitas o de frejoles de anoche y empújense un calentadito con arroz en versión tacu tacu en honor a Pachacamac y a esas cholas maneras que tenemos los peruanos de inventarnos “vacíos” ahí donde claramente tenemos “abundancias”.

Comentarios

11 Comentarios para “El horror al vacío: la choledad de nuestro arroz”

  1. eloy
    June 21st, 2009 @ 6:44

    El arroz es, para los platos peruanos el acompañante del componente central de una comida fuerte o potente. Esa que sería muy costosa, monótona y hasta de gratificación perjudicial si se sirviera sola. Cada region del mundo guarda ese tipo de conceptos para la composición de sus comidas. En el Peru-Ecuador es el arroz, En españa el pan crocante tipo barra, en USA la patata frita en filamentos. Etc

  2. María del Socorro
    June 21st, 2009 @ 18:21

    Chuto, excelente artículo. Me gusta muchísimo el enfoque que le das a eso de “barriga llena con arroz, corazón contento”.Entre metáfora, sátira, historia,sociología, etc. Un gran sentido del humor y sobre todo, un gran dato para reconocer qué es ser peruano.Tampoco yo sé qué es serlo, con exactitud.

  3. dida
    June 22nd, 2009 @ 17:45

    Desde que me quité el arroz en todas mis comidas , he bajado de peso. ¿Quien dice que el arroz no engorda? No se si engorda pero por lo menos te llena y te hace crecer la panza más que de chelero.
    El arroz malogra las tierras (las saliniza) y la silueta. Sembremos menos arroz y más hortalizas!

  4. Daft punk
    June 24th, 2009 @ 2:10

    Chuto mejor pon musica y dejate de paparuladas!
    oyea

    http://www.youtube.com/watch?v=mj9AYdsb5Kg&feature=channel

  5. Nestor
    June 24th, 2009 @ 17:47

    Señores el arroz no es un acompañante solo del peruano por favor no hagan como si solo fuera en Perú informarse mejor, en segundo lugar en gran parte de Latinoamerica el arroz acompaña a los platos y parte de paíse de asia como china, Corea y otros entonces? ahi le dejo la inquietud.

  6. Knightsoul
    June 24th, 2009 @ 17:54

    Era obvio que los nazcas se quedaran con la mente en blanco cuando le preguntaras sobre el arroz.
    Con la inmigracion china al peru el arroz hizo su aparicion en muchos hogares peruanos.

  7. Cesar Flores Huallpa
    June 24th, 2009 @ 18:50

    Sera rico el arroz (a nuestro estilo, graneadito, no como lo comen los orientales, masacotudo), pero la verdad que nos esta haciendo daño: ocupa demasiada agua, provoca filtraciones de sal en la costa y si mal no recuerdo hasta contribuye al efecto invernadero con sus emanaciones de metano.

    Tambien recuerdo que Alan “La Teta Asustada” Garcia propuso en uno de sus Perros del Hortelano que usaramos la tierra que quedaba libre al retirarse los rios de la selva para producirlo en esos meses de seca.

  8. blader
    July 4th, 2009 @ 16:53

    Oye chuto,no olvides que nuestra polietnicocuasichabacana idiotisincracia hace que,como lo planteó el biologo y psicologo Piaget,ante lo nuevo inexorablemente caemos en ese proceso adaptativo de ASIMILACION Y ACOMODACION…
    y los peruchos nos convertimos finalmente (hace varios cientos de años) en excelentes asimiladores de lo ajeno;de ahí que hoy nos hemos ACOMODADO bien bacàn y chévere pajita pulenta a las corridas d toros,peleas de gallo,procesiones de santitos,celebraciones estereotipadas por doquier e incluso a decir “mas arrocito por favor”…..O NO!

  9. blader
    July 4th, 2009 @ 17:12

    Oye chuto,no olvides que nuestra polietnicocuasichabacana idiotisincracia hace que,como lo planteó el biologo y psicologo Piaget,ante lo nuevo inexorablemente caemos en ese proceso adaptativo de ASIMILACION Y ACOMODACION…
    y los peruchos nos convertimos finalmente (hace varios cientos de años) en excelentes asimiladores de lo ajeno;de ahí que hoy nos hemos ACOMODADO bien bacàn y chévere pajita pulenta a las corridas d toros,bailes foraneos adefesieros,peleas de gallo,procesiones de santitos desangrandose,ridiculas celebraciones estereotipadas (x ejm el dia de…y elde…y el de…y el de…etc)…y ni que decir del consabido “mas arrocito por favor”…..O NO!

  10. Pedro
    July 8th, 2009 @ 13:00

    Nada como un arroz con wuevo y plátano frito.

  11. Luis
    July 15th, 2009 @ 12:46

    Buena Eloy Jauregui, ups perdón por delatarte, pero si no eres él, tu prosa se le parece bastante.
    Saludos y adelante.

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  • Sobre mí

    Mi nombre es Chuto Ch. y, tal como ustedes, soy un peruano que vive en un país con muchos países dentro. Yo no soy de los "nuevos" peruanos ni soy el peruano del ayer; no soy el que construyó Machu Picchu ni el conquistado por Pizarro; no soy "el cholo sagrado" ni el "pituquito de miraflores" ni el peruano cobrizo; no soy el peruano yaraví, ni el peruano criollo ni el peruano reggeatonero. Soy un peruano que hoy por hoy, está harto de que le vendan su país en trozos, y que cada trozo venga con su yapa peyorativa más. Así como Marco se fue en busca de su mamá, yo me embarco en la búsqueda de eso que me hace peruano, que me une a otro peruano, que me hace el cholo que soy. En esta búsqueda, nos reíremos –con una risa patriótica y orgásmica- de lo absurdo que es tratar de diferenciar lo que inevitablemente termina uniéndonos.
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